El barrio es tranquilo, pero un miedo se está extendiendo. María y Luisa lo han dicho en la asociación vecinal de Manoteras. Son del barrio de toda la vida y no quieren que los traigan aquí. Dicen que son peligrosos y avisan de que ya han visto descargar colchones para tenerlos en el Apóstol Santiago. Bueno, realmente, lo ha visto una vecina que no ha podido acompañarlas.

María y Luisa salieron de la asociación satisfechas. Habían informado y con ello transmitían a otro su temor. Así funciona un mecanismo psicológico al que en este editorial llamamos tú la llevas. Dependiendo de la predisposición, el contagio del miedo a una amenaza real o imaginaria está garantizado.

El origen de esta situación estuvo en la descarga de unas estructuras para la transformación de una cancha de baloncesto en una especie de teatro. Esa fue la señal que activó la angustia. Don Quijote veía gigantes en los molinos de viento; la vecina de la calle Carrión de los Condes vio colchones donde había gradas de hormigón.

Existía predisposición pues, en esas fechas, muchos medios de comunicación aireaban de forma especial la situación de los dos centros de primera acogida de Hortaleza. Además, se hacía un uso político deshonesto. Todo ello generaba la predisposición a sentir como una amenaza o peligro algo que, de haber sido cierto, debiera de ser un orgullo para la sociedad, pues hablamos de la protección de los menores.

Sobra decir que, en los siguientes días tras la visita de María y Luisa, las alertas se repitieron y se confirmaron en ‘Manoteras City’ y en otras redes sociales. Vecinos y vecinas, bien informados, avisaban del peligro: “nos van a traer a los menas esos”.

Pero qué es un mena. Se trata de un simple acrónimo acuñado por Servicios Sociales para describir la situación de niños, niñas y jóvenes menores de dieciocho años que son extranjeros y que carecen de la protección de unos padres. En esos casos, la patria potestad corresponde a la comunidad autónoma.

La receta del miedo siempre es la misma: busca un miedo que puedas aplastar y así olvidarás tus miedos reales

La receta del miedo siempre es la misma. Busca un miedo que puedas aplastar y así olvidarás tus miedos reales. ¿Sientes miedo por quedarte en el paro o por no poder pagar la vivienda y que te desahucien de tu casa? ¿Te da miedo no llegar a cobrar la pensión, la subida de la luz, que esa enfermedad también te toque a ti o que te pierdas el último capítulo de una serie de televisión?

Para cualquier miedo, siempre habrá alguien cerca que no es de los tuyos, incluso que habla otra lengua y hasta reza de forma rara. Si ese alguien, además, es menor bajo la tutela de la Comunidad de Madrid, enhorabuena, es más fácil machacarlo.

Total, esa patria potestad no va a mover ni un dedo. Así ocurre en Hortaleza con dos centros de primera acogida. Esos niños, niñas y jóvenes son la coartada perfecta para olvidarse de los fondos buitre que te han doblado el alquiler.

Desgraciadamente, los menas también están siendo la coartada para quienes desde una ideología xenófoba y racista aplauden agresiones como la que recientemente se difundió por redes sociales y medios de comunicación.

Muchos vieron cómo dos niños que estaban sentados en una parada de autobús en la UVA fueron apaleados con unos remos por dos enmascarados. Al día siguiente, el mural del Espacio Asociativo Vecinal UVA amaneció con pintadas y signos de quienes estaban detrás de aquella repugnante agresión.

Sin duda, se pretende crear un caldo de cultivo con el que romper la convivencia en Hortaleza. Por ello, este periódico condena las estrategias del miedo y del odio, condena las agresiones que han sufrido los menores y la asociación y condena la utilización torticera de los centros de acogida.

Sin negar que ha habido atracos, robos y agresiones atribuidas a menores del centro de primera acogida, promover la violencia es injustificable, menos en un distrito como el de Hortaleza, donde hubo y hay ejemplos de convivencia como los de El Olivar y tantas asociaciones que nos dignifican.

Nuestras páginas piden responsabilidad y que el tú la llevas se frene antes para evitar el contagio del miedo. Más vale enfrentarnos a los problemas reales y trabajarlos en común. No nos descarguemos de responsabilidades equivocando los problemas y transformando el mapa emocional de Hortaleza.

 

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