Daniel DíazDaniel Díaz

Desnudo integral

El taxi me ofrecía una oportunidad única para charlar sin filtros con perfectos desconocidos, y fue precisamente en esas charlas casuales y azarosas donde encontré un filón literario sin precedentes

La trampa

Hay que estar loco de atar para evadirte del desastre ecológico que está provocando este capitalismo voraz, insaciable, controlado por perros de Pávlov que solo salivan cuando huelen dinero

Y el sol en la cara

Así, plantado, solo pienso en fundirme con el suelo y quedarme ahí, para siempre, ajeno al paso del tiempo (o al peso del tiempo, según se mire)

La melanco

Si todos evitáramos ese miedo a compartir nuestra innata vulnerabilidad, lograríamos una mayor empatía; y el mundo sería un lugar más habitable

El futuro en tu mano

El reclamo atractivo y moderno de hoy, con sus descuentos promocionales y sus botellitas de agua, será la precariedad del mañana

¿Movilidad sostenible?

Urge una regulación que anteponga el interés del ciudadano al de un puñado de empresas cuyo método de implantación no ha elegido nadie

La mancha

Ciertas manchas, más si destacan sobre el fondo blanco de una camisa, nos hacen sentir sucios, incómodos, torpes. No podemos evitar hacer un mundo alrededor de ellas

Mi otro yo

El taxista en cuestión se llamaba Daniel. Y el caso es que, observándolo a través del espejo (desde el asiento trasero), me dio por pensar que era yo quien conducía llevándome a mí mismo a casa

Ciudad burbuja

No hay control sobre los precios, no hay posibilidad de arraigo, de pertenencia a una zona o un entorno. Poco a poco, euro a euro, nos están echando del mapa

Entre el bien y el mar

El pez gordo aprovecha el aturdimiento general para cobrarse nuevas víctimas sin apenas esfuerzo

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