Abrimos lo ojos y han pasado diez años. El paisaje humano y demográfico de Hortaleza ha cambiado. La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma, según el principio de la química, algo aplicable igualmente a los barrios de todo el mundo, incluidos los de Hortaleza e incluido el siglo XXI.

Hubo un caldo de cultivo en el que las desigualdades, la crisis del 2008 y la pobreza se unieron con la nueva fantasía de la redes sociales. Con efecto mariposa, el pobre mercader tunecino Bouazizi se autoinmolaba porque la policía le dejaba sin sus mercancías. Fue la chispa que prendió su piel y la Primavera Árabe un 17 de diciembre de 2010.

Por entonces, en Madrid se preparaba el primer Foro Social Mundial temático para los días 6 y 7 de mayo. Su ejes iban desde la crisis, el medio ambiente, las alternativas a las medidas neoliberales, los feminismos, las migraciones… Eran diez ejes que fueron laboratorio de lo que después vino.

Ya a comienzos de abril de 2011, unos jóvenes explicaban en Radio Enlace la iniciativa Juventud Sin Futuro. Habían convocado una concentración en Antón Martín y no eran muy optimistas respecto a su repercusión. En otros países europeos, los jóvenes ya habían salido a las calles. Aquí, poco más que los medios comunitarios se hacían eco; sin embargo, los pronósticos se desbordaron.

Después vino aquel domingo 15 de mayo. Diversos colectivos habían convocado una manifestación que iba a finalizar en la Puerta del Sol. Lo que allí ocurrió es historia bien conocida. Un pequeño grupo que decide hacer una sentada, la policía desaloja y detiene a casi una veintena de personas, que sufrieron malos tratos y permanecieron hasta 2019 bajo la amenaza de la cárcel.

Pero la Puerta del Sol empezó a ser desde el día siguiente ese espacio que se autoinventó y en el que se encontraron personas de derechas e izquierdas que sentían que algo grande estaba pasando. Era un lugar de diálogo y escucha, de debate que construía un lenguaje propio, que creaba mensajes e integraba. No había líderes ni partidos. No había un portavoz sino veinte, todas y todos aportaban buscando consensos. Era el pueblo en la plaza pensándose para transformar.

La Puerta del Sol, repleta de gente tras el 15-M. SANDRA BLANCO

HACIA LOS BARRIOS

La Puerta del Sol era un pequeño espacio cuya densidad humana y creativa solo podía eclosionar en big bang hacia los barrios. Así ocurrió el 28 de mayo de ese 2011. Se descentralizaba el campamento, pero con un lema: “todas y todos conocemos el camino de vuelta a Sol”.

Respecto a Hortaleza, desde Sol surgieron tres convocatorias a las doce de la mañana de un soleado sábado. Nacían así las dos asambleas: la de Hortaleza en el auditorio Pinar del Rey, la de Manoteras-Pinar de Chamartín-Virgen del Cortijo en el parque de Manoteras, junto al metro, y la de Sanchinarro-Las Tablas, junto al metro de Las Tablas.

Curiosamente, en ese primer encuentro se debatió el unirse a las otras asambleas. Faltaba recorrido y estas crecieron y se apoyaron compartiendo movilizaciones y proyectos, desde evitar desahucios a apoyar el comercio de barrio con las Tiendas Amigas.

Desde aquel instante, en todas las asambleas comenzaron a crearse comisiones, a sentir necesidades de infraestructuras, de comunicación, de cuidarse, de relacionarse… Era una mezcla de generaciones, de yayoflautas y jóvenes universitarios, de activistas y neófitas militantes sociales, de pandillas de toda la vida y solitarios.

En una sola jornada, fueron tantos los acuerdos de gente que se encontraba por primera vez, tan intensas y trascendentes las decisiones y los consensos, que aquel espíritu se mantuvo sábado tras sábado haciendo barrio, pero también país, también planeta porque poco a poco los temas medioambientales fueron cobrando fuerza.

El 15-M era una mezcla de generaciones, de yayoflautas y jóvenes universitarios, de activistas y neófitas militantes sociales, de pandillas de toda la vida y solitarios

Pese al calor implacable, durante el verano la calle no supuso ningún problema. La asamblea que comenzó en Manoteras tuvo una época inicial en la que se rotaba de Manoteras a Pinar de Chamartín y después a Virgen del Cortijo. Un lío considerable que se cerró manteniendo el parque de Manoteras como referencia. Después, con el frío, entró en la asociación vecinal Manoteras y allí se fusionó en la actual Coordinadora de Manoteras.

