Hace diez años, Hortaleza dejó de tener pregón en sus Fiestas porque hay gente que no sabe encajar bien las critícas. En 2008, la concejala Elena Sánchez Gallar del Partido Popular no llevaba ni un año al frente de la Junta de distrito pero había acumulado méritos para soliviantar a una buena parte del barrio.

Su primer decisión al llegar a Hortaleza, distrito que no conocía, fue privatizar la Cabalgata Participativa, la de toda la vida. Una decisión unilateral que tomó porque, en su opinión, no tenía «excelencia», por lo que adjudicó el desfile a una empresa privada que sustituyó las carrozas construidas con el cariño del vecindario por botellas hinchables de Coca-Cola.

Además, el Ayuntamiento de Madrid pretendía entonces ceder a Repsol los terrenos donde se celebra el mercadillo de Hortaleza y otras zonas verdes para que la petrolera construyera una gasolinera con oficinas, y mantenía también los polémicos parquímetros en el casco antiguo a los que se oponía mayoritariamente el vecindario.

Por si fuera poco, las primeras Fiestas con Sánchez Gallar estuvieron precedidas de polémica.

El 5 de junio de 2008, decenas de vecinos y vecinas de Hortaleza decidieron mostrar su malestar a Elena Sánchez Gallar durante el pregón de las Fiestas. Aquella protesta se denominó Pitada Popular Pacífica (P.P.P.) y provocó una reacción surrealista: la concejala, que no era del barrio, espetó desde el escenario a los manifestantes, todos más del barrio que las farolas, que no eran de Hortaleza.

Al año siguiente, Sánchez Gallar eliminó el pregón.

No sólo eliminó el pregón: también recortó el presupuesto de las Fiestas a casi la mitad y las trasladó a mediados de junio reduciendo las tradicionales dos semanas de festejos a cinco escuálidas jornadas. La medida, que copó la primera portada de Hortaleza Periódico Vecinal, fue como echar gasolina a un fuego, y el barrio no tardó en movilizarse.

Portada del primer número de Hortaleza Periódico Vecinal, publicado en junio de 2009.

Lo recuerda Germán Peña, un veterano del movimiento asociativo que ha participado en colectivos como Amejhor, impulsó el grupo de percusión Sambaleza y ha sido un habitual en la organización de la Cabalgata.

«Se habían acumulado varias decisiones bastante polémicas desde la Junta Municipal sin tener en cuenta en ningún momento al tejido asociativo, y esas decisiones permitieron encontrarnos entre las diferentes asociaciones y colectivos del distrito, y no solo entre la población más militante, sino que había un clima bastante crispado entre toda la población», rememora.

‘FUNERAL’ POR LAS FIESTAS

Ante la enésima afrenta, el movimiento vecinal reaccionó al hachazo a las Fiestas de Hortaleza. El 13 de junio de 2009, diferentes colectivos convocaron una ‘marcha fúnebre’ en el recinto ferial del parque Pinar del Rey por la ‘defunción’ de las festejos. Los participantes en el cortejo portaron un ataúd que simbolizaba la participación del vecindario en las Fiestas, que se redujo a la mínima expresión.

«El entierro fue muy divertido, formamos una comitiva que llevaba un ataúd a cuestas acompañada por una gaita y un tambor, en el ataúd ‘descansaban’ las Fiestas de Hortaleza, y lo dejamos en medio de la explanada de las casetas con unos folletos explicando el entierro, y mucha gente se acercaba a ver qué era ese ataúd. Una protesta muy surrealista, muy original, que consiguió llamar la atención, me estoy riendo solo recordándolo», explica Germán.

Además de la ‘marcha fúnebre’, los organizadores de la protesta tenían reservada una sorpresa. El 12 de junio de aquel año, como en las últimas Fiestas, actuaba el grupo Boikot, comprometido con las causas sociales y muy vinculado a Hortaleza. La banda permitió que, durante su actuación, subiera al escenario un portavoz del vecindario a leer un manifiesto. Y ese portavoz fue Germán.

Boikot durante su actuación en las Fiestas de Hortaleza de 2009. PHOTOLEZA

«La acción consistía en leer un manifiesto reclamando más voz y participación del vecindario en las fiestas del distrito, y animando al vecindario a que acudiese al ‘entierro’ que se realizaría al día siguiente. La lectura del manifiesto pillo por sorpresa completamente a la Junta Municipal, y eso es lo que buscábamos», relata Germán, que recibió aplausos de las miles de personas que se aglomeraban en el auditorio.

REPRESALIAS DE LA JUNTA

Sin embargo, la protesta tuvo una respuesta inmediata de la Junta de Hortaleza. Carlos Segura, asesor de la concejala Sánchez Gallar, suspendió aquella misma noche y sin argumentos la discoteca prevista de Radio Enlace tras el concierto de Boikot. Quizás fue una decisión premeditada, porque en pocos minutos aparecieron por el recinto unos sustitutos para que las Fiestas no se quedaran sin discoteca.

Tras aquel recorte, las Fiestas nunca volvieron a ser como antes, y el presupuesto actual todavía no ha recuperado las cifras de hace una década. Pero Germán cree que la protesta tuvo sus frutos. «El año siguiente las Fiestas volvieron a durar dos findes y desde entonces no se han tocado», subraya. También, que la reivindicación de mayor participación ha acabado, con los años, teniendo predicamento.

"De alguna forma, las luchas han conseguido imponerse. Al final, la gasolinera ya ni se plantea, las Fiestas volvieron a ser dos semanas, y la única Cabalgata que recorre nuestras calles es la Cabalgata de toda la vida, la participativa"

«Se ha mejorado mucho la participación del vecindario en las Fiestas: cualquier persona interesada puede proponer grupo para las actuaciones, desde las entidades y colectivos se pueden proponer actividades, se está buscando una descentralización tanto de días como de espacios, y lo más importante hay una Mesa de Festejos formada por vecinas y vecinos que atendiendo a los foros locales va organizando las fiestas, incluso el pregón se ha retomado y lo han empezado a dar asociaciones, colectivos, entidades que trabajan por y para el distrito», apostilla Germán.

En efecto, el pregón se recuperó en 2016, y desde entonces lo protagonizan colectivos del barrio. Así, el propio Germán ha tenido la oportunidad de subirse nuevamente al auditorio Pilar García Peña, pero ya no para protestar, sino para inaugurar las Fiestas con Sambaleza y la Cabalgata.

«De alguna forma ese pregón concluyó una época de lucha en nuestro distrito, esto no quiere decir que no haya otros frentes, sino que de alguna forma las luchas de ese período han conseguido imponerse, como David frente a Goliat. Al final, la gasolinera ya ni se plantea, las Fiestas volvieron a ser dos semanas y tiene más peso el vecindario en su organización, y la única Cabalgata que recorre nuestras calles es la Cabalgata de toda la vida, la participativa», sentencia.

 

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