«Adrián acaba de salir de su colegio, y mamá va a buscarle con su hermanito David». Así comienza este delicioso cuento, Yo quiero tocar la luna, cuya autora, Almudena Ortega Minguito, nos espera al otro lado del Skype para responder a nuestras preguntas.

Me hubiese gustado charlar con ella cara a cara, frente a un café, allá en su barriada de Hortaleza; pero estos tiempos covid nos dejan impronta de una forma machacona y constante.

PREGUNTA: Háblanos de ti Almudena. ¿Desde cuándo eres vecina de Hortaleza?

RESPUESTA: Desde el año 2018. Lo recuerdo bien porque mi hijo pequeño tenía pocos meses. Y lo cierto es que estamos muy contentos de estar en Manoteras. Estoy encantada con el barrio, y nos hemos integrado totalmente en él. La verdad es que fue un cambio muy bonito cuando llegamos aquí.

¿Los niños se han integrado bien?

Sí. Los peques están integrados en varios grupos: el grupo del parque, el grupo del colegio… Participamos también en el huerto del barrio… Yo estoy muy contenta con el barrio. Hay una vida social y un ambiente muy bonitos; y los niños disfrutan mucho, porque pueden ir tranquilos por sus calles. No hay muchos coches y se escuchan los pájaros… o sea que sí. También es verdad que venimos del centro y yo noto la diferencia. Me falta el Corte Inglés, pero me puedo olvidar, no me importa; me compensa el resto.

¿A qué te dedicas profesionalmente?

Ahora mismo soy coach orientada a temas de discapacidad. Trabajo con personas que tienen una discapacidad, o con familiares que tienen a su cargo personas con discapacidad, y quieren alcanzar un objetivo. Si quieren llegar a alguna meta y no saben cómo, pues aquí está Almudena para guiarlos un poco. También trabajo con empresas con detección de discapacidad, o bien con empresas que quieren integrar esta materia dentro de su vida empresarial.

¿Cuáles son tus aficiones en tu tiempo libre, a qué te guste dedicarte?

Me gusta sobre todo estar con mis hijos. De lunes a viernes es un poco difícil, porque voy con el automático puesto, como digo yo. Y a mí me gusta mucho estar con mis niños y con mi familia. El fin de semana lo dedico sobre todo a eso, y a leer. Aunque ahora, desde que soy madre, voy muy despacio con la lectura. Antes iba rapidísimo, a razón de un libro por semana, y ahora voy mucho más despacio. Me gusta también irme a mi paraíso privado, como yo le llamo, a mi sitio, mi playa, que es una zona donde voy a veranear desde que era pequeña; y siempre que puedo me escapo. Me gusta estar con mis amigos… Soy de gustos sencillos.

Concretamente, ¿cómo participáis en la vida social del barrio?

Pues, como te dije, participamos en el huerto del barrio, que está en la calle Roquetas de Mar. Tenemos allí una parcelita y estamos por allí trabajando, participando. Hemos empezado este año. También participamos en Las Noches del Huerto, una actividad que nos parece muy bonita. Colaboramos también en la plantación de árboles. Llevamos a los niños con nosotros, para que conozcan a la gente del barrio, para que estén con los demás niños del barrio. También somos de La Soci de Manoteras, la asociación de vecinos del barrio.

«Cuando era pequeña, cuando era más niña, yo me acuerdo de que todo lo expresaba escribiendo»

¿Desde cuándo escribes y por qué comenzaste a escribir?

Cuando era pequeña, cuando era más niña, yo me acuerdo de que todo lo expresaba escribiendo. Además, me gustaba mucho la asignatura de Literatura, porque tenía una profesora que a mí me encantaba. Y escribía cosas que sentía, yo que sé… pues, por ejemplo, cuando iba con mis amigos, y me gustaba mucho leerlas después, expresarlas. Escribí como una especie de diario, un poco para mí, y en un momento dado no sé por qué empecé a dejarlo.

¿Cómo surgió la idea de escribir Yo quiero tocar la luna?

