Canillas tuvo durante algo más de tres años una biblioteca pública municipal apenas recordada. El 12 de marzo de 1983, en la Casa de la Cultura de la calle Benita Ávila, Enrique Tierno Galván, alcalde de Madrid, inauguraba la que suponía la duodécima biblioteca de la red del Ayuntamiento de Madrid, puesta en marcha con unos 3.000 volúmenes (1.000 para el préstamo) y una sala de lectura para 62 personas.

A principios de 1984, se inauguró en el mismo edificio la Escuela de Música Federico Chueca, la primera abierta en un distrito madrileño, que convivió con la biblioteca hasta abril de 1986, cuando el Área de Cultura del Ayuntamiento se llevó los libros porque el consistorio quería ampliar el espacio dedicado a la formación musical.

Los libros de Canillas serían transportados meses después a la biblioteca de Vicálvaro, inaugurada con estos fondos el 23 de mayo de 1987. El libro de registro de la biblioteca canillense pasó a pertenecer al centro vicalvareño, que aún lo conserva como herramienta propia por razones técnicas.

La Escuela de Música Federico Chueca, la primera abierta en un distrito madrileño, convivió con la biblioteca hasta abril de 1986

La de Canillas no fue la primera biblioteca municipal creada en el distrito, porque en 1981 se había inaugurado otra en la Junta de Distrito de Hortaleza (calle Santa Virgilia, 15), trasladada en enero de 1987, al ser llevada la Junta Municipal al palacete de Villa Rosa, al edificio actual del Centro de Mayores Huerta de la Salud, entonces centro cultural, llamándose en adelante Biblioteca Huerta de la Salud, reubicada en 1995 en su actual emplazamiento. La apertura de la biblioteca de la UVA en 1985, por parte de la Comunidad de Madrid, completó una dotación aceptable en la zona norte del distrito.

Pero Canillas se fue quedando atrás, y más cuando en 2012 cerró la biblioteca de la Obra Social de Caja Madrid. En junio de 2017, se inauguró la biblioteca María Lejárraga en Sanchinarro y comenzó a fraguarse la construcción, por fin, de la biblioteca de Mar de Cristal, que sería diseñada con la participación del vecindario, proyecto abandonado por la Junta de Distrito cuando quedaba poco para arrancar las obras.

Desde mediados de 2022, la nueva biblioteca vuelve a estar entre las que van a ser una realidad, junto a las de Villaverde, ensanches de Carabanchel y de Vallecas, Montecarmelo y Las Tablas, aunque con un nuevo proyecto y en la calle Ramón Power, porque para construirla en Mar de Cristal, como se aprobó en los presupuestos participativos, habría que modificar el uso de la parcela prevista.

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