La Virgen de la Soledad, la patrona de Hortaleza, lleva tiempo sin dar un paseo por su pueblo. En 2019, la lluvia impidió la tradicional procesión de septiembre y aguó las ancestrales fiestas en su honor. En 2020, la Virgen estuvo confinada en la iglesia de San Matías como antes lo estuvimos los mortales, y en 2021 la situación sanitaria tampoco permitía montar la verbena. Han sido cuatro años sin fiestas patronales en Hortaleza, pero todo llega y las calles del casco antiguo del barrio ya lucen engalanadas para que este fin de semana vuelvan las noches de baile y orquesta.

Las fiestas patronales de Hortaleza, organizadas por la asociación Pueblo de Hortaleza, arrancan este viernes 9 de septiembre a las 19 horas con la tradicional ofenda floral a la Virgen de la Soledad en la plaza de la Iglesia para acabar la noche en la placita Josefa Arquero, epicentro de la verbena, con la primera orquesta desde las 22 horas.

El sábado 10 de septiembre concentra el grueso de actividades de las fiestas. A las 9 horas, una charanga recorrerá las calles del casco antiguo como aperitivo al chocolate con churros que se ofrecerá en la plaza Josefa Arquero a las 10 horas. Después, a las 10.30 horas, habrá un encierro infantil, y a las 11.15 horas un espectáculo de guiñol. La mañana culminará con más actividades para los peques al mediodía en la plaza. La fiesta se reanudará por la tarde, a las 18.30 horas, con clases de baile latino y de zumba, y las actuaciones de danza española y flamenco de las alumnas de la asociación Pueblo de Hortaleza. A las 22 horas volverá a sonar la orquesta hasta pasada la medianoche, cuando la placita se alumbrará con pequeños fuegos artificiales.

Como manda la tradición, el domingo 11 de septiembre se celebra al mediodía la misa y posterior procesión de la Virgen de la Soledad, con limonada en la placita Josefa Arquero. Por la tarde, a las 18.30 horas, los payasos de Tapa Tapita y Tapón harán reír con su espectáculo a los más pequeños, y como no hay dos sin tres, a las 20 horas volverá la orquesta para bailar hasta la medianoche.

Procesión de la Virgen de la Soledad a su paso por la calle Mar de Japón. PHOTOLEZA

UNAS FIESTAS CON MUCHA HISTORIA

El origen de las Fiestas de la Virgen de la Soledad es remoto. Tanto que no se puede precisar por falta de documentación. Los festejos podrían remontarse al siglo XVII, cuando el pueblo de Hortaleza se convierte en señorío y adquiere entidad de municipio, alejándose de la tradicional dependencia que tenía de Canillas, su localidad vecina, donde se cobraban los diezmos de Hortaleza.

Hay constancia de la celebración de las fiestas en el siglo XIX, y de las dificultades para financiarlas en un ayuntamiento que arrastró siempre problemas económicos. En aquel siglo se derrumbó la antigua iglesia de Hortaleza, y el nuevo templo de San Matías, que sigue en pie, no se inauguró hasta 1879 con años de retraso. Durante aquellas décadas el consistorio hortalino tuvo problemas hasta para sufragar los festejos, que no se consolidaron hasta finales de siglo.

A partir de entonces, las fiestas patronales de Hortaleza adquirieron relevancia, y congregaban en los actos religiosos a las ‘fuerzas vivas’ del municipio, como la corporación municipal, los médicos y maestros, también la Guardia Civil. Tras el paréntesis de la Guerra Civil, las fiestas volvieron a celebrarse en los años de posguerra, los últimos de Hortaleza como municipio independiente. De aquellos años se conservan imágenes que revelan la parte lúdica de los festejos, con los toros como protagonistas. Las reses llegaban al pueblo desde Los Cenagales (un rincón natural que se ha preservado en el parque forestal de Valdebebas) acompañadas de caballos. Esa tradición taurina se mantiene, de una forma muy testimonial, en las actuales fiestas, que incluyen en su programación un ‘encierro infantil’ con carretillas.

Corrida de toros (años 50) durante las fiestas de Hortaleza. ARCHIVO DE JUAN CARLOS ARAGONESES

DECLIVE Y RESURGIMIENTO

Las fiestas patronales de Hortaleza también tenían tómbolas, cucañas y atracciones de feria, pero fueron languideciendo tras la anexión del antiguo pueblo a la ciudad de Madrid en 1949. Hortaleza perdió su independencia, en el campo comenzaron a emerger bloques de viviendas y las señas de identidad del antiguo municipio se fueron disolviendo con el cambio de paisaje.

«Al no haber ayuntamiento propio que apoyara las fiestas, ni siquiera una junta municipal porque Hortaleza no era un distrito entonces, se fueron perdiendo, porque entonces al Ayuntamiento de Madrid le sonaba a chino que Hortaleza tuviera unas fiestas patronales», señala Aquiles Obispo, autor del libro Más de cien años de historia de Hortaleza. En 1963, las Fiestas de la Virgen de la Soledad dejaron de celebrarse.

Paradójicamente, las fiestas resucitaron en el cementerio de Hortaleza. El camposanto del antiguo municipio estuvo amenazado al principio de los años 90 por la presión inmobiliaria. Los planes para edificar sobre las tumbas donde reposaban vecinos y vecinas del antiguo pueblo movilizó a sus familiares, que lograron detener el despropósito. Aquel grupo de hortalinos recuperaría las fiestas en 1993, tres décadas después de su última celebración.

Los promotores de las fiestas crearon en 1996 la asociación Pueblo de Hortaleza, un colectivo que agrupa a hortalinos de toda la vida, descendientes de las familias del antiguo pueblo que ejercen de guardianes de tradiciones como la procesión que este domingo recorrerá las calles del casco viejo. Por la noche, las fiestas finalizarán con una orquesta en la plaza de la calle Mar de Japón. Un rincón que este fin de semana traslada, como en un viaje en el tiempo, a las antiguas verbenas del pueblo que fue nuestro barrio.