El pasado 30 de diciembre y por cuarto año consecutivo, la San Silvestre de Hortaleza despedía 2018 con una propuesta renovada de solidaridad y deporte. Cuando esta iniciativa de la empresa hortalina Eventsthinker empezó en 2015 con el título de «Otra San Silvestre es posible», su propósito no era competir con la vallecana, sino usar el fomento del deporte con un objetivo destinado a que niñas y niños de familias con pocos recursos pudieran recibir regalos en las fechas de Navidad. De ahí que, para inscribirse en la San Silvestre de Hortaleza, hubiera que entregar un juguete nuevo y de certificado CE. De aquellos primeros 128 participantes adultos de 2015 se ha pasado a los 151 dorsales de esta última edición, algo que agradece la Tienda Gratis de Manoteras, la encargada de asegurar que los juguetes lleguen a sus verdaderos destinatarios, como nos comenta Antonio García de la asociación vecinal Manoteras.

Pero no se trataba solo de correr «para los que ya quieran probarse más y sudar la cena de nochebuena». Como explica la organización, «que cada uno elija lo que quiere hacer de acuerdo a su situación y estado de forma» ya que se podía dar una «vuelta, marcha, con dorsal pero sin cronometraje, sin presión de tiempo, solo para colaborar y hacer deporte».

Hay que reconocer que la fijación de recorridos está siendo estresante en Hortaleza. Sin el aplomo de los organizadores, esta San Silvestre quizá no hubiera pasado de su tercera convocatoria. El año pasado hubo de trasladarse a Valdebebas in extremisEn esta convocatoria tuvieron que modificar la solicitud del recorrido por unas obras en avenida de San Luis y hasta el día 28 no llegó la aprobación del nuevo recorrido, que tenía como punto de salida en el anillo ciclista «el voladizo que hay sobre la M-40 a la altura del colegio Dionisio Ridruejo» y llegaba a tocar lo que fue el antiguo pueblo de Hortaleza.

La entrega de juguetes y la recogida de dorsales se hizo a primera hora / Foto de Eventsthinker

La carrera comenzó a las 9.00 horas, aunque desde bien temprano se instaló el circuito y empezó la entrega de juguetes y la recogida de bolsas y dorsales. Como explica uno de los voluntarios de la asociación vecinal de Manoteras que fue a recoger «las inscripciones», era «una mañana fría, pero llena de calor por la solidaridad que encuentras en las personas que organizan esta carrera popular». Como decía incansablemente, Luis Blanco, el veterano speaker y director de programa en Capital Radio: «ningún niño sin juguete», algo que se va cumpliendo a medida que «todas y todos los atletas confirman su presencia y entregan el regalo, muchos envueltos, lo  que da muestra del compromiso, delicadeza y sensibilidad de los participantes.

LA COMPETICIÓN

Alguno de los corredores ya mostraba por su indumentaria el ambiente festivo y distendido de la competición. Incluso al final, cuando el mismísmo Harry Potter o todo un caballero medieval levantaban espadas y baritas mágicas para confirmar la hazaña. Hubo muchos gestos, algunos mirando al cielo y dando gracias otros eran con un muñeco de guiñol. Corrieron sonrientes, incluso en los momentos duros. Eran vivencias familiares que las cámaras recogieron y que están publicadas en Flick por Eventsthinker y la asociación Triatletas españoles.

Momento en el que tres corredores disfrazados van a cruzar la meta / Foto de EventsThinker

Además de los tres kilómetros de marcha con dorsales blancos  y sin tiempo cronometrado, hubo dos modalidades. Con la de dorsales rojos, que portaron un total de ciento cuatro participantes, se corrieron nueve kilómetros y el ganador con un tiempo de 00:31:12 fue José Carlos Ferreira González con el dorsal 1317, corredor senior masculino del club Car Marisquero.

El primer clasificado en la categoría de veterano masculino fue Ángel Escrich Santamaría del club Café Ángel con el dorsal 1267, quien llegó en octava posición con un crono de 00:34:33. Los 9 kilómetros en la modalidad femenina tuvieron como campeona senior a Laura Delgado Rubio del club Zensport con el dorsal 1358, quien completó el recorrido en 00:38:39, y como campeona veterana a Loli García Múdoz Medina del club Panda del Muro con el dorsal 1344, quien finalizó con un tiempo de 00:43:22.

Menor fue el número de inscritos en los seis kilómetros, quienes portaban dorsales amarillos. Entró en primer lugar el corredor senior masculino del club Triatlon Tetuán, José Rodríguez Granda, quien con el dorsal  1951 cruzó la meta en 00:23:16. El primer veterano masculino fue Luis Ramos, corredor independiente de dorsal 1990, quien llegó a veinticuatro segundos del primero.

La corredora del club A.D. Sprint, Katherine Ortiz Cevallos, con el dorsal 1991 fue la primera en la categoría senior femenina y segunda de la carrera a siete segundos de José Rodríguez. En la modalidad veterana femenina, con un tiempo de  00:25:11, levantó el primer trofeo Marta Rodríguez Serrano, dorsal 1961, quien procede del CDB París.

Y para más fiesta, el gran evento fue rematado con las carreras de los más «peques», sin duda. Como describe Antonio García, eran » los reyes del día con sus dorsales en el pecho, su sonrisa infinita y su contagio de entusiasmo». Además de juguetes, La Soci recibió cajas de caldo Aneto, empresa colaboradora junto a Radio Enlace y la Asociación Vecinal de Sanchinarro. Estos alimentos serán distribuidos por el Banco Obrero Solidario de Alimentos (BOSA).

Así finalizaba 2018 en una fiesta del deporte y la solidaridad que se va afianzando en este lado del noreste de Madrid. Para 2019, la San Silvestre de Hortaleza es una cita imprescindible en el calendario de este distrito. Quedó demostrado por cuarto año, «otra San Silvestre sí es posible».

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