La Virgen tallada en un pino centenario del parque forestal de Valdebebas se queda definitivamente en la zona verde que tanto costó conseguir al movimiento vecinal del distrito. Los votos en contra del traslado del Partido Popular, de Ciudadanos y de la mayoría de representantes de Ahora Madrid rechazaron el pasado 29 de enero la proposición del PSOE que solicitaba el traslado de la escultura a un espacio religioso.

El PSOE obtuvo el apoyo de seis concejales de Ahora Madrid, entre ellos el de la concejala presidenta de Hortaleza, Yolanda Rodríguez. A ella se sumaron, por Ahora Madrid, Carlos Sánchez Mato, Rommy Arce, Pablo Carmona, Monserrat Galcerán y Mauricio Valiente.

Los otros trece concejales de Ahora Madrid, incluidos algunos como Rita Maestre (juzgada por protestar contra la capilla de la Universidad Complutense), Nacho Murgui (ex presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid) o Inés Sabanés (delegada de Medio Ambiente), votaron en contra del traslado de la virgen junto al Partido Popular y Ciudadanos.

Ni siquiera era necesario su voto en contra, ya que con la abstención la proposición hubiera sido rechazada igualmente. La suma de los concejales del PSOE (9) y de los seis «díscolos» de Ahora Madrid partidarios del traslado, era inferior a la de los del Partido Popular (21) y Ciudadanos (7), pero aún así quisieron dejar clara su voluntad de que la virgen siga en el parque. Por tanto, sin contar a la alcaldesa, también partidaria de que la virgen se quede, el resultado fue de 15 votos favorables al traslado y 41 en contra.

VOTACIÓN DISTINTA EN HORTALEZA

Aunque en enero se ha votado la proposición del Grupo Municipal Socialista, conviene recordar que el Pleno de Hortaleza del pasado 18 de septiembre ya había aprobado, con los votos favorables de Ahora Madrid y PSOE (y la oposición de PP y Ciudadanos), una proposición de la asociación vecinal La Unión de Hortaleza que solicitaba «que se done la talla de una Virgen que se está realizando en el parque forestal de Valdebebas a la parroquia de Cárcavas, lugar sagrado donde debería estar, por no ser un parque forestal un lugar idóneo para la instalación de una talla de culto».

Sin embargo, no hicieron falta ni diez días para que, tras la Junta de Gobierno de la Ciudad de Madrid del 27 de septiembre, la portavoz del gobierno municipal, Rita Maestre, anunciara que la Virgen no solo se quedaba,  sino que se trataba de «una decisión firme» y que «está muy bien que sea parte del entorno natural del parque». La voluntad de los representantes de Ahora Madrid en Hortaleza era totalmente ignorada.

Foto Sandra Blanco

El incumplimiento del acuerdo del Pleno de Hortaleza solo nueve días después de haberse aprobado, ha provocado la indignación y sorpresa en buena parte del movimiento asociativo del distrito, que peleó durante años contra los vertederos ilegales de la zona y para que se creara la Casa de Campo de Valdebebas, la reivindicación original que dio origen al parque.

Los vocales de Ahora Madrid en el distrito han solicitado sin éxito, en al menos dos ocasiones, reunirse con Carmena para tratar el asunto. Sin embargo, la alcaldesa sí ha recibido a una representación de la Coordinadora de Entidades Ciudadanas de Hortaleza, contraria a la permanencia de la virgen, y a la Asociación Madrileña de Amigos de la Virgen del Abrazo (AMAVA), partidaria de que se quede. A ambas entidades les transmitió su intención de que la talla se quedara en el parque.

EL ORIGEN DE LA POLÉMICA

El origen del conflicto se remonta al 24 de octubre de 2016, cuando la entonces directora general de gestión del agua y zonas verdes del Ayuntamiento de Madrid, Nuria Bautista Carrascosa, ordenó la tala de varios árboles, entre ellos el que sirvió para tallar la virgen, pese a que el propio informe municipal afirmaba que su estado era «bueno». El árbol no se taló como es habitual, sino que se dejaron dos metros y medio de altura de tronco «con el fin de aprovecharlo para realizar alguna escultura». La tala se llevó a cabo el 2 de marzo de 2017.

Menos de dos meses después, el 28 de abril, una persona, cuyos datos aparecen tachados en la documentación facilitada por el Ayuntamiento, que se identifica como miembro de la parroquia de Cárcavas, solicita en la Oficina de Atención al Ciudadano de Sanchinarro «autorización para colocar una sencilla figura religiosa de apenas 40 centímetros en uno de los árboles cortados».

El 1 de junio le responde el entonces subdirector general de parques y viveros, Santiago Soria Carreras, para decir que «no existe inconveniente en dicha actuación» y para anunciar que se pondrían en contacto con la persona que había hecho la solicitud.

De la petición original a lo realizado hay una enorme diferencia, ya que finalmente el escultor Jesús Arévalo fue elegido sin ningún tipo de concurso público para tallar la virgen en el pino talado, actuación que costó 40.000 euros de dinero público. A partir de ahí comenzó la polémica que, de momento, se zanja con la votación del pasado 29 de enero en el Pleno del Ayuntamiento.

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