Los aplausos que todos los días suenan a las ocho de la tarde desde nuestras ventanas y balcones están empezando a convertirse en un hábito, en una cita ineludible con la que expresamos nuestro agradecimiento a todas aquellas personas que, con su trabajo y su dedicación, y anteponiendo el bienestar social al propio, nos cuidan y nos facilitan que cumplamos con las restricciones impuestas por el estado de alarma en el que vivimos desde hace ya once días.

Todo comenzó como un homenaje a la labor del personal sanitario que, en primera línea de batalla y sin los equipos de protección individual (EPI) necesarios, está luchando para que salgamos de esta pandemia provocada por el COVID-19 con el menor número de bajas posible.

Pero las imágenes de la avalancha de personas que comenzó a inundar los supermercados el mismo día que se anunciaba el cierre de los centros escolares para realizar compras masivas ante el miedo al desabastecimiento pusieron de manifiesto la necesidad de hacer este agradecimiento extensible, entre otros, a todas las personas que trabajan en ellos para que nuestras despensas y neveras estén bien surtidas.

Ese ritmo frenético no ha bajado y, aunque se ha reducido y limitado el aforo de los supermercados, se han multiplicado los pedidos telemáticos. Tanto es así que muchos de estos grandes centros de abastecimiento han anunciado el pasado lunes 23 de marzo que «ante la imposibilidad de dar un buen servicio, temporalmente no va a realizarse el reparto en su zona».

MERCADOS TRADICIONALES Y GALERÍAS DE ALIMENTACIÓN

Desde Hortaleza Periódico Vecinal siempre hemos fomentado el consumo de proximidad en los mercados tradicionales y en los pequeños comercios del barrio. Más aún en esta situación, ya que no han sufrido ningún tipo de desabastecimiento; al ser más pequeños, resulta más sencillo controlar la afluencia e impedir aglomeraciones; el género solo lo toca la tendera o el tendero y no toda la clientela,…

En los mercados tradicionales y galerías de alimentación
de Hortaleza se ha implementado el servicio de pedidos telefónicos y de reparto a domicilio

Pero sobre todo y lo más importante es que quien regenta estos establecimientos son nuestros vecinos y vecinas, que pudiendo quedarse en casa prefieren estar al pie del cañón y ayudar en todo lo que puedan a que sus clientes cumplan las restricciones de movilidad y se queden en sus casas. Por ello, en los mercados tradicionales y galerías de alimentación de Hortaleza se ha implementado el servicio de pedidos telefónicos y de reparto a domicilio.

MERCADO DE SAN LUIS

Uno de ellos es el Mercado de San Luis (Avda. de San Luis, 76), donde se han multiplicado los pedidos de todos los puestos debido al cierre del mercadillo que se instala normalmente en Hortaleza los domingos y a las aglomeraciones registradas en los supermercados.

Aurora, atendiendo a un cliente de Frutas Pepe. SANDRA BLANCO

«Viene menos gente a comprar, pero estamos viendo aumentados los pedidos telefónicos en un 400%», nos comenta José Luis, copropietario junto con sus dos hermanas Carmen y Aurora de Frutas Pepe. Una frutería que abrió su abuelo José García Nieto en 1966 y que lleva ofreciendo el servicio a domicilio a sus clientes desde hace 19 años, incluso posee una página web desde la que pueden hacerse pedidos y donde se facilitan deliciosas recetas con sus productos.

«Para evitar duplicar viajes, nos organizamos entre los puestos y cada uno de nosotros lleva todos los pedidos de una misma persona». Así han respondido al aumento de la demanda, con una solución colectiva, lo que sirve de apoyo para sobrellevar el incremento de la carga de trabajo individual y reduce el peligro de contagio al limitar los contactos humanos.

Porque para ellos lo más importante es el bienestar de sus clientes, muchos de los cuales son personas mayores que no tienen familiares o apoyos próximos y les agradecen enormemente que les acerquen su compra. «Hay gente que está muy sola y nosotros somos la única persona con la que hablan en días», matiza José Luis, que termina el día rendido, pero satisfecho de contribuir con su granito de arena a mejorar la situación.

