No solo mueren las personas; también pueden morir las cosas, los espacios, los proyectos y los sueños. A no ser que la gente que los ha hecho vivir se levante una vez más y se enfrente a lo que le han hecho creer inevitable. En eso estamos.

Esta es la historia del fallido Parque del Encuentro, en Manoteras, al que los poderes prácticos no le permitieron nacer. Y la del Huerto de Manoteras y el proyecto cultural que dio a luz en un ya lejano 2016: Las Noches del Huerto.

Es también la historia de un montón de promesas incumplidas, de zancadillas y platos rotos, de caer y levantarse sin cesar. Hasta la próxima trampa, la próxima pega, el próximo desengaño.

ÉRASE UNA VEZ

Érase una vez un descampado, árido y desértico, con ínfulas de zona verde pero realidades de erial; la típica zona de barrio, normalmente situada en los límites, por la que no te animarías a pasar salvo que te sirva de atajo a alguna parte. Y érase también un montón de vecinas y vecinos del barrio que, por petición del Ayuntamiento, se reunieron y colaboraron para diseñar un mundo de posibilidades en ese desierto. Como suele ocurrir en estos casos —o al menos, como suele ocurrir en Manoteras— el nuevo parque ideado por las vecinas, y aprobado en el pleno de la Junta Municipal, quedó en agua de borrajas y la zona permaneció desolada y moribunda.

Mientras tanto el Huerto de Manoteras crecía, tanto en población como en creatividad, y así nacieron Las Noches del Huerto, un proyecto comunitario que pretendía aportar algo muy valioso al barrio: crear un espacio de encuentro, de ocio saludable y de cultura diversa, de esa que nos hermana y nos inspira. Y así, año a año, fuimos construyendo, cada viernes, nuestro propio festival veraniego.

El antaño descampado se fue poblando de vida, humana y vegetal, hasta ser ese lugar de encuentro con el que soñábamos y que da cabida a gente de todos los gustos y estilos; y ese espacio cada vez más verde que lucha, en la medida de sus posibilidades, contra la deforestación, la pérdida de biodiversidad y el calentamiento gradual y constante que padecemos, especialmente, en los núcleos urbanos.

Actuación del arpista Víctor Santal y de la violinista Marta Ponce en las Noches del Huerto 2020. MANOTERAS TE ENFOCA

Y ENTONCES LLEGARON LOS PIBA

Pero llegaron los PIBA, es decir, los Planes Integrales de Barrio, unos proyectos financiados con los llamados Fondos de Reequilibrio Territorial cuya misión es exactamente esa, reequilibrar la situación de los barrios más desfavorecidos para que la vida de sus habitantes pueda ir pareciéndose siquiera un poco a la de los barrios más ricos. Como, suposición bastante lógica, quienes mejor conocen las necesidades de las vecinas de un determinado lugar son precisamente esas mismas vecinas, se pide al barrio (personificado en La Soci, asociación vecinal de Manoteras) que presente proyectos que atiendan a esas necesidades.

Pero ¡oh, sorpresa!, ninguno de los proyectos presentados parece «entrar» nunca en la modalidad de los PIBA. Se nos van denegando una a una las demandas de centro cultural (Manoteras no tiene), biblioteca (tampoco tenemos), piso de emergencia habitacional, aulas de estudio para impartir formación (por ejemplo, alfabetización informática), salas de uso múltiple a disposición de los vecinos en alguno de los espacios del barrio (los que hay son usados para otros menesteres y no están a nuestro alcance)… Y tantos y tantos otros proyectos presentados y rechazados.

La excepción a tanto desengaño lo constituye el aula de estudio situada en Cuevas de Almanzora, el único logro real e importante en todos estos años, que, a falta de biblioteca o centro cultural, permite al menos que nuestros jóvenes y mayores dispongan de un lugar de estudio y/o trabajo.

EL ESPACIO DE LAS NOCHES DEL HUERTO

Pero aterricemos todo esto de nuevo en el espacio de Las Noches del Huerto y veamos cómo nos afecta a día de hoy, cuando asistimos indignados e impotentes al enésimo engaño del que nos quieren hacer víctimas.

