En la memoria colectiva de los pueblos, existen unos elementos fijos, inmutables, que no varían con el paso del tiempo. Uno de ellos son nuestros festejos, que se repiten periódicamente, de generación en generación, y constituyen los cimientos sobre los que se asienta la comunidad, sus tradiciones y sus principios.

El festejo colectivo es una manifestación vecinal de continuidad y cercanía, de deseo de congregación, un alivio contra el orden impuesto, contra las obligaciones rutinarias del oficio de vivir. La fiesta convoca a gentes más allá del vecindario, aglutina a las personas en torno a la celebración y sus preparativos, trastoca la rigidez de los horarios, propicia recuerdos comunes y esperanzas colectivas, afirma valores y nos vacuna contra las tentaciones del fatalismo y el cinismo político. En estos tiempos tan propicios a la desolación, necesitamos esfuerzos compartidos que exorcicen el momento presente contra el nihilismo mezquino, contra la vacuidad narcisista del yo, contra la tristeza.

Necesitamos dirigentes políticos que se pongan al servicio del pueblo y faciliten sus celebraciones

Necesitamos dirigentes políticos que se pongan al servicio del pueblo y faciliten sus celebraciones ofreciendo los espacios y recursos oficiales necesarios para crear marcos de integración y acercamiento. La decisión adoptada por el Pleno ordinario del mes de marzo de la Junta Municipal de Hortaleza, que preside el concejal David Pérez (Partido Popular), de despojar de su consideración de festejo popular a un total de 19 eventos vecinales no atiende a esta necesidad.

No hace falta tener grandes conocimientos sobre la financiación de las organizaciones vecinales para saber que prohibir la venta de bebidas alcohólicas de poca graduación, como la cerveza, en las fiestas organizadas por el Espacio Danos Tiempo, las asociaciones vecinales La Unión de Hortaleza y Manoteras o los eventos solidarios para apoyar a la Cabalgata Participativa del distrito supone un ataque directo al tejido popular del distrito.

Una medida que se suma a dictámenes de la misma índole, como la cancelación de la Feria de Asociaciones 2023 o el recorte del calendario y presupuesto para las Fiestas de la Primavera de Hortaleza. Todas ellas son injustificadas afrentas al mérito de quienes se entregan con generosidad a tareas necesarias y casi nunca bien pagadas, porque las altas instancias saben bien que esta medida arbitraria intenta cercenar unas de las principales vías para sufragar la mera existencia de estas fiestas populares.

Esta medida arbitraria intenta cercenar unas de las principales vías para sufragar la mera existencia de estas fiestas populares

Nuestro tejido vecinal ha dedicado más de 50 años a trabajar juntos en un empeño práctico común: promover espacios de encuentro y de fomento de la cultura popular, gratuita y descentralizada, arreglándose con presupuestos más que escasos y una viabilidad casi siempre incierta. En las últimas semanas, la mayoría de las asociaciones del distrito de Hortaleza, tanto aquellas que han sido afectadas por esta medida como aquellas que no, han aunado esfuerzos para mostrar su profunda desazón a través de la publicación de cartas, de la celebración de reuniones con representantes políticos y de la organización de campañas tanto de información como de movilización del vecindario.

De la decisión de unos pocos va a depender que haya otras Muestras de Arte de Calle, más Noches del Huerto disfrutando de cultura gratuita bajo la luna y descubriendo los talentos ocultos de nuestras vecinas y vecinos, generaciones futuras que bailen al ritmo de la música del Luis Aragofest y el Manotas Dub Barrio o nuevos solsticios de verano en las fiestas de Juan y Juana, donde se fragüen amores y amistades, y podamos asombrarnos, una vez más, del misterio fabuloso de estar vivos.

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