Alfonso, en su pescadería del Mercado de San Luis. SANDRA BLANCO

Sin embargo, no solo se coordinan entre los puestos, sino también entre el vecindario. «Las vecinas de un bloque han creado un grupo de WhatsApp y se organizan entre ellas para hacernos pedidos conjuntos y evitarnos viajes innecesarios», según nos cuenta Alfonso, que regenta con su mujer Conchi la pescadería Alfonso Felipe.

«Lo más duro de toda esta situación es que llevamos 15 días viendo a nuestro hijo solo por videoconferencia». Desde que empezó el estado de alarma, Conchi y Alfonso mandaron a su hijo a vivir con su cuñada que permanece en casa para no exponerlo, ya que son conscientes de que, al decidir seguir abiertos para que el vecindario pueda abastecerse de todo lo que necesite, se convierten en población de riesgo.

Los teléfonos a los que los vecinos y vecinas pueden llamar para realizar sus pedidos en los puestos del Mercado de San Luis son:

  • Carne Nostra: 917630033
  • Frutas Pepe: 917645773
  • Pescadería Alfonso Felipe: 917638196
  • Pollería Mara: 917630195
  • Pescadería Amado: 917634870

MERCADO TRADICIONAL NÁPOLES

En el Mercado Tradicional Nápoles (Nápoles, 53), también se han organizado entre los puestos para cubrir los pedidos telefónicos que reciben y se encargan de realizar el reparto entre el frutero y el pescadero. Así, además de contribuir a la reducción de la infección, se hace posible llevar el aumento de la demanda que están soportando estos días.

Ángel, frente a su charcutería La Veta en la calle Nápoles. SANDRA BLANCO

«Para mí resulta muy complicado atender el mostrador y el teléfono, preparar los pedidos y además repartirlos porque estoy solo», nos confiesa Ángel, propietario de la charcutería La Veta, que antes se manejaba bien para realizar sus repartos, pero con el incremento actual ve imposible hacerlo todo solo.

«Estoy empezando a plantearme cerrar algunas tardes para poder descansar, porque este ritmo de trabajo es excesivo», nos contaba Ángel esta mañana, y no ha tardado en anunciarlo en su perfil de Facebook Enamorados del Jamón: desde ahora, no va a atender al público en el mostrador las tardes de lunes a jueves, aunque sí realizará el servicio a domicilio y atenderá las recogidas en el local de los pedidos telefónicos.

GALERÍA DE ALIMENTACIÓN PEDROÑERAS

También han respondido al estado de alarma en la Galería Comercial Pedroñeras (Pedroñeras, 14) anunciando en su página web que ofrecen tomar los pedidos por teléfono y repartirlos en el domicilio. «Entre semana, estamos más tranquilos, pero el fin de semana vuelve a repuntar, aunque no tiene nada que ver con la avalancha de los primeros días», indica Juan Antonio, dueño de la carnicería Juan Antonio Molinero de esta galería ubicada en el barrio de Villa Rosa.

Lácteos y Bollería es el puesto que Ángel y su mujer regentan en la galería de alimentación Pedroñeras.

Lo mismo comenta Ángel, que se encarga con su mujer del puesto de Lácteos y Bollería y está convencido de que hay clientes que están volviendo a comprar en los mercados y galerías de alimentación de toda la vida porque «no hay tantas aglomeraciones y la atención personalizada les da más confianza».

REINVENTARSE ES LO MEJOR PARA SUPERAR UNA CRISIS

Esto es lo que ha pensado sin duda José Bernardo García, el propietario de The Handyman (Carretera de Canillas,  142), cuando el pasado 18 de marzo anunciaba en sus redes que ha puesto en marcha el servicio de comida a domicilio de su pub irlandés con comida rápida y bebidas a través de Deliveroo.

«Amigos, en estos tiempos difíciles que nos está tocando vivir queremos ofreceros la posibilidad de que podáis seguir disfrutando desde casa de algunos de nuestros sabores. Seguro que con alguna de nuestras hamburguesas, entrantes, ensaladas, wraps, milanesa napolitana y tartas… el tiempo pasa volando. También disponemos de latas de cerveza y refrescos, agua y botellas de vino tinto, blanco y rosado».

The Handyman Tavern, ubicada en Carretera de Canillas.

 

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