El Silo de Hortaleza, pionera construcción de hormigón levantada en la década de 1920 para fermentar forraje, sobrevivió a la enorme transformación urbanística del antiguo pueblo agrícola donde fue erigido, que un siglo después se ha convertido en un populoso distrito de la capital que roza los 200.000 habitantes. Durante este proceso, salvar el Silo ha sido costoso. El movimiento vecinal tuvo que aplacar la presión urbanística que ansiaba recalificar la Huerta de la Salud para construir viviendas, pero cuando parte de la histórica finca se hizo parque, el desvencijado Silo amarrado con cinchas de hierro imploraba una reforma que evitase su ruina.

La modernización del Silo llegó con el siglo XXI. En 2002, el Ayuntamiento emprendió una reforma integral para recuperarlo como un vertical espacio de exposiciones con seis plantas y coronado por un mirador. Las obras costaron más de medio millón de euros. A pesar del dispendio, el Silo cerró pocos años después por deficiencias de seguridad, y así permaneció hasta 2018, cuando volvió a abrir sus puertas tras una inversión de 300.000 euros para adecentar el edificio, que durante su clausura albergó al pintor José Antonio Santos Pastrana: el concejal del PP Ángel Donesteve se lo cedió gratis permitiendo la instalación de su estudio particular.

La que pretendía ser la definitiva reapertura del Silo resultó efímera. En octubre de 2019, una avería en el grupo de presión del sistema contra incendios lo condenaba de nuevo al cierre, ya que la reparación requería “una obra importante desde el punto de vista económico”, según la Junta de Hortaleza. Sustituido el grupo de presión y reparado el ascensor, todo a cargo del seguro y sin costes para las arcas municipales, asegura la Junta, el Silo volvió a abrir sus puertas el pasado 8 de octubre con el propósito de convertirse en «un centro expositivo de referencia en Madrid”, en palabras del concejal presidente del distrito, Alberto Serrano (Ciudadanos).

La reparación del grupo de presión y el ascensor del Silo no ha tenido costes para las arcas municipales, según la Junta de Hortaleza

Un ambicioso anhelo que ha pillado a la Junta de Hortaleza escasa de recursos humanos, explica el edil, por lo que ha recurrido a la empresa Tritoma, que gestiona el centro cultural de Sanchinarro desde su inauguración, para reactivar la programación del Silo. A su vez, Tritoma ha encomendado a la Asociación Española de Pintores y Escultores (AEPE) la organización de dos exposiciones, tanto la inaugural Puro Arte, que se puede visitar hasta el 22 de noviembre, como otra posterior con el título Galdós: homenaje al pintor.

Dos de las obras que expuestas en el Silo de Hortaleza dentro de la muestra ‘Puro Arte’. JUNTA DE HORTALEZA

PAGAR PARA EXPONER

Para la exposición Puro Arte, la AEPE invitó a participar a cualquier artista que quisiera mostrar sus obras en el Silo, aunque bajo unas condiciones sorprendentes, como la obligación de abonar 30 euros (15 euros en el caso de sus socios) en concepto de “derecho de inscripción” solo para optar a un hueco sin que el pago garantizase formar parte de la muestra, que está financiada con dinero público.

Además, la AEPE advertía en las bases del certamen que no se haría cargo de ningún desperfecto durante la exposición. “No habiéndose suscrito póliza de seguro para cubrir los riesgos, no se responderá de las pérdidas o daños que pudieran producirse en las obras. El artista que lo desee puede a título personal contratar un seguro de la obra”, señalaba en la convocatoria la asociación presidida por José Gabriel Astudillo, pintor con una larga carrera política en el Partido Popular: retrató a San Isidro con el rostro del exalcalde José María Álvarez del Manzano, con el que fue concejal del Ayuntamiento, en la histórica iglesia de San Andrés donde fue enterrado el santo labrador.

“No es normal cobrar a los artistas por una cuestión de buenas prácticas. Al contrario, debería haber unos honorarios para el artista que hace su trabajo”

La crítica de arte Elena Vozmediano, vecina de Hortaleza, corrobora que estos requisitos, habituales en convocatorias de la AEPE que califica como «trasnochadas», resultan inauditos en el sector. “No es normal cobrar a los artistas por una cuestión de buenas prácticas. Al contrario, debería haber unos honorarios para el artista que hace su trabajo”, explica la periodista, que en 2014 denunció como Astudillo, siendo teniente de alcalde de Alcorcón, adjudicó una exposición en esta ciudad a su propia asociación con un presupuesto de 19.000 euros a cargo del consistorio alfarero.

Este periódico ha intentado sin éxito recabar la versión del presidente de la AEPE, que finalmente seleccionó más de 60 obras para la exposición del Silo. La Junta de Hortaleza no ha revelado el importe destinado a la muestra, aunque señala que se trata de “una cantidad pequeña” adjudicada a Tritoma mediante un contrato menor porque presentó la oferta más económica entre una terna de empresas.

Desde Tritoma tampoco desvelan el coste de la exposición ni si han retribuido a la AEPE por organizarla, aunque defienden la colaboración con la asociación de Astudillo. “Siempre es garantía de calidad, y trabajamos con ellos desde hace muchos años”, afirma un portavoz de Tritoma. Por ejemplo, en 2014 acogieron en el centro cultural de Sanchinarro una edición de su Feria DEARTE Contemporáneo, que incluía obras del pintor José Antonio Pastrana y a cuya inauguración acudió el entonces concejal de Hortaleza Ángel Donesteve. En ese encuentro, como reconoció Donesteve a este periódico, fue donde surgió la idea de ceder el Silo a Pastrana.

El pintor Santos Pastrana firma un catálogo al antiguo concejal Ángel Donesteve en Sanchinarro en 2014.

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