El shock causado por la pandemia de la COVID-19 ha hecho que se nos olvidara la pandemia de elecciones que vivimos en 2019, año en el que tuvimos que votar hasta en cinco ocasiones. Pensábamos que no volveríamos a las urnas hasta 2023, pero la popular presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha querido sorprendernos (y también a su socio Ciudadanos) convocando nuevas elecciones autonómicas, y en un martes 4 de mayo, laborable, pero no lectivo. Fomentando la participación, claro que sí.

Ejercer el derecho al voto es fundamental para la supervivencia de toda sociedad democrática (sobre todo con lo que nos ha costado el consabido sufragio universal), pero, en esta ocasión, Hortaleza se juega mucho con el resultado electoral. Muchas cuestiones importantes para el distrito y ampliamente reivindicadas por su vecindario dependen del futuro Gobierno regional.

En marzo, diversas asociaciones del barrio volvían a reclamar a la Comunidad de Madrid la desafectación del antiguo colegio público Pedro de Alvarado para convertirlo en la Casa del Asociacionismo de Hortaleza. En el Pleno de enero del distrito, se aprobó por mayoría la propuesta de los Foros Locales para instar al Gobierno autonómico a construir una biblioteca pública en Mar de Cristal. Sin olvidar la protección de la iglesia de San Matías, y su entorno, como Bien de Interés Patrimonial por parte de la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad.

La protección del patrimonio de Hortaleza o la construcción de una biblioteca pública en Mar de Cristal dependen de la Comunidad de Madrid

Temas tan importantes como la calidad y la supervivencia de nuestra sanidad pública dependen de las elecciones autonómicas del 4 de mayo. Están en juego el control de la pandemia, de los contagios, de la vacunación y de la calidad de la asistencia a las personas enfermas; el refuerzo de personal sanitario en todas las especialidades, pero sobre todo en la Atención Primaria, que llevan demandando más de una década las y los profesionales de la salud,… Un largo etcétera que habla de la necesidad de tener una sanidad pública universal y de calidad.

También está pendiente la construcción del centro de salud para Valdebebas y Las Cárcavas, un compromiso de Ciudadanos ya aprobado, pero aún en fase de redacción del proyecto. Aunque, por desgracia, Valdebebas se está haciendo experta en esperar dotaciones, especialmente las niñas, niños y jóvenes del barrio que siguen sin centros escolares para todos. Otro plan de Ciudadanos para la zona era la prolongación de la línea 11 de Metro hasta Valdebebas, con parada en Mar de Cristal, de la que todavía se desconocen los plazos.

Si hablamos de largas esperas en los temas de vivienda, la UVA de Hortaleza se lleva la palma. Los últimos realojos anunciados para finales de marzo han vuelto a retrasarse, lo que acumula un incumplimiento más de la Comunidad de Madrid con el vecindario de la zona y aún queda por saber cuándo y cómo se terminará la remodelación del barrio.

Tampoco se sabe cuál va a ser el destino que van a tener los terrenos que queden libres tanto en la UVA de Hortaleza como en el Poblado de Canillas, cuyo realojo terminó en 2019. Además, solo la Comunidad de Madrid puede construir vivienda social en el distrito, pues, como contamos en nuestro anterior número, el Ayuntamiento ya no tiene terrenos en Hortaleza.

Nos jugamos mucho en políticas sociales, por ejemplo, la gestión de los centros de primera acogida del distrito

Pero sin duda nos jugamos mucho en políticas sociales, por ejemplo, la gestión de los centros de primera acogida del distrito, los únicos de toda la Comunidad de Madrid, que han tenido cierta mejoría con Ciudadanos al frente de la Consejería de Políticas Sociales y Familia, después de años de deterioro de la red de acogida bajo la gestión del Partido Popular. No hablemos ya de las residencias de mayores, centros que hay en gran número en toda Hortaleza –y, por tanto, una amplia parte de su población– y cuya gestión ha quedado en entredicho durante la pandemia.

Por todo esto y mucho más, no podemos dejar de votar en las próximas elecciones autonómicas. Cierto es que el gobierno resultante tendrá una breve duración (de año y medio, más o menos) hasta la convocatoria de 2023, como dicta el Estatuto de Autonomía madrileño, pero son tantas cuestiones importantes para Hortaleza las que están en juego en estos pocos meses que no parece muy inteligente desaprovechar la única manera que tenemos como ciudadanas de participar en la elección de quienes nos van a gobernar.

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