Esta historia parte de un sueño. Un buen día —o más bien una buena noche— un hortelano de Manoteras llamado Miguel Ángel Rodríguez soñó con un nombre y un festival: Las Noches del Huerto.

Miguel era fan fatal por entonces de El Bosque Cobarde, una iniciativa que había tenido lugar hacía poco en una plaza —solar recuperado por las vecinas de Lavapiés, pionero de los huertos urbanos madrileños—. Se habían celebrado allí algunos conciertos acústicos de pequeño formato, con pocos medios y mucha ilusión, y él no dejaba de darle vueltas a lo bien que algo así encajaba con nosotros.

Porque había algo que nos habían ido desvelando la experiencia y el cultivo en Manoteras. Sabíamos que en la tierra de nuestro huerto no solo crecían lechugas. Por alguna razón que no comprendíamos, allí se daba una extraña simbiosis entre tierra y arte, huerto y cultura. De una manera casi mágica, cada vez que enterrábamos en la tierra semillas de flores y hortalizas, plantábamos sin darnos cuenta otro tipo de cosas. De la noche a la mañana, nos florecían pensamientos, iniciativas, empeños, ideas locas y nuevas, siempre con algo del sabor artesanal de antaño.

De la noche a la mañana, nos florecían pensamientos, iniciativas, empeños, ideas locas y nuevas

Con todos esos ingredientes flotando en el aire, dedicamos algunas asambleas a dar forma a un festival con que alegrarnos las noches de verano. Pero no uno para nosotros solos, sino algo que compartir con el barrio. Plasmando en un espacio donde tuviera cabida todo el mundo nuestra propia forma de hacer cultura y comunidad.

Por fin nos pusimos manos a la obra, empleando el tiempo y los conocimientos de un montón de gente diversa acostumbrada a buscarse la vida para solucionar inconvenientes y crear espacios y realidades.

Arrancamos con un escenario chiquitito, tapizado de verde, rodeado de color y enfrentado a unas gradas construidas con materiales reciclados en forma de anfiteatro. Con un cartel hecho a mano, equipos prestados y un montón de artistas, de dentro y de fuera, dispuestos a apostar por el proyecto de forma totalmente altruista. Literatura, rock, ópera, teatro, performances… De todo hubo en nuestra programación.

noches de verano

Presentación de Las Noches del Huerto en mayo de 2016.

Descubrimos que no es la demanda la que condiciona la oferta, excusa habitual de la cultura fast food que pretende convencernos de que lo que gusta a la mayoría es la telebasura, lo comercial, lo que no requiere pensar mucho. Nuestro público demostró lo contrario, acogiendo con ganas cada iniciativa, asombrados de ver en su barrio un tipo de espectáculos que se reservan para el centro y, casi siempre, para el interior de teatros o salas de conciertos.

Desde entonces, ha llovido mucho, por desgracia, metafóricamente. Y al proyecto se va uniendo gente año tras año. Sí, ¡como nosotros! Regresaba una noche del centro de Madrid en un autobús cuando, por la ventanilla de mi asiento, vi a un grupo de personas alrededor de un pequeño escenario iluminado. «Mira, lo que te conté. Otra vez hay algo ahí», dijo mi compañero. Algo se hacía en un parque del barrio. Bueno, parque porque tenía árboles. Una pequeña explanada junto a un descampado utilizado para aparcar vehículos. Comenzamos a ir, de vez en cuando, como espectadores y como muchos otros espectadores, comenzamos a echar una mano.

DISFRUTANDO DE LA CULTURA CIEN NOCHES DE VERANO

Las Noches del Huerto se celebran desde 2016 todos los viernes desde mediados de mayo a mediados de julio y en septiembre. Son un encuentro gastrocultural en el ágora, nuestra plaza del pueblo. La propuesta es que el vecindario baje a cenar un bocadillo recién hecho calentito con una lata fresca de bebida, mientras disfruta de un espectáculo: relatos, teatro, improvisación, rock, música de cantautor, folk, flamenco, danza… O sea, relájate y disfruta.

