Estos días hemos conocido los terribles resultados para nuestro país del informe PISA. Sonrío cuando veo a un chaval de 15 años sentado en un banco con un libro, es casi igual que encontrarse una estrella de mar en las aguas del Levante español
Estos días hemos conocido los terribles resultados para nuestro país del informe PISA. Sonrío cuando veo a un chaval de 15 años sentado en un banco con un libro, es casi igual que encontrarse una estrella de mar en las aguas del Levante español
A partir de septiembre, usaré un catalejo para mirar al mundo desde mi barrio, cambiaré el enfoque sin cerrar la ventana, un cambio de aires, eso es todo. Levantaré el catalejo más allá de nuestra frontera, más allá de Fuencarral, Valdebebas, Ciudad Lineal o Alcobendas
Este verano quiero irme muy lejos, subir en globo, descubrir una isla en medio del océano, visitar el pabellón de oro de Kioto, atravesar los lagos de Islandia… Y, como cada año, me atrevo desde mi ventana a recomendarles esas lecturas que nadie más les recomendará
Las personas podemos imaginar el dolor ajeno, podemos recrearnos en él, lamentarlo, denunciarlo, pero no podemos sentirlo. Los animo a que hagan este ejercicio de la imaginación, que construyan por un momento cómo cambiaría nuestro barrio, sus vidas, la de sus familias, si mañana el cielo lo surcaran aviones de combate o drones
Desde hace unos meses siento un hartazgo permanente de las redes sociales, antes las toleraba, incluso alguna cuenta me parecía interesante, sobre todo las de ciencia, pensamiento, arte o literatura, pero, desde este verano, creo que he llegado a mi límite
Hace unos meses pedí a mi médico de familia que me mandara al especialista, sentía molestias, no las suficientes como para presentarme en urgencias, pero necesitaba que alguien me viera lo antes posible. Al cabo de unos días recibo una llamada: la cita es dentro de dieciocho meses y me tengo que ir a Torrejón…
Las casas familiares, como los nidos, se vacían. Una casa vacía deja de ser una casa y se convierte en cuatro ladrillos y un silencioso aire frío que recoge ecos y voces que se sienten, pero que no se oyen. Aunque a veces los objetos mantienen el calor de antaño, ellos también enmudecen, porque nadie los contempla
Desde mi ventana, les traigo, como cada verano, libros maravillosos para que lean desde cualquier lugar, bajo un ventilador, un olivo, una sombrilla multicolor o a remojo en su piscina ‘toy’. Como ‘La leyenda de una casa solariega’ de Selma Lagerlöff, primera escritora Premio Nobel de Literatura
Quiero que la radio de mi barrio esté viva y crezca con nosotros, y por eso quiero dedicar esta columna a Radio Enlace, la emisora libre y comunitaria de Hortaleza, la nuestra, que da información sobre el nordeste de Madrid
Un barrio es como una sala llena de espejos donde día a día nos reflejamos, y esos espejos son ellos, nuestros vecinos, los que nos siguen con la mirada o escuchan tras un visillo; quienes un día te reconocen y otro no, los que solo tienen en común contigo que compran el pan en el mismo lugar
Decía Italo Calvino que leer es ir al encuentro de algo que está a punto de ser y aún nadie sabe qué será. Si les gusta ir al encuentro de lo desconocido; si leen y tras cerrar el libro sienten una especie de vacío, significa que necesitan poner un club de lectura en sus vidas
Desde hace un mes la zona salvaje del parque Pinar del Rey está vallada, van a construir caminos de asfalto, bancos, zona canina, zona de recreo e introducir cemento y plástico. ¿Para qué? Nos gusta así, como está, sin asfaltar, nos gusta pisar la hierba, los agujeros, sortear los troncos y a las hormigas
Cuando era niña, mi padre me dijo que tanta imaginación me causaría dolor. A veces los adultos decimos cosas así. Con los años, comprendí que lo que nos hace daño no es esa aprensión falsa de algo, imaginar otra realidad, sino el no saber por qué lo hacemos
Leer en verano es sentir, acompañarse de la brisa marina, del olor a romero, del sonido del río que sortea las rocas o, quizá, del ruido de un viejo ventilador. Mientras leemos hacemos dos cosas a la vez: estar y no estar, ahí radica el misterio de la lectura
Hace unos días, con la llegada de las cálidas noches hortalinas y con las estrellas por testigo, varios coros repasaban el cancionero más cañí de los años sesenta bajo los efectos de elixires varios. ‘Gracias a la vida que me ha dado tanto, me ha dado el sonido y el abecedario…’