Siempre quise escribir un cuento infantil. Comencé a escribir este cuento, que está publicado con la editorial Babidi-Bú desde julio del 2021 y el día 21 salió a la venta. Un día, cuando fui a buscar a mi hijo, que ahora tiene 6 años, a la escuela infantil, iba yo con el pequeño. Eran esas tardes en que se ve la luna de día. Y entonces él se quedó mirándola, se quedó alucinado, y dijo: «¡Jo! Mamá, mira la luna». Y me dijo: «Yo quiero tocarla». Automáticamente, lo primero que dije fue «no, no se puede». Y mi hijo se quedó como muy serio, pensando.

Siguió con la manita en alto, y de repente pensé que quién soy yo para decirle que no se puede tocar la luna. Y pensé también en que debía decirle, en cambio, cómo se puede tocar, y qué se le ocurre para poder hacerlo. Es decir, no cortarle directamente las alas desde el principio. Y ahí empecé a pensar, y fue cuando me empezó a surgir la idea del cuento. Y ya sabes que un cuento no es escribir y ya está. Es escribirlo, mirarlo, corregirlo, y dejarlo un tiempecito ahí. Pienso que, aunque al final esa historia la escribí para mis niños, también la escribí para mí.

¿Qué valores has querido resaltar con este cuento?

El libro trata de un niño que quiere tocar la luna, y de que todos los adultos le decimos que no se puede. Esa es un poco la historia, y no quiero contar el final, no voy a hacer espóiler. Lo que yo quise remarcar en esta historia es el hecho de que, quizá, existen muchas maneras de hacer algo, y a veces no nos damos cuenta de que, aunque nos parezca difícil, hay otras alternativas.

Es decir que quise marcar varios valores: uno es la creatividad, a veces parece que la forma más común es la de hacer algo, pero quizá, si en ese momento no se puede hacer de esa manera, podemos buscar otra alternativa, otra forma de realizarlo. No de conseguir ese objetivo, pero sí, tal vez, de que, si no lo consigues, no pasa nada, porque te llevas una mochila de experiencia en la que tú has trabajado para llegar hasta ahí.

«Trabajar la creatividad es superimportante porque, en esta vida, se te van a cerrar muchas puertas y vas a tener que dibujar otras»

Trabajar la creatividad es superimportante porque, en esta vida, se te van a cerrar muchas puertas y vas a tener que dibujar otras. Me parece importante fomentar esa creatividad en los niños, para que, de cara a la edad adulta, cuando surjan esas situaciones en las que tengan que salir para adelante, sepan cómo afrontarlas. Pero, aparte, para no recortar las alas a un niño. Nunca sabes lo que tienes en las manos.

La fantasía nos puede ayudar en nuestras vidas de adulto. Es lo que quieres decir…

Claro, porque, además, yo creo que los niños no piensan igual que los adultos. Los adultos pensamos de una manera muy práctica muchas veces. Dicho esto, ya está: a la luna solo se puede ir con una nave, o un cohete, o lo que sea, pero los niños no piensan así. Como tú dices, los niños abren más o menos la mente para convertir esas cosas imposibles en posibles. Mi hijo dice que quiere ser inventor. Inventar la máquina del tiempo para irse a la época de la prehistoria, hacerlo factible. Y a mí me lo dice y digo, «¡madre mía! ¡Este chico nos saca de pobres!». Y muchas veces para conseguir algo no puedes tú solo. Hay una parte en la que a lo mejor tienes que pedir ayuda, y está bien pedir ayuda.

Entonces hay una parte que también quiero fomentar, que es la familia. Porque para un niño la parte más cercana, la más importante es la familia. Y resaltar, pedir ayuda, cuando lo necesitas. Y es que, muchas veces, queremos hacer todo solos y es imposible. Muchas cosas que no mejoraron, que no controlamos, o no sabemos cómo hacerlas. O, sencillamente, necesitas a alguien que te escuche y que te dé ese empuje para conseguirlo. Y algo también muy importante como es el trabajo en equipo. Es decir, muchas veces entre varios se consiguen las cosas. Hay varias ideas en ti, pero hay algo que no se te ha ocurrido y en este caso, en mi cuento, hay una persona a la cual se le ocurre. La mamá de Adrián. Pero es más fácil todo en equipo, en familia, pidiendo ayuda y utilizando la creatividad.

