“La mejor manera de promover el transporte público es generar una amplia oferta, de calidad, […] y que conecte todos los destinos en el menor tiempo posible”, proclamaba la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en diciembre de 2024 en la inauguración del intercambiador de Valdebebas, acompañada del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; su vicealcaldesa, Inmaculada Sanz, y el concejal del distrito, David Pérez, que era el consejero de Transportes cuando empezó a construirse la infraestructura en 2022.
El sexto intercambiador de la región –con una inversión de 39.377.864 euros, de los cuales más del 70% han sido financiados con fondos europeos Next Generation y el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España– se construyó en una parcela de 25.429 metros cuadrados y posee un original diseño cuya estructura está formada por armazones de acero “con forma de árboles o paraguas invertidos”, inspirado en el Pabellón de los Hexágonos que representó a España en la Exposición Universal de Bruselas de 1958.
En la planta inferior, el intercambiador de Valdebebas dispone de 14 locales para uso comercial que permanecen cerrados
El edificio ocupa un total de 6.835 metros cuadrados, con dos plantas: una de 1.200 metros cuadrados de acceso desde la avenida de las Fuerzas Armadas, donde se disponen las dársenas de autobuses (actualmente el interurbano 828 y el servicio especial de Ifema al hospital Zendal) y paradas de taxi, y otra inferior, de 5.500 metros cuadrados, donde se encuentra la pasarela a la parada de Cercanías de Valdebebas y en un futuro se accederá a la nueva estación de Metro de la Línea 11; y que dispone también de 14 locales para uso comercial, pero que permanecen cerrados.
Lo que se olvidó de comentar la presidenta de la Comunidad de Madrid es que en diciembre de 2024 Renfe anunciaba cambios en la red de Cercanías Madrid por los cuales el servicio que unía Chamartín-Clara Campoamor con Aeropuerto T4 se transformaba en la Línea C1, dejando por tanto de pasar la Línea C10 por la estación de Valdebebas y quitando al vecindario de la zona su conexión directa con el centro de la ciudad, razón por la que el tránsito de viajeros del intercambiador se ha visto muy reducido. Decisión muy criticada por los usuarios de Cercanías, que esperan que sea algo temporal, ya que iban directos al Aeropuerto T4 desde cualquier estación de la antigua C1 y C10, pero “ahora al tener que hacer transbordo en Chamartín se aumenta de media 20 minutos más el trayecto”.

Usuarios del 171 haciendo cola en Mar de Cristal. ÁNGEL SÁNCHEZ

