Hace apenas unos años, Rosa López regentaba una tienda en el centro comercial Colombia y cantaba en el grupo de rock Bicho Malo. El establecimiento quedaba cerca del pub El Templo, en la calle Manizales, que tres décadas atrás albergó su primer proyecto: Javier Urquizu. Así se llamaba el negocio donde cosía, junto a su hermana Ana López, trajes de novia sin velos y con pantalones para bodas civiles.

Por entonces, Adriana Robles era una niña. Al llegar a la adolescencia, se le antojó una moto, y su madre dijo que, si quería una, tenía que ponerse a trabajar en su peluquería. Ahora Ana, Rosa y Adriana son amigas y vecinas de Hortaleza. Las tres trabajan en el cine, y todas llegaron por casualidad. El año pasado, coincidieron por primera vez en un rodaje. La película fue Dolor y gloria de Pedro Almodóvar, estrenada el pasado mes de marzo y la cinta más personal del cineasta manchego.

Adrian Robles y las hermanas Rosa y Ana López, en los almacenes de la empresa Cuarto Ropero. DANIEL MILLS SALCEDO

DEL BARRIO A HOLLYWOOD

“La película es buenísima, me parece su obra maestra”, proclama Ana, de 53 años, en la oficina de su empresa Cuarto Ropero, un negocio que nació en el barrio y ha vestido a estrellas de Hollywood. En sus almacenes de la calle Valentín Beato se custodian miles de prendas, desde un maillot del campeón del Tour de Francia Federico Bahamontes hasta el vestuario utilizado en una película de John Malkovich.

“También tenemos todo lo de Carmen y Lola, que lo hicimos nosotras”, apunta Ana aludiendo a la película de Arantxa Echevarría, una de las sorpresas del año en el cine español, rodada en la UVA de Hortaleza. Todo queda en el barrio.

Han trabajado con Bardem, Banderas o Viggo Mortensen, pero Rosa López, que es la sastra de Penélope Cruz, se queda con Chiquito de la Calzada: “Fue lo más grande"

“Hortaleza me parece el mejor barrio del mundo”, afirma Rosa, costurera de 55 años y sastra personal de actrices como Penélope Cruz. “Lo que nos ha dado profesionalidad es saber coser, lo que nos enseñó nuestra madre”, añade Ana, que recuerda cómo, a mediados de los noventa, llegó a la tienda de las hermanas López un encargo que les puso una alfombra roja hacia al mundo del cine. “Una amiga que ahora es nuestra socia nos dijo que teníamos que hacer ropa a medida para Charo López en Secretos del Corazón, y desde ahí ya no paramos”.

Algo parecido le ocurrió a Adriana. Por la moto entró en la peluquería materna, y allí emprendió una carrera que la sigue llevando lejos. “Estudié e hice un curso de maquillaje por tenerlo de complemento, y durante el curso una profesora que trabajaba en una serie necesitaba a alguien. ‘¿Te vienes conmigo?’, me dijo, y contesté que sí. Tenía 18 años, y ni idea de cómo era un rodaje”, relata esta ayudante de maquillaje que ha convertido a Michelle Jenner en Isabel, entre muchos otros personajes.

DANIEL MILLS SALCEDO

BARDEM Y CHIQUITO DE LA CALZADA

En el extenso currículo de las hermanas López figuran rodajes en la Patagonia o el Caribe, superproducciones como Alatriste, las películas como director de Antonio Banderas o exitosas series de televisión como Fariña. Ellas se quedan, de todo esto, con las “maravillosas personas” con las que comparten un oficio inestable y extraño como es el cine.

“Se abolió la esclavitud y se inventó el cine, porque tela marinera”, sostiene Ana para explicar la jerarquía casi feudal de los rodajes, con los actores como reyes absolutos. Aunque a veces se hagan querer por la plebe.

Ana rescata a Javier Bardem, Luis Tosar y Candela Peña. “Luego a Viggo Mortensen le pongo en un pedestal siempre. Nos compraba bollería en las gasolineras para traérnosla al catering, o iba con su chófer a por cajas de vino para nosotras. ‘Toma una copita que hoy has trabajado como una jabata.’ Eso no lo ha hecho nunca nadie”.

También asegura que a “Emma Thompson te la comes”. A su hermana Rosa no le hace falta ir tan lejos para buscar a su celebridad favorita. “Estuve en un rodaje con Chiquito de la Calzada y fue lo más grande, ese señor era la bomba. Se sentaba siempre conmigo a comer y yo no podía comer porque era chiste tras chiste todo el rato”, rememora a risotadas.

DANIEL MILLS SALCEDO

‘CHICAS ALMODÓVAR’

No todo lo que cuentan las ‘chicas Almodóvar’ de Hortaleza (las tres reniegan de este apelativo, se lo hacen saber al redactor) resulta divertido. Entre el anecdotario acumulado en todo tipo de rodajes. también se narran jornadas interminables, prolongadas ausencias de casa y la conciliación familiar como un rompecabezas casi imposible de resolver.

“Si buscas estabilidad en tu vida, no te puedes dedicar al cine”, advierte Rosa. El aviso ha tenido poco predicamento en su familia, donde hasta su padre fue conductor de camiones en las superproducciones de Hollywood de la España franquista, desde los spaghetti westerns almerienses al Doctor Zhivago rodado en Canillas.

“Es que es un curro que, si te dedicas a él, es porque te gusta”, tercia Adriana, y las hermanas López asienten, porque tras la cámara han exprimido la vida. “A mí el cine me ha dado a mi hija”, exclama Ana. “Soy madre soltera, y fue en un viaje para una película en Argentina. Me vine embarazada de una niña, de mi niña milagro”, especifica. La magia del cine tiene estas cosas.

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