El mundo es lo que sucede mientras las inteligencias artificiales (IA) construyen universos aberrantes donde no se respetan las leyes de la física o se exterminan lugares porque así lo dicta una línea de comando. Como se los dota de herramientas poderosas, pasan por encima de cualquier límite y no conocen ética para cumplir sus objetivos.
En Madrid tenemos una versión cutre de la inteligencia artificial. Llamémosla inteligencia ayusil. Le hemos dado el poder para que gestione nuestro mundo, y así lo estamos sufriendo. Por ejemplo, en una versión actualizada de esa ¿inteligencia? ayusil en nuestra zona de su imperio, importan sobre todo tres cosas: Madrid Nuevo Norte, el Hospital Enfermera Isabel Zendal y el circuito MadRing. Son tres nombres muy cool, pero, si descendemos al mundo real, lo que vemos es: especulación, almacén sin uso y delirio.
Además, como la inteligencia artificial, perdón, ayusil, no reconoce la realidad, no se ha percatado de que alrededor de esas tres cosas que le interesan tanto viven más 200.000 personas en Hortaleza. Por eso, a la hora de diseñar un sistema de transportes prioriza esas tres cosas frente a la movilidad de los seres humanos, ese subproducto de desecho que molesta en sus rénderes.
Así pues, la prolongación de la Línea 11 de Metro, además de llegar tardísimo, no va a colocar su estación donde conviene al vecindario de Las Cárcavas-San Antonio, sino al lado de un circuito que, además de todas las molestias que está generando en su construcción, y las que dará en su funcionamiento, puede perder su uso en un tiempo limitado. Y entonces esa estación será otro monumento a la estupidez.
"Son tres nombres muy 'cool', pero, si descendemos al mundo real, lo que vemos es: especulación, almacén sin uso y delirio"
El Zendal ya es un monumento al cretinismo, aunque, cuando se investigue su coste, será además otra cosa. Lo que sabemos es que en Valdebebas, donde no habrá centro de salud hasta que unas elecciones hagan su magia, ese almacén de 200 millones de euros tendrá estación de Metro propia, Dios sabe para qué.
El ensanche de la Castellana va a tener unos edificios tan altos, y unas viviendas tan caras, que su modo de transporte es crucial. Si para ello hay que cortar una línea de Metro que funcionaba bien, obligando a sus usuarios a hacer un nuevo transbordo, todo sea por la palabra de la IA.
¿Qué el autobús 171, que va de Mar de Cristal a Valdebebas, va hasta arriba y las colas se alargan junto al Gran Vía de Hortaleza? ¿Qué no se organiza el transporte público de una zona que no para de crecer porque para eso están los coches privados? Confíen en la inteligencia ayusil. Ella vive en los 3D del futuro. Nosotros, aquí, en Hortaleza.



