Nadie diría que el tipo que entra por la puerta del Espacio Danos Tiempo intentando pasar desapercibido es el creador de La Estrella de David, uno de los proyectos musicales más reputados de los últimos años.

Se llama David Rodríguez –también es productor y músico de La Bien Querida– y a su último álbum, Consagración (Sonido Muchacho, Hi-Jauh USB y Terranova, 2018), le han llovido las alabanzas: “un disco que marcará un antes y un después en el pop español»; “un disco que ha sacudido la escena nacional independiente en este inicio de curso discográfico” y así una larga ristra de elogios que, curiosamente, a él lo ponen muy nervioso.

David Rodríguez va de antiinfluencer y la palabra a la que más recurre en esta entrevista es procrastinar. Pero no cuela. En el momento en el que abre la boca, rezuma sensibilidad y una forma especial de percibir el mundo y reflejarla en todo lo que dice.

Lleva seis meses viviendo en Hortaleza. Es originario de Sant Feliu, donde ha vivido la mayor parte de su vida, y razones familiares lo han llevado a instalarse en nuestro distrito después de seis años residiendo en pleno centro de Madrid.

¿Qué tal te encuentras en el barrio?

Llevo aquí desde septiembre y me he hecho muy rápido a Hortaleza. El centro de todas las ciudades es siempre igual. Mucho buscavidas, pero también mucho impostor. Aquí la impostura se cala más rápido.

“Entre un festival y una sala de conciertos, me quedo con el sillón de mi casa”

¿Influye el entorno en tu proceso creativo?

El entorno donde se vive sí influye en el proceso creativo. En el centro de las ciudades, da la impresión de que a todo el mundo le va muy bien y eso es muy poco inspirador. Es difícil no dejarse arrastrar por ese bienvivir. Además, nunca llegas a conocer verdaderamente a la gente, a los fontaneros, al frutero… Solo conoces a hipsters. En Hortaleza, me encuentro bien porque se parece mucho más al entorno de donde vengo.

Este año, el Mad Cool, elegido como el festival europeo con mejor cartel del 2018 por New Musical Express, se celebrará por segundo año consecutivo en nuestro distrito, ¿qué te parecen estos festivales de música masivos?

Me parecen una feria de muestras. Son inhóspitos, pero tienen sus ventajas. Los conozco porque ya he tocado en grandes festivales, como el Primavera Sound, pero no estoy del todo cómodo en ellos. Os diría que, entre un festival y una sala de conciertos, me quedo con el sillón de mi casa.

Llega su hija y aquí termina la conversación. Me quedo con las ganas de emplazarlo para otra y preguntarle sobre influencias musicales, sobre la piratería, sobre Rosalía y Yung Beef, sobre el trap y sobre la muerte del indie… Pero me corto y solo acierto a murmurar para mí la letra de una de sus canciones: “A ver, si no lo digo reviento, tienes mi email y mi teléfono. Te he visto a veces de lejos”.

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