Hortaleza tuvo un palacio, el de Buenavista, hasta 1949, cuando fue devorado por el fuego. Había sido levantado en el siglo XVIII por los marqueses de Santa Cruz en la “más hermosa de las quintas” del antiguo pueblo, como recordaba el divulgador Juan Carlos Aragoneses. Los jardines y la alameda de la finca se salvaron del incendio, y el 3 de mayo de 1988 se abrieron al vecindario convertidos en el parque de Isabel Clara Eugenia, un recinto protegido por su “valor histórico”. Por entonces, el foro del ‘Claruja’, como se conoce en el barrio a esta zona verde de origen aristocrático, ya lo rodeaban las columnas pareadas jónicas que custodiaban un templete central. Tres décadas después, las columnas y el templete desaparecieron cuando el parque cerró para ser reformado. En 2020, el ‘Claruja’ volvió a abrir sus puertas sin rastro de estos emblemáticos elementos. Es posible que ya nunca vuelvan, porque yacen mutilados en una escombrera, como denuncia el grupo municipal de Más Madrid.

“Nuestra sorpresa fue comprobar que poco podrá salvarse ya de los antiguos elementos y que nuevamente se maltrata el patrimonio de Hortaleza con total opacidad hacia el vecindario”, explicó el vocal vecino Dani Rebner tras el hallazgo de las columnas en un depósito a la intemperie del taller de cantería del Ayuntamiento de Madrid, donde habían llegado para ser restauradas, como figuraba en el proyecto de remodelación del parque Isabel Clara Eugenia. El pasado mes de julio, Más Madrid preguntó en el Pleno al concejal presidente de Hortaleza, Alberto Serrano (Ciudadanos), cuándo se repondrían las columnas y el templete.

La respuesta resultó inquietante, porque el edil reconoció que las columnas y el templete se encontraban acopiados en el almacén La Casilla de la Casa de Campo, conocido como el “cementerio de esculturas” de Madrid, al no existir “ningún plan específico” para recuperarlos. “Se retiraron como medida preventiva durante la obra por representar un problema grave de seguridad”, explicó Serrano, que trasladó la responsabilidad de su reposición a la Comunidad de Madrid, por ser la propietaria del parque, o a la Dirección General de Gestión de Agua y Zonas Verdes del Ayuntamiento. En ese caso, precisó el concejal, habría que rehacer los elementos con un “material más noble”, descartando la reparación de los originales.