Creamos un periódico del barrio y para el barrio y no sabíamos que estábamos haciéndolo bien. Se trataba solo de encontrar las noticias de lo próximo: las fiestas, la cabalgata, el nuevo disco de Porretas, el certamen de teatro, nuestros deportes o la miriada de actividades de tantas asociaciones y colectivos.

También quisimos encontrar los temas que se trataban en el Pleno de la Junta del distrito o los problemas de asociaciones y vecinas y vecinos, además de conocernos un poco más, es decir, ir poniendo nombre a rostros menos y más conocidos con quienes nos hemos cruzado sin saberlo.

Tras una década de rodaje (nuestro décimo aniversario), descubrimos un estudio de la fundación Reuters que nos hace dudar si sentir que estamos satisfechos o soñando. El título de la investigación se puede traducir como ¿Qué es lo que realmente quieren leer los lectores de noticias? Cómo funciona la relevancia para las audiencias de las noticias.

El estudio está dirigido por Kim Christian Schrøder, investigador de Google. Con su buscador podía tenerlo fácil, pero el proceso fue más complejo ya que analiza qué hay tras la elección y decisión de leer una noticia, algo muy complicado en un mundo de ruido donde muchos productores de información emplean complejas técnicas para mantener atención. No es nuestro caso, evidentemente.

El estudio concluye en que la clave está en la relevancia, en aquello que es importante para la vida personal de cada lector o lectora y de su grupo, es decir, de su familia, de la gente de su trabajo, amistades, clientes… Al elegir la lectura, también se busca compartir, especialmente si tiene implicaciones cívicas.

Entre los factores que marcan la relevancia de una noticia a la hora de la verdad, la de leer, no importa el número de “me gusta” o de clics. Es más importante la proximidad humana y geográfica, independientemente de que queramos mantenernos informados de lo que se cuece en nuestro país y en el mundo.

Este periódico nació para estar en lo cercano, en la vida y en la cultura del barrio. Tampoco nos importa que el algoritmo nos dé la razón y los números de visitas y lecturas a la web sigan creciendo

Por este motivo, aquí recogemos noticias de lo que está siendo u ocurriendo cerca de nuestras casas, como los datos de la pandemia en el distrito o la situación de la cultura y de nuestros profesionales de la cultura en el barrio; pero también tratamos lo que no va a ser, como la biblioteca de la calle Arequipa, la Cabalgata Participativa, la Feria de Asociaciones o el parking junto al colegio Juan Zaragüeta. Cada uno lo interpretará a su manera, pero será algo próximo.

En todo esto, exprimimos y aumentamos el espacio para que las chapas, un libro de fútbol o el primer concurso literario de Hortaleza, Cruzar la Antártida, tengan su espacio. En lo pequeño está lo grande y también en la historia, porque buscamos nuestras raíces, nuestra identidad. Así entramos en el centenario de Arturo Soria, un personaje que va más allá dar nombre a una calle.

Y en lo cercano, no queremos que nadie se quede atrás, y menos la cultura, el gran molde social creado entre todos y todas que nos modela y con el que modelamos nuestra vida y la de los próximos, vengan de donde vengan. Sin embargo, hay un grado en las artes y en la creación que necesita de profesionales, de mujeres y hombres a tiempo completo diseñando nuestro presente y nuestro futuro para abrir caminos a una humanidad mejor.

LA IMPORTANCIA DE LA CULTURA

Cultura es una palabra que entró en nuestra lengua en 1515 y que pronto produjo grandes frutos, especialmente, el Siglo de Oro. Para que esa cultura brille llenando nuestro espacio social, se necesita especialistas, gente a tiempo completo. Los hay en otros países y su cultura se nos contagia e incluso nos enriquece, pero la nuestra tiene que existir. Si no es así, iríamos a la falta de identidad.

Tras esta constatación también estaba el gran enfado de la cultura profesional cuando José Manuel Rodríguez Uribe, su bisoño ministro, declaró aquello de “primero la vida y luego el cine”, como si mutilar la cultura diera más vida. Somos un país en el que se gritó “viva la muerte” y “abajo la inteligencia”. No podemos dejar que estas ideas resurjan porque en la ciencia y en la cultura está el porvenir y el legado más importante.

Ahora que la pandemia es una tómbola letal, ahora más que nunca se necesita la cultura. Nuestra identidad no debe entrar en la UCI de la aculturación a causa de que nuestras mujeres y hombres de la cultura profesional (unos 700.000) hayan de reinventar su vida por caminos estériles para la creación.

Es bueno que se mantengan iniciativas culturales durante la pandemia. Son momentos en vivo que dan un respiro a un minúsculo número de gente de la cultura, tan imprescindible como la propia vida

En la última página de este número lo dice Jorge Muriel, un vecino que eligió la creación antes que la independencia: “estamos faltos de mecenas”. Aquel Clinio Mecenas logró más apoyando con su dinero a Virgilio y a Horacio, entre otros, que el hombre más rico de la historia, un tal Jakob Fugger que vivió hace unos quinientos años pero que no nos dice nada.

Por eso, es bueno que se mantengan durante la pandemia iniciativas como Las Noches del Huerto, los Otoños de la Plaza o el cine y los Conciertos Vespertinos de Manoteras del plan PIBA que gestiona la Junta Municipal. Son momentos en vivo que dan un respiro a un minúsculo número de gente de la cultura, tan imprescindible como la propia vida.

Este periódico nació para estar en lo cercano, en la vida y en la cultura del barrio. Tampoco nos importa que el algoritmo nos dé la razón y los números de visitas y lecturas a la web sigan creciendo. Sin embargo, nos llega más el comentario de una lectora o un lector porque esa comunicación hace más cierto que esa página o ese número del periódico son relevantes, estamos cerca y el barrio importa.

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