¿Has escrito algún libro anterior a Yo quiero tocar la luna o tienes previsto hacerlo? Háblanos de ello.

Pues tengo otros libros escritos, pero no los tengo publicados y estoy en ello. Ahora estoy con este, que es el primero que publico. Porque este libro, en realidad, lo escribí para mis hijos, y para mí, pero al final mira adónde ha llegado. Y sí tengo, sobre todo, un proyecto que estoy ahí dándole los últimos retoques. Voy a esperar a que Yo quiero tocar la luna sea más conocido, que llegue a más hogares. Y una vez que pase eso, me empezaré a plantear el publicar otras historias. Ya he destapado la caja de Pandora.

Almudena Ortega

Ilustración de Jesús Ortega Minguito en ‘Yo quiero tocar la luna’.

¿Quién es el autor de la portada y de esas maravillosas ilustraciones de tu cuento?

Mi hermano, Jesús Ortega Minguito, es el autor de todas las ilustraciones. Él tiene una capacidad para plasmar dibujos maravillosos. Tiene muchos trabajos, y parece muy fácil, pero no lo es. Él es músico, además, es un artista genial.

Almudena, ¿dónde podemos conseguir Yo quiero tocar la luna?

En librerías pequeñas, si lo pedís, y en librerías de barrio, que a mí me gusta mucho fomentar esa parte; en El Corte Inglés, en Amazon, FNAC…

¿Y cómo está resultando su acogida?

Yo estoy muy contenta, la verdad. Mira, han puesto ahí reseñas en Amazon, y la verdad es que estoy contenta porque no me lo podía creer, y está llegando a muchos hogares, más de los que yo pensaba en un principio. Así que, bueno, cuando a veces me dicen: «¡Almudena, que tenemos tu libro!». Y es algo muy bonito. Mi hijo no para de leer el cuento. Creo que la acogida es buena, es bonita. Por lo menos desde el corazón. Yo creo que, cuando las cosas se hacen con el corazón, al final llegan.

Con respecto a la presentación, ¿has organizado alguna o vas a organizarla? 

Mira, hice una presentación en una librería de aquí. Pero la próxima que tenemos es en La Soci en el Día del Libro el domingo 24 de abril. Para eso es La Soci y se va a hacer un evento del Día del Libro. Hacen eventos todos los años, para que los niños puedan leer libros, habrá talleres y entre ellos yo contaré Yo quiero tocar la luna. Anteriormente, hay un taller para niños de 4 o 5 años, y allí estaré con el libro y con todas las ganas. Con perseverancia. Para conseguir algo, hay que tener perseverancia, no rendirse y pedir ayuda cuando hace falta.

Almudena, dime qué te parece el barrio de Hortaleza con respecto al ámbito cultural.

Mira, me encanta. Si te estás refiriendo a esto, por ejemplo, yo lo vivo mucho con mis hijos. Hoy hay una un evento para que ellos puedan ver un guiñol, y un espectáculo de payasos en el parque, que a mí me encanta porque es un momento en el que, en vez de estar en casa viendo la tele, están ahí culturizándose y estando con otros niños. Y viendo una obra de teatro, eso pasa aquí en el barrio. Está a la orden del día.

«En este barrio, hay un montón de movimiento a nivel cultural»

Luego está la parte de cultura a nivel ecológico; hay muchísimos talleres para fomentar esa parte del cuidado del planeta. De todos los mercadillos artesanales que hay, es que te puedo decir cincuenta cosas. Hablábamos el otro día mi marido y yo, y es como que lo puedo comparar con otros barrios. En este barrio, hay un montón de movimiento a nivel cultural por todas partes, pero además como decirte… que vamos, que llega a todas las personas porque es accesible.

¿Y cuáles son las mayores carencias que ves en este distrito?

¿Carencias? Para mí que a veces están un poco sucias las calles. Venimos del centro y eso se nota, pero es que están más limpias. Y yo creo que la limpieza tendría que llegar a todas partes. Eso sí que lo noto mucho.

Y me gustaría, y es otra cosa que yo noto un montón, una biblioteca más cerca. Sé que hay una biblioteca, pero yo es que vivo por la zona del Apóstol Santiago, y para mí está un poco lejos. Porque a lo mejor a mi me gusta ir con los dos niños a ludotecas, y me gusta ir a la biblioteca que cojan, elijan un libro, y luego ir a cambiarlo. Sí que han hecho ahora la zona de estudio cerca de mi casa, que está genial.