El último viernes de cada año, además, se celebra el Tomato Talent, un concurso entre todas las personas que tengan algún tipo de vinculación con Manoteras y quieran mostrar su talento y su pasión en ocho minutos. La ganadora tiene una actuación en Las Noches del Huerto de la edición del año siguiente. Todo el escenario para ella. «¡Uf! Si solo tengo los números de hoy», hemos escuchado y, a los pocos meses, tenía un repertorio suficiente para actuar y hacer un par de bises. Crecimiento. A más de un concursante, con el tiempo, lo hemos podido disfrutar en otros escenarios.

Las Noches del Huerto se celebran todos los viernes desde mediados de mayo a mediados de julio y en septiembre

En esta edición, la novena ya, celebraremos la noche cien del festival el viernes 21 de junio. Tenemos unas cosillas preparadas con amor y con mucha ilusión, que, en realidad, es nuestra marca: la ilusión que no hemos perdido y que alimenta este proyecto. Proyecto que nació como un sueño, que nos abrazó cuando empezamos a colaborar y que ahora es nuestro sueño.

Es nuestro sueño demostrar que la cultura puede y debe ser accesible para todos. Es un sueño trabajar en una fantasía autogestionada, donde todos tienen su lugar, su voz y voto, su espacio para aportar. Es un sueño confirmar que las sinergias pueden transformar las vidas de las personas y de los espacios.

Es nuestro sueño comprobar que, cuando nuestros mayores presencian una pelea de gallos y nuestros jóvenes escuchan ópera, ambos se miran y ambos se acercan. Que, efectivamente, consumimos lo que nos dan y que seremos más críticos y estaremos más abiertos a lo diferente cuanto menor sea la distancia entre nosotros y el resto.

Es un sueño que los artistas nos regalen su trabajo en Las Noches del Huerto y que nos guste tanto que los sigamos y paguemos gustosamente la próxima vez que actúen, si es que podemos.

Es nuestro sueño demostrar que la cultura puede y debe ser accesible para todos

Es un sueño comenzar la noche charlando tranquilamente, haciendo cola para conseguir un bocata de panceta, ir calentando motores y terminar todos juntos cantando y bailando, cogiendo la mano del que tenemos al lado, con lo que nos sonreiremos la próxima vez que nos crucemos por la calle.

Es un sueño que recordemos cómo hemos crecido, como nuestros niños han dejado de venir los viernes para conquistar sus propios espacios y luego han regresado con sus amigos, cuántas barrigas nuevas han germinado y dado su fruto, cómo han ido blanqueando muchas cabezas, como alguno se ha ido, aunque nunca lo hará del todo.

Sí. Miramos atrás y es un sueño que hayan pasado cien noches de verano, pero este es un sueño hecho realidad. Esta es su fuerza y la que nos invita a soñar.

PROGRAMACIÓN DE LAS NOCHES DEL HUERTO 2024

24 de mayo: Inauguración y Kalixtenia (versiones de rock).

31 de mayo: Jesús Gutiérrez (cantautor) y Cacharreras (cuentistas musicales).

7 de junio: Dando la Nota (flamenco) y Clan Perro (rock).

14 de junio: Cris Imaz (cantautora) y After Tommy (Baladas punkies).

21 de junio: Noche 100 con Sambaleza (batucada), Rafa Sánchez (cantautor) y Leilía (ganadora Tomato Talent 2023).

28 de junio: Os CanSibailas (folk galeo) y Bancal 9 (versiones pop).

5 de julio: Ensamble Ritmo y Color (danza venezolana) y Doukou Taiko (percusión japonesa).

12 de julio: Jaime del Río (rap) y Masterfunkynation (funky).

PARÓN VACACIONAL

6 de septiembre: Las Nietas de Charlie (folk alternativo) y Perro Cadáver (rock).

13 de septiembre: Radio Teatro.

20 de septiembre: Tomato Talent (concurso de talentos).

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