Ya hemos dejado claro el estado de abandono flagrante en que se encontraba la zona, tanto por parte de la Junta de distrito como del Ayuntamiento central. Al igual que el «parque» que está sobre las cocheras, con árboles y plantas sin riego ni mantenimiento, con basuras, socavones, etc.

Cuando resultó evidente que no se iba a materializar ninguna de las mejoras que se nos habían hecho imaginar para la zona (aparcamiento, nuevo huerto, zona de picnic, escenario techado, alumbrado y conexión eléctrica, zona de juegos infantiles, gradas, etc. Todo construido con materiales sostenibles y reciclados, pensando siempre en la ecología y atendiendo a la diversidad); los vecinos nos unimos y empezamos a intervenir con pequeñas mejoras, con pocos medios materiales pero mucha imaginación y mucha entrega; logrando construir poco a poco un entramado de actividades y recursos que han servido para rescatarlo. Tanto es así que no solo Las Noches del Huerto utilizan la citada parcela. También se ha llenado de paseantes, de gente que se reúne para su culto religioso, actividades de colectivos como Kulture Market, que celebra allí su Kulture Market Day y sus ‘sesiones vermú’; o el grupo de yoga, Manoteras barrio ecológico, o simplemente grupos de amigos o familias que quieren pasar un rato al fresco en un entorno que ahora es muy agradable.

El Parque del Encuentro de Manoteras, engalanado de fiesta por el Kulture Market Day.

DÓNDE DIJE DIGO…

Mencionábamos antes todos los proyectos que nos han ido rechazando dentro de los planes PIBA. Y sin embargo, quién sabe por qué razón, llegó un día en que estos pusieron sus ojos en el espacio resucitado. Nos preocupamos seriamente. Por desgracia, conocemos demasiado bien en qué suele acabar todo (si bien es cierto que hay quienes aún creen en los milagros y colaboran sin darse cuenta con esa nube incierta que acaba por envolvernos a todos): lo que de verdad necesitamos y pedimos, nunca nos lo dan; y nos dan a cambio cosas que no necesitamos, gastando el dinero que debería mejorar la vida del barrio en cuestiones accesorias y de adorno.

Gracias a nuestro esfuerzo y trabajo conjunto, en el momento actual no necesitamos nada que pueda aportarnos la Junta, salvo un cuarto de baño público (un váter). De lo demás que pudiéramos haber necesitado nos hemos olvidado, dado que nos lo han ido denegando uno por uno. Todas las alternativas de actuación, las propuestas, incluso las empresas que podrían llevarlas a cabo, con certificado ecológico y expertas en procesos participativos; TODAS, repito, han sido descartadas.

Así que no queremos nada. Solo el váter. Una de esas cabinas colocadas y mantenidas por el Ayuntamiento en otras zonas de Madrid para uso de los paseantes del parque, de los hortelanos del huerto y los espectadores de Las Noches. Pero, de nuevo, Manoteras no parece tener derecho a disfrutar de los mismos servicios públicos que el resto. Veréis por qué.

A pesar de nuestra reticencia inicial se nos hizo creer que podían llegar a ser compatibles las dos cosas, nuestra necesidad y su deseo de intervención. Y accedimos a lo segundo a cambio de lo primero, sin pensar en ningún momento que la «mejora del espacio» prometida iba a consistir en un perímetro de cemento y baldosas en lo que es suelo que intentamos renaturalizar, y que pone en peligro nuestros árboles y riego (aceras de tres metros de ancho que parten el espacio y que, en general, no sirven a la accesibilidad, tal como pretenden). Para colmo de males, nos dicen, una vez comenzadas las obras, que no va a ser posible lo del baño. Imaginad el desencanto y la indignación. O mejor no, que os lo cuenten l@s vecin@as:

«Nos han timado otra vez, ninguno de los proyectos que les planteamos valía para la Junta, otra vez han hecho lo que han querido dejando al lado a la gente que de verdad se preocupa por el barrio».

«Una vergüenza, que manera de destrozar lo auténtico y la vida de los barrios».