Y a nivel de comercios y tal pues a mí me encanta eso, mucho comercio de barrio. Y que está súper bien comunicada. No sé si puedo pensar así alguna cosa más que yo notará que se necesita. Yo es que soy muy positiva, pero esas cosas sí, las cosas que te he comentado.

Almudena Ortega

Ilustración de Jesús Ortega Minguito.

Almudena, eres psicóloga, coach, madre y escritora infantil. ¿Qué opinas de la problemática entorno a los niños y adolescentes de los centros de acogida?

Madre mía, qué preguntita… a ver cómo te digo mi punto de vista. Yo creo que debe haber cabida para todos en esta ciudad. Y creo que tiene que haber un hueco en este distrito de Hortaleza, dónde sea, me da igual, pero hay que tener un respeto por estos niños. Yo creo que necesitan un sitio donde se les apoye, se les cuide, y les digan que están seguros, y les ayuden a hacerse adultos maravillosos. Es complicado, a veces, cuando ha habido una situación en el pasado que para ellos ha sido dura, porque yo, vamos, yo no la he vivido, y no me imagino lo que habrán pasado esos niños.

Entonces, mi punto de vista ante eso es que necesitamos apoyarles absolutamente. La parte de la solidaridad y la de estar con el ser humano… todas esas facetas. Y, por supuesto, con esta parte de los niños del centro de acogida que me has dicho. Hay que invertir en más recursos, es que es importantísimo, vamos. Yo no vivo allí, pero a mí me parece que no son delincuentes, ¿sabes? Son niños. Niños. No se puede criminalizar la infancia. Ese es mi punto de vista

¿Crees que hay que insistir a los niños en el hábito de la lectura o, por el contrario, dejarles a su aire?

Yo creo que hay que introducir la lectura en los niños. La mejor manera para mí, de momento, es leer con ellos. Al principio, les ponía libros que pudieran manipular y que fueran juguetes porque, cuando son bebés, no van a leer. Pero yo estaba con ellos, jugando con los libros. Luego, yo me sentaba con ellos y veía con ellos los libros, eso para mí crea un momento de familia que se queda en el subconsciente. Eso hace que, en un futuro, aunque no se den cuenta, vean la lectura como algo enriquecedor y no como algo que sea un trabajo, un esfuerzo. Nos encanta el momento de la lectura, a última hora nos lavamos los dientes, y leemos un cuento.

«Nos encanta el momento de la lectura, a última hora nos lavamos los dientes, y leemos un cuento»

Con toda la tecnología que hay, con todas las pantallas que van a tener nuestros hijos, ahora es necesario que utilicen otra parte del cerebro para ser más completos, más más maravillosos. Para que tengan otras facetas que utilizar, como algo enriquecedor y no como algo que sea un trabajo, un esfuerzo. Soy una lectora tardía porque tengo, he tenido, dislexia. Me cuesta mucho leer, y entonces para mí era un sacrificio. Lo pasé fatal, tenía que leerme libros que me pedían en el colegio, y para mí era un suplicio. Hasta que un día empecé a leer un libro, bueno me leí Charlie y la fábrica de chocolate de Roald Dahl, y me maravilló. Y ahí me empecé a enganchar. Empecé a leer El mundo de Sofía de Jostein Gardeer. Empecé a volverme una lectora de metro, como digo yo.

Para terminar, ¿dónde podemos encontrar a Almudena Ortega? ¿Tienes alguna web, blog o redes sociales?

Blog no tengo, pero sí que estoy en redes sociales estoy en Instagram y en Facebook: Almudena Ormin. Ahí podéis ver que público cositas sobre el cuento y cosas de mis peques.

Gracias a Almudena Ortega, autora del cuento Yo quiero tocar la luna, por hacernos tocar un poquito la luna con su cuento, con esas preciosas ilustraciones, y con sus palabras en esta fría mañana de marzo.

Almudena Ortega

Portada del primer libro publicado por Almudena Ortega. SANDRA BLANCO

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