Hace pocas semanas, nuestro periódico publicó una noticia relevante para el distrito: según el último padrón municipal, Hortaleza ya tiene casi 184.000 habitantes. Por si quedaba alguna duda sobre la importancia de esa cifra, se agregaba que Hortaleza tiene mayor población que algunas capitales de provincia como Burgos, Albacete o Santander, y que, si nuestro distrito fuera un municipio independiente, sería la sexta ciudad de la Comunidad de Madrid.

El actual distrito de Hortaleza se conformó sobre la base de antiguos asentamientos agrarios de varios siglos de antigüedad y que, después de ser incorporado al tejido administrativo de la capital, se nutrió con la llegada de nuevos habitantes provenientes de diversas localidades del mapa español (y luego también internacional), que buscaban en la capital el progreso personal y de sus familias que no lograban en sus lugares de origen.

Esa mezcla (o fusión, como se dice actualmente) entre la base de población proveniente de los poblados rurales originales y de los nuevos habitantes recién llegados, especialmente a partir de la década de los 60, le otorgó al distrito una personalidad propia muy particular que se mantiene hasta nuestros días.

Al igual que Burgos, Albacete o Santander, Hortaleza, pese a ser “solo” un distrito madrileño, posee características propias de una gran ciudad que le confieren su personalidad. Tiene su bebida “oficial” (el vino garnacho), héroes deportivos conocidos mundialmente (Luis Aragonés, el sabio de Hortaleza), otros deportistas que van rompiendo barreras históricas y abriendo caminos a las nuevas generaciones (las ‘dragonas’ de rugby femenino), lugares de interés turístico (el Silo de Huerta de la Salud), sus propios medios de comunicación (este periódico y Radio Enlace) o eventos musicales con repercusión local (las Fiestas de Primavera) o internacional (como el Mad Cool o el próximo concierto de Metallica.

Sin embargo, si hay un evento hortalino que representa mejor esa fusión entre lo tradicional y lo nuevo, entre el mundo rural originario y el urbano actual, y que congrega por igual a niños y a adultos, a mujeres y hombres o a personas de distintos orígenes sociales o culturales, ese es la Cabalgata Participativa de Hortaleza.

LOS ORÍGENES

Los orígenes de la Cabalgata Participativa se remontan a la década de los 70 del siglo pasado, en una fecha indeterminada que los más veteranos del distrito no llegan a coincidir. Lo realmente importante, y que ha convertido a nuestra cabalgata en la verdadera seña de identidad hortalina, es justamente el carácter de ser participativa.

La Cabalgata de Hortaleza nació gracias al empuje de distintas asociaciones vecinales cuyos miembros se confabularon para mantener la magia de esas fechas logrando que los Reyes Magos de Oriente programaran una parada año tras año para visitar a las niñas y niños del barrio, convirtiéndose así en una verdadera tradición hortalina. Y como buena tradición, no podía estar exenta de un punto de épica que engrandeció aún más su historia.

Manifestación en 2008 contra la privatización de la Cabalgata

LA CABALGATA REIVINDICATIVA

Corría el año 2007 cuando el por entonces equipo de gobierno de la Junta de Hortaleza, presidido por Elena Sánchez Gallar, de infausto recuerdo, decidió privatizar la tradicional Cabalgata de Hortaleza bajo el pretexto de una pretendida falta de seguridad. Eran tiempos de privatizaciones y los motivos esgrimidos eran meras excusas que escondían el objetivo real de vaciar las arcas municipales favoreciendo a amigos y socios, y dejando de lado de las necesidades reales de los vecinos.

Y como no, esa ola privatizadora llegó a nuestra cabalgata olvidándose premeditadamente de su característica fundamental: era y es un evento participativo, de los vecinos para los vecinos. No son pocos los que opinan que más que un olvido, esa característica fue el motivo oculto que llevó a tamaño despropósito. Eran tiempos en los que se despreciaba a la gente y a sus necesidades. Lo único que importaba era el rédito económico, aunque sea a costa de los niños, como en este caso.

Sin embargo, muchos vecinos comprendieron que el atropello a la Cabalgata Participativa no era un hecho menor y que “hasta aquí podíamos llegar”. Así fue como hace exactamente diez años nació la conocida como “Cabalgata reivindicativa”. Una modesta pero potente cabalgata que solo sustentada por el esfuerzo y el aporte económico de vecinas y vecinos salió a la calle casi de forma clandestina y recorrió varias calles del barrio, fundamentalmente en las que vivían aquellas familias con menores recursos y que, “casualmente”, la cabalgata “oficial” había eliminado de su recorrido.

Fue el primer paso de una lucha que se repitió los años siguientes y cada vez con más participación y menos negocio, hasta que la crisis económica y los recortes que el Gobierno municipal impuso a los barrios, especialmente en los que vivían los más necesitados, obligó a la Junta Municipal a prescindir de su festejo mercantil y permitió que la cabalgata participativa, la de toda la vida, la que se mantuvo contra viento y marea, volviera a ser la única y verdadera Cabalgata de Hortaleza.

Y hoy, diez años después, si se preguntara a las vecinas y vecinos cuál considera que es el evento que más representa al distrito, sin duda que la inmensa mayoría coincidiría en que la Cabalgata Participativa es la verdadera seña de identidad de Hortaleza.

Una familia contempla la Cabalgata de Hortaleza de 2016 / Foto Sandra Blanco

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