Cuentan que el ministro franquista José Solís, mostrando el amor del régimen por la cultura, dijo en un discurso aquello de “más deporte y menos latín”. Con lo que han sido los vicencianos en la educación en España y en Hortaleza, ahora se pasan a la doctrina Solís y en el distrito cambian venerables construcciones de más de 160 años de antigüedad por un gimnasio.

Los vicencianos llegaron a Hortaleza en 1896 y se hicieron con terrenos y edificios donde llegaron a tener uno de sus mayores seminarios, repleto de estudiantes de Filosofía. Ahora, en lugar de ecos de Santo Tomás, alrededor de la iglesia de San Matías se escucharán los bramidos del fitness y los gemidos del wellness.

Ojo, no es un gimnasio cualquiera. Es de la cadena Go Fit, es enorme, con piscina, un aparcamiento de 300 plazas, y el dueño es, entre otros, Juan Abelló. Por si no les suena, es el mismo que acompañó a Mario Conde en el pelotazo de Banesto. Como es más listo, se supo retirar a tiempo a sus cacerías y sus inversiones (vienen a ser lo mismo) y ni siquiera ha pasado por la cárcel.

Los bárbaros en 2020 vienen comandados por abogados y financieros que solo ven a Dios en sus balances

Los Abelló se forraron durante el franquismo con un laboratorio farmacéutico que sintetizaba de todo, también morfina, cocaína o efedrina. No imaginen a los Abelló como Pablo Escobar: eran otros tiempos, no era ilegal. Pero sí han conservado el know how, ya saben, en los gimnasios hay mucho dopaje.

¿Y el Ayuntamiento qué dice? A los dueños de esa cadena de gimnasios ya les dieron otros en terrenos municipales. Una de las últimas cosas que hizo Ana Botella antes de irse fue aprobar el plan especial para que en Hortaleza los vicencianos se forrasen tirando inmuebles históricos y los colegas de Go Fit aún más. Para que luego digan que la mujer de Aznar es una meapilas: ahí se ve lo que le importan los edificios religiosos.

Afortunadamente, llegó al Ayuntamiento Manuela Carmena y… Vaya, ahora sale Carmena con que se equivocó. Se refiere a la fundación de Más Madrid, pero podría decir lo mismo del casco histórico de Hortaleza, porque su gobierno municipal lo dejó niquelado, aprobó lo que había dejado escrito el PP, y adelante.

Luego nos extrañamos de que ganen Almeida y Díaz Ayuso. Empieza a sonar la maquinaria, se preparan para asaltar los edificios que fueron de los frailes. Y no son milicianos en 1936. Los bárbaros, en 2020, vienen comandados por abogados y financieros que solo ven a Dios en sus balances.

Por cierto, cuando el ministro franquista dijo aquello del latín y la gimnasia, un catedrático le contestó que el latín servía, entre otras cosas, para que a Solís, que había nacido en Cabra, lo llamaran egabrense y no otras cosas

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