Entre tanto, la Asamblea Popular de Madrid mantenía un encuentro de las asambleas de los barrios en un complejo equilibrio que duplicaba el esfuerzo y el tiempo. ¿Hubo algún tema que no se tratara en asamblea?

EL 15-M DESDE EL PERIÓDICO

Hortaleza Periódico Vecinal vivía sus primeros años y ya en su octavo número recogía el movimiento de los indignados y la movilización contra los desahucios. El propio periódico sintió el empujón de nuevos rostros y voces que enriquecieron estas páginas.

Ese empujón también lo notaron otras iniciativas que venían trabajando desde los inicios de los movimientos vecinales. Por ello, por ejemplo, la consulta sobre la privatización del Canal de Isabel II fue todo un éxito.

En aquel primer número con 15-M en los barrios, se recogía esa unión entre las asambleas de Hortaleza y Manoteras para evitar el desahucio de la calle Camporredondo o el de la calle Roquetas de Mar, los dos en el mes de noviembre con detenciones y malos tratos. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y una de las quincemayistas, Patricia, hubo de sufrir durante años persecución judicial.

Hortaleza, como recordaba en su columna el escritor Isaac Rosa, “se indigna (más)” porque de nuestros barrios salieron columnas en las marchas del 19-J. Nuestra agenda empezó a llenarse de contenidos que procedían del 15-M, desde el lugar y hora de las convocatorias de las asambleas hasta los nuevos huertos populares.

Pancarta de la Asamblea Popular del 15-M en Hortaleza en la marcha del 19 de junio de 2011. SANDRA BLANCO

En el noveno número del periódico, ya se notaba la presencia del 15-M en Plenos de la Junta Municipal, como aquel en el que pidieron explicaciones por la contratación a dedo de la hermana de Esperanza Aguirre como asesora. También vimos las primeras imágenes del huerto de la calle Monóvar en Manoteras y del que creció frente a la asociación vecinal Villa Rosa en la calle de El Provencio.

Fue en octubre de 2012 cuando surgió el proyecto de RedIIS, con una encuesta para la calibrar la situación de desempleo en nuestros barrios. Buena parte de los encuestadores procedían de las asambleas del 15-M. Ese número recogía de modo más amplio las quejas en el Pleno y dedicaba un espacio a otra de las iniciativas que era hija también del 15- M, el Banco del Tiempo de Manoteras. También se documentaba la jornada en apoyo a la discapacidad y la dependencia.

En 2013 tampoco faltaron motivos para la movilización. El 15-M organizó un acto contra la privatización de la sanidad y nacía la OFIAM, la Oficina de Apoyo Mutuo de Manoteras, un referente en la lucha por el derecho a la vivienda y al trabajo. Los actos culturales también se reflejaban en la agenda, que crecía en convocatorias. Lo que no se traslucía tan claramente era el refuerzo que el 15-M daba a la Cabalgata Participativa de Hortaleza, la de toda la vida.

La solidaridad empezaba a ser marca del distrito, así nacía la campaña de Tiendas Amigas que aún continúa y nuestro periódico reservaba de forma gratuita espacio para los comercios de barrio que apoyan a personas sin empleo. Las charlas, los debates o cinefórum seguían nutriendo una abultada agenda en la que, además, se presentaban nuevos proyectos como la Cooperativa de Manoteras o muchas de las fiestas barriales que fueron recuperadas.

Las asambleas del barrio compartieron movilizaciones y proyectos, desde evitar desahucios a apoyar el comercio de barrio con las Tiendas Amigas

Seguir enumerando cómo Hortaleza Periódico Vecinal recogió buena parte de la vida del 15-M en nuestros barrios requeriría de más páginas. Quizá uno de los méritos que no se puede olvidar se el haber puesto rostro a la pobreza con el estudio Invisibles, una iniciativa del la Asamblea del 15-M de Hortaleza que en 2015 nos sobrecogió.

Las consecuencias del 15-M se han ido entretejiendo con la propia naturaleza hortalina. El actual Sindicato de Barrio, heredero de la OFIAM y de la Asamblea de Inquilinas, es uno de los ejemplos de esa evolución que desde quienes participaron en el 15-M busca dar respuesta a las necesidades más inmediatas.

En esto, muchos añoran la parte política, aunque sigue habiendo charlas y debates, pero el peso del análisis sobre lo que estamos viviendo ha decaído. Es el flujo y el reflujo de los movimientos sociales. Fueron y son muchas las mareas que nacieron con el 15-M que siguen vivas esperando su pleamar. Estas páginas seguirán su estela y, como dijo el profesor Carlos Taibo, “que no se apague la luz”.

‘Performance’ de la asamblea del 15-M de Hortaleza en las Fiestas de Juan y Juana de 2015. SANDRA BLANCO

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