La arquitectura de la UVA de Hortaleza enjaula en una eterna espera a las familias que llevan décadas aguardando el realojo que nunca llega, pero atrae desde hace años producciones de ficción tanto de cine como de televisión. En los últimos meses, sus calles se han convertido en una villa miseria argentina para la nueva serie del director Daniel Calparsoro, y también en un barrio de Centroamérica en un rodaje de Salvador Calvo.

Las producciones que se acercan a la UVA suelen disfrazar el barrio para recrear otras latitudes, pero la cineasta bilbaína Arantxa Echevarría decidió mostrar la UVA tal y como es en su nueva película. En Carmen y Lola, que aborda una relación amorosa entre dos adolescentes gitanas, el barrio es protagonista.

“Siempre había oído hablar de la situación de los vecinos de la UVA, y me gustó por la idiosincrasia, la mezcla de payos y gitanos, sus zonas comunales, los descampados. Me parecía un sitio muy cinematográfico y con una historia detrás de lucha vecinal increíble”, explica Echevarría, que pasó varias semanas del año pasado junto a su equipo conviviendo con el vecindario, que también aparece en la película que fue estrenada el pasado mes de septiembre.

“Fue maravilloso”, afirma la directora, que anhela poder agradecer la hospitalidad de la UVA proyectando la película en el barrio que se ha exhibido en las salas de cine de toda España, convirtiéndose en una de las sorpresas de los Premios Goya 2019.

Echevarría obtuvo el ‘cabezón’ por la mejor dirección novel en la gala celebrada en Sevilla el pasado sábado, y la actriz Carolina Yuste, que en la película interpreta a una trabajadora social de la UVA que recuerda a una educadora de la asociación Amejhor, se hizo con el premio a la mejor actriz secundaria. La película llegó a la capital andaluza con ocho nominaciones, incluida la de mejor película.

También para sus inolvidables protagonistas, dos intérpretes que, como casi todo el reparto, debutaban ante la cámara y fueron nominadas a mejor actriz revelación: Zaira Romero y Rosy Rodríguez, que en la película interpretaba a una joven de la UVA que, cuando necesitaba un respiro, pinta muros.

Ninguna de las dos consiguió el galardón, pero uno de los grafitis del personaje de Rosy, un pájaro que también es protagonista en la película, ha permanecido en la UVA como un premio para el barrio que acogió el rodaje con los brazos abiertos.

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