Ahora resulta que no, que los Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) no se van a abrir a partir de octubre con todos los recursos y el personal sanitario como Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, anunció en verano.

Ahora vuelve a la palestra la creación de los Puntos de Atención Continuada (PAC). La Consejería de Sanidad pretende cerrar los 37 SUAP y los 40 Servicios de Atención Rural (SAR) de la región para reconvertirlos en PAC, pero sin contratar a más profesionales en medicina y enfermería y a más técnicos.

Entonces, ¿cómo va a prestarse la atención de Urgencias en la Atención Primaria? El nuevo modelo de servicios de urgencias extrahospitalarias presentado a finales de septiembre propone cubrir la atención presencial de los PAC con el personal existente en los SAR y que el SUMMA 112 se encargue de todas las atenciones de urgencias que cubren los recursos móviles.

Es decir, abrir todos los recursos, pero sin contratar a más personal. “Desvestir a un santo para vestir a otro”, como dijo una de las profesionales que trabajan en los SAR, o, lo que es lo mismo, sobrecargar más a las sanitarias y sanitarios que aún se mantienen, a pesar de la precarización del sector, trabajando en la Comunidad de Madrid. Me dirán ustedes cómo se va a obrar el milagro, porque no salen las cuentas.

El nuevo modelo de servicios de urgencias extrahospitalarias propone abrir todos los recursos, pero sin contratar a más personal

La respuesta no se ha hecho esperar y los profesionales de la sanidad han vuelto a salir a las calles para hacer público su desacuerdo con esta decisión “unilateral” presentada a los sindicatos por la Consejería de Sanidad en la última mesa de negociación sectorial realizada en septiembre (porque es que ha habido unas cuantas; ¿querrán así sobrecargar también a los sindicatos y a la Marea Blanca?).

Salen a las calles para mostrar su indignación, pero además para informar a la población de la manera en la que el Gobierno de la región pretende “ahogar y desmantelar la sanidad pública empezando por la Atención Primaria, que es la base sobre la que se sustenta todo el sistema de salud”, como explicaba el grupo de trabajo en defensa de la sanidad pública de la Coordinadora de Entidades Ciudadanas de Hortaleza al vecindario en las dos nuevas asambleas convocadas este otoño en la asociación vecinal La Unión de Hortaleza y en las gradas feministas del parque de Manoteras.

Desde marzo de 2020, la población de la Comunidad de Madrid ha perdido tres años de esperanza de vida”. Así de rotundo se mostraba uno de los ponentes en la última asamblea informativa, médico del SUMMA 112, cuando hablaba de la calidad de la salud de las madrileñas y madrileños, asegurando que “la pérdida de recursos, de personal y de accesibilidad se traduce en una pérdida de la calidad de la salud” del ciudadano y, por tanto, “en un aumento de la mortalidad”.

“Desde marzo de 2020, la población de la Comunidad de Madrid ha perdido tres años de esperanza de vida”, médico del SUMMA 112

No obstante, era igual de rotundo al afirmar que “esta lucha la vamos a ganar en las calles y no en los despachos”. Y es que parece que, por muchas veces que se convoquen reuniones de la mesa de negociación sectorial de Sanidad entre los sindicatos y la Comunidad de Madrid, esta solo escucha la opinión de las y los profesionales sanitarios y de las personas usuarias del Sistema de Salud de Madrid (cuya calidad tanto defiende) –es decir, todas las madrileñas y madrileños– cuando salen a manifestarse a la calle o cuando van a presentar firmas ante la Asamblea de Madrid o reclamaciones al Defensor del Pueblo.

En resumen, se esperan unos meses moviditos, ya que no podemos dormirnos en los laureles si no queremos quedarnos sin nuestra Atención Primaria. Porque mucho se venden los seguros privados de salud, pero ¿saben una cosa? La sanidad privada no tiene Atención Primaria, no trabaja en la prevención de la enfermedad ni en la promoción de salud, aspectos fundamentales para aumentar la calidad y la esperanza de vida de las personas. Está bien tener la libertad de tomarse unas cañas, pero para ello primero habrá que tener salud para disfrutarlas.

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