Como un bálsamo contra el abandono crónico de muchas de las calles del distrito y el aspecto algo desastrado de sus espacios públicos, las paredes exteriores de la asociación vecinal La Expansión de San Lorenzo, en la calle Repelón, son ahora un fogonazo de color y un pequeño remanso de verdor y flores.

El pasado sábado 7 de octubre, un grupo de artistas compuesto por la hortalina Nines del Río, Mooratak, Lorena Po y Hernán Dvojak, emplearon tiempo, ingenio, pinturas y pinceles para transformar desde lo colectivo este espacio vecinal en una manifestación artística del espíritu de la asociación. Expresar en una pintura el poliedro de caras infinitas de un barrio, los elementos esenciales que componen eso que llamamos tradición y modernidad no fue tarea fácil. Como explica Nines, creadora del diseño, “la asociación quería un mural que reflejara los campesinos y trabajadores que fueron pioneros en la lucha por los derechos laborales y la conquista de los derechos civiles. Intenté replantear ese concepto añadiendo toques de los movimientos sociales actuales al tiempo que añadía paridad. Por eso están representados un hombre mayor y una mujer joven. En el centro, el sol, iluminando ambos mundos”. El resultado es una composición visual luminosa y limpia, que reivindica el arte en la calle y para la calle, y que ha convertido una pared desconchada y sucia en un punto de encuentro al que confluyen deseos comunales de habitar un barrio mejor.

Mural San Lorenzo 2

Los artistas el pasado 7 de octubre pintando el mural.

A pocos pasos, frente a la puerta de la asociación, se extiende estos días un jardín cuidado donde antes se acumulaba basura y colillas. Se encargaron de crearlo hace unos meses algunos de los integrantes de la Unidad Distrital de Colaboración, proyecto del Ayuntamiento de Madrid, gestionado por la asociación El Olivar en Hortaleza. Como explica Olga Burque, coordinadora de la UDC de Hortaleza, “creemos que la solución para cambiar las ciudades es hacerlo desde los barrios, y más si es desde la participación vecinal. Una de las claves para humanizar las calles y hacerlas más naturales es trabajar el sentido de pertenencia e identidad, que en Hortaleza ya está bastante desarrollado gracias al trabajo del movimiento asociativo del barrio. Nuestra propuesta fue dar vida a ese jardín para que así el vecindario se sintiera parte y lo cuidara. Decidimos usar materiales reutilizados, naturales, como troncos, madera, neumáticos usados,… y llenarlo de plantas para así reverdecer y embellecer la zona, que es lo que estamos intentando hacer en el distrito”.

Jardin asociacion San Lorenzo

Abdellah y Heidi, de la Unidad Distrital de Colaboración, el pasado mes de julio tras finalizar el jardín de la asociación.

Según avanza el día en la calle Repelón, el sol radiante de la tarde va transformado los colores del exterior del local. Por un instante, ni la constante amenaza de la sequedad polvorienta de este verano inacabable ni la aridez color de hueso de la periferia de Madrid parecen pertenecer al nuevo paisaje de la asociación de San Lorenzo, que el vecindario ha recuperado tras años de abandono. Lo que se percibe es más bien la gratitud hacia los dones comunes, hacia lo colectivo, y la lección inmemorial de lo que no puede venderse ni comprarse.

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