Un día después de las elecciones, este periódico publicaba que volvería a haber un concejal o concejala del Partido Popular en el distrito después de ocho años. Ocho años que han supuesto, en el Ayuntamiento, una ruptura con el bipartidismo tradicional en general y con la hegemonía del PP en particular.

En lo autonómico, no conocemos otro color político que el del PP desde 1995 cuando presidió la comunidad Joaquín Leguina, militante del PSOE, hasta que fue expulsado por acompañar a Ayuso en la campaña de 2021. Salvo las piedras en el zapato de las elecciones perdidas por el PP en 2003 y reconducido con el tamayazo, o la, breve, presencia de Ciudadanos en el gobierno regional, todo han sido gobiernos del PP.

De la sanidad pública, esperamos que nos siga cuidando y salvando la vida. No queremos tener que manifestarnos para que haya médicos en las Urgencias de Mar Báltico ni ir a aplaudir a nuestras médicas y pediatras encerradas en Manoteras porque ya no pueden más.

De los espacios de ocio, esperamos seguridad. Este año en Madrid hemos visto muertes en un restaurante o en las fiestas de San Isidro; en un negocio y en la caseta de un partido, no en eventos asociativos. La Junta de Distrito debe, garantizando la seguridad, fomentar los festejos y eventos asociativos informando, formando, aportando recursos y acompañando al tejido social.

La Junta de Distrito debe fomentar los festejos y eventos asociativos informando, formando y aportando recursos

De la educación, esperamos que se complete la ampliación del colegio público Nuria Espert y que se construya el instituto público en Valdebebas. Esperamos que los caminos a los colegios sean seguros y que no se regale nuestro suelo público a negocios privados educativos.

De la política deportiva, esperamos volver a planificar una pista de atletismo, un campo de rugby. Las promesas electorales del PP de un polideportivo en Sanchinarro y otro en Valdebebas se han quedado sin iniciar y, por contra, sufrimos cierres de las piscinas públicas y canchas de barrio envejecidas.

De los transportes, deseamos que el metro llegue a Valdebebas, así como hace 25 años llegó el metro a Villa Rosa. Deseamos que la llegada de BiciMad al distrito se acompañe de los carriles bici que planificó el Ayuntamiento en el Plan Director Ciclista, entre ellos el de Gran Vía de Hortaleza. En la línea contraria al proyecto del macroparking de Mar de Cristal, sobre el que amplios sectores del barrio manifestaron su frontal rechazo.

Respecto a lo cultural, esperamos la ansiada biblioteca de Mar de Cristal, campeona en votos en los presupuestos participativos

Esto nos lleva a lo cultural, esperamos la ansiada biblioteca de Mar de Cristal, campeona en votos en los presupuestos participativos, el centro cívico de Manoteras y el centro cultural de Valdebebas, este último otra de las promesas del PP que no se han hecho realidad. Sería deseable que, dentro de cuatro años, el PP pueda vender resultados o inversiones importantes para el distrito.

Sería deseable que pudieran sacar pecho de realidades concretas y cercanas en lugar de desenterrar a ETA. En lo cercano, en lo municipal, ya no podrá vender como propios en campaña inversiones presupuestadas, licitadas o iniciadas en el mandato anterior de la izquierda, como hizo con el campo de futbol Oña-Sanchinarro, la nueva comisaría de policía municipal o la remodelación del parque Isabel Clara Eugenia.

No sabemos si en 2027 llamaremos a esta legislatura la del retorno o la del cambio. En cualquier caso, esperamos no recordar el mandato que ahora comienza como el del retorno a la corrupción, a los ataques a la sanidad pública, al machismo, al maltrato a las fiestas del distrito o a la cabalgata, a la privatización, al parón conservador.

Sobre nuestra Junta Municipal, ¿es el PP de 2023 el mismo PP de 2015? No lo sabemos, pero sus políticas no deberían ser las que los llevaron a perder el Ayuntamiento. Desde la organización ciudadana y participativa, acompañaremos en este regreso para que retorno no signifique “regresión”.

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