Carlos Sanz (Madrid, 1983) apuntaba maneras desde el colegio. Sus compañeros del Ramón Pérez de Ayala recuerdan que siendo un mico ya le gustaba discutir de política hasta con las profesoras, y lo hacía con la vehemencia que ha demostrado durante los 16 años que ha representado al PSOE en el Pleno de Hortaleza: casi la mitad de su vida. Una etapa que ha cerrado este mes de abril despidiéndose como uno de los vocales más veteranos del distrito con apenas 35 años.

«La política es algo que va conmigo, no delante de mí, y creo que no hay nadie imprescindible», afirma este ingeniero agrícola que siempre ha compatibilizado la militancia con su profesión, y ha acabado logrando una plaza de funcionario después de trabajar casi una década como perito tasador y en la gestión de explotaciones agrícolas.

«Solía hacer 45.000 kilómetros al año recorriendo el medio rural y, sinceramente, creo que es una de las profesiones más bonitas que hay. No me es muy complicado organizarme el tiempo y creo que por eso ha sido una ventaja para compatibilizar trabajo, estudios y política», explica. «Ser vocal lleva tiempo y requiere mucha dedicación, ir a los plenos es lo de menos. Además, han sido cuatro muy intensos en lo personal. He sido padre y he aprobado dos oposiciones… Creo que un respiro no me viene mal», apostilla.

Este domingo, todos los madrileños que cojan la papeleta del PSOE encabezada por Pedro Sánchez se encontrarán el nombre de este hortalino entre los candidatos a lograr un escaño en el Congreso 

EN LA LISTA DE PEDRO SÁNCHEZ

Sin embargo, Sanz no ha dicho adiós a la política tras despedirse del Pleno de Hortaleza. Este domingo, todos los madrileños que cojan la papeleta del PSOE encabezada por Pedro Sánchez se encontrarán el nombre de este hortalino en el puesto 27 de los candidatos a lograr un escaño en el Congreso de los Diputados.

El socialista hortalino es consciente de lo improbable de sentarse en el parlamento donde reside la soberanía del pueblo español. «Si salgo, la mayoría absoluta de Felipe González de 1982 será cosa pequeña», apunta recordando el hito del PSOE en unas generales, cuando cosecharon 202 diputados en una amplísima mayoría absoluta. Pero Sanz, a pesar de ser de barrio, tiene claro que en el Congreso defendería al campo.

«En el hipotético caso me gustaría dedicarme al desarrollo rural y a la agricultura, que es mi vocación. He nacido en Madrid pero conozco bien el mundo rural y es desolador ver como los pueblos se mueren. Tenemos zonas con menor densidad de población que Laponia. Eso es un problema demográfico, social y medioambiental que no nos podemos permitir», advierte.

MEDIA VIDA DEDICADA AL BARRIO

Durante los 16 años que ha ejercido de representante en el Pleno de Hortaleza sus preocupaciones han sido otras, y de lo más variopintas. Asumió la vocalía con 20 años, después de haber sido secretario general de la Juventudes Socialistas de Hortaleza, a las que se afilió siendo un adolescente: «El trabajo en la Junta como vocal siempre me lo planteé como algo muy serio. Pero como tenía apenas 20 años, cuando iba a ver a los clubes deportivos a veces me confundían».

Durante tres legislaturas, Sanz fue oposición en un escenario hostil para un socialista: la mayoría absoluta del Partido Popular. Y en los debates ha tenido enfrente a ediles como Elena Sánchez Gallar, a la que el vecindario despidió proclamándola la «peor concejala de la historia de Hortaleza» tras haber tomado medidas impopulares como la privatización de la Cabalgata.

«Era muy muy de derechas y hacerle oposición no difícil», asegura. «No se conocía gran parte del distrito, pero no te creas que eso le importaba», añade Sanz sobre Sánchez Gallar. El rodillo de la mayoría absoluta del PP abocaba al fracaso cualquier iniciativa del PSOE, pero el vocal supo destapar varios escándalos de la gestión de los populares en el distrito, como el ruinoso alquiler del local de Línea Madrid en Sanchinarro «por más de 450.000 euros al año» durante una década.

Carlos Sanz ha sido vocal del PSOE en Hortaleza durante 16 años. SANDRA BLANCO

«Al final el tiempo nos dio la razón y se llevó al centro cultural que es donde nosotros lo propusimos desde el principio», apunta Sanz como una victoria, aunque lamenta que la labor política en el distrito tenga poca trascendencia entre el vecindario: «Es muy difícil hacer llegar el mensaje, y por eso es imprescindible que las iniciativas que se lleven estén trabajadas y sean realistas.  De nada vale, hacer brindis al sol, ni soltar un mitin. Eso tiene muy poco recorrido y a mi, personalmente me da mucha rabia que algunos entiendan la política de distrito como un pim-pam-pum«.

"Con el tiempo, se ha visto que fue un error no entrar en el Gobierno del Ayuntamiento de Madrid. Teníamos el mejor programa y de hecho, ha sido la base de acción de Ahora Madrid en los distritos"

El cambio en el Ayuntamiento con el gobierno de Ahora Madrid, sostenido con el apoyo del PSOE, ha permitido a Sanz desquitarse, pero hasta cierto punto. «Con el tiempo, se ha visto que fue un error no entrar en el Gobierno del Ayuntamiento de Madrid. Apoyamos la investidura y negociamos los presupuestos, pero no hemos gestionado en el día a día. Teníamos el mejor programa y de hecho, ha sido la base de acción de Ahora Madrid en los distritos», reivindica señalando como logros la mejora de los colegios públicos y la apertura de la Casa de las Mujeres, aunque su lista de proyectos pendientes es más abultada, y enumera la biblioteca de Arequipa, la pista de atletismo, el centro cívico de Manoteras o «haber avanzado en la construcción de vivienda de alquiler».

Al hacer balance de estos 16 años, Sanz subraya la «suerte» de haber compartido bancada con históricos socialistas del barrio como «Teresa, Félix o Luis, militantes que nunca han ocupado un puesto más allá de Hortaleza y que han dedicado mucho tiempo y mucho esfuerzo» al distrito.

Este domingo, estará atento al resultado de las generales, por si acaso. Aunque desde este lunes, pase lo que pase, pretende seguir con su vida. «Y en lo político, pues ayudar todo lo que pueda para ganar las próximas elecciones municipales y autonómicas. Dejo la Junta pero seguiré siendo un militante de base como el resto de los casi 300 que somos en Hortaleza», sentencia.

 

 

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