«Una vergüenza! Llevan años engañándonos una y otra vez! Destejiendo nuestras redes asociativas, interviniendo en nuestra vida barrial… Dirigiendo nuestros esfuerzos y energías a repartirnos sus migajas imaginarias hasta el agotamiento y la desintegración. Y seguimos como tontas pidiendo «a ver si nos dan algo»…. Gato por liebre una y otra vez. No hay nada de inocente ni en una cosa ni en la otra, poner un hormigón innecesario que sólo va a empeorar el calor a las 18h en verano cuando montamos, es un ataque contra la actividad que desarrollamos allí, una acera que va a entorpecer el uso de BAILAR para el que destinamos la zona, que pone en peligro los árboles que plantamos… Desactivando una vez más otra iniciativa de la gente. ☹️☹️☹️☹️☹️ Si el Huerto, las Noches, la Soci son escuelas de participación, la lección de esto es que deberíamos perder menos el tiempo en proyectar Sus mentiras, e invertirlo en construir Nuestros sueños».

«Queríamos un baño, nos lo prometieron y dijeron que también harían aceras. Nunca hemos querido que llenaran una zona verde de cemento y hormigón, era innecesario y está en contra de nuestra idea de renaturalizar el parque, cosa que llevamos haciendo desde hace 5 años, plantando árboles y arbustos que los vecinos traían. Una pena muy grande porque encima nos han dicho al final que el baño no es viable. Nos han engañado!! No queremos cemento queremos árboles!! No queremos hormigón, queremos naturaleza!! No queremos aceras, queremos un baño!!»

Maquinaria abriendo zanjas en el Parque del Encuentro.

«Es el mundo al revés, una vez más. El dinero público, de todos, mío y tuyo, nuestro dinero, debería gastarse en aquellas cosas que los vecinos demandan y/o identifican como una necesidad o una mejora sobre lo que ya hay. Eso opino.

Si una persona con movilidad reducida, preguntada sobre qué necesita, pide una silla de ruedas y le ofrecen también tres pares de zapatillas deportivas, y cuando acepta las zapatillas a cambio de la silla, finalmente sólo le dan las zapatillas ¿Qué pensaríamos?

Si estoy pidiendo un baño público, como una necesidad que tengo claramente identificada, que daría servicio a las personas del huerto comunitario, a la gente que pasea por esa zona y a todos los vecinos que hacen deporte, pasean o juegan con sus hijos en el parque sobre las cocheras que hay cruzando la calle. Junta Municipal de Hortaleza, ¿por qué me ofreces aceras que no necesito? Junta Municipal de Hortaleza, ¿por qué me aceptas mi demanda de baño público a cambio de que yo acepte y solicite un PIBA para ejecutar las aceras que me has propuesto y no quiero? Junta Municipal de Hortaleza, ¿por qué ahora que se están empezando los preparativos para hacer las aceras que nadie quería ni necesitaba me dices que lamentablemente el baño público que sí queríamos y necesitábamos no va a poder ser? Junta Municipal de Hortaleza, ¿cómo no nos vamos a sentir engañados y ninguneados, aparte de nada escuchados y mal administrados? Es una vergüenza e indignante».

«Una vez más, nos han demostrado el desprecio que sienten x la Naturaleza, nuestro verdadero patrimonio, que gracias a l@s vecin@s iba logrando abrirse paso incluso ahí, en lo que fue una antigua escombrera y luego un descampado olvidado por todos ellos, que a Manoteras nos dejan siempre al final de la cola. Poco a poco, con mucho esfuerzo, nosotras lo hemos dotado de vida. Hemos plantado, hemos cuidado y hemos sembrado futuro. Y en el proceso nos hemos hecho amigos y hemos aprendido a cultivar, a conservar, a distinguir lo que es importante y lo que no».

Queda bastante claro, ¿verdad? Pero aunque esto pudiera parecer el final de un capítulo, la constatación de que una vez más hemos sido engañados, y la resignación consecuente; hemos recibido tantos apoyos, hay tanta gente que está a nuestro lado, dispuesta a defender lo que es ya un espacio de tod@s, que no vamos a rendirnos.

Recordad, gentes de la Junta y demás políticos, que aunque vosotros vais y venís, los vecinos y vecinas permanecemos. Y el espacio que hemos creado entre todas se recuperará las veces que haga falta, hasta que las nuevas generaciones tomen el relevo y continúen defendiendo lo que es nuestro.

Aspecto del escenario de Las Noches del Huerto tras el comienzo de las obras.

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