“Ahora que el Centro está tan saturado, el barrio se reactiva y la gente vuelve a salir por Hortaleza”

por | Feb 20, 2026 | Cultura, Noticias Home | 0 Comentarios

Es licenciado en Historia, pero se podría decir que lo suyo son historias con minúscula, las que se escriben en los barrios y recogen la verdadera esencia de los madrileños. Su formación le ha permitido dos cosas: fundar un proyecto de visitas guiadas muy peculiar –Microplán–, que precisamente ofrece rutas especializadas por los rincones más alejados del Kilómetro Cero de Madrid, y escribir tanto “narrativa contemporánea libre” como ensayos anclados en el terreno que describen sus personajes –casi todos reales– a mayor gloria de lo que algunos consideran pequeño, la vida de barrio. Crónicas del Madrid prohibido (Ediciones La Librería), el último libro de Adrián Pinar (pues tiene dos más en su haber: Me sabe la boca a dientes y Dame todo lo que tengo), habla de los mejores lugares gastronómicos, “canallas”, de marcha y otros secretos que hay por los distritos. También los de Hortaleza.

Sitúanos un poco sobre quién es Adrián Pinar, ¿a qué te dedicas, además de escribir, y cuál es tu relación con Hortaleza?

Soy vecino de Hortaleza, aunque ya no tan vecino: viví 26 años en el Parque de Santa María, pero ahora vivo en Orcasitas. Vengo una vez por semana a ver a la familia, a los amigos… He experimentado esa expulsión del barrio que vive mi generación, que ya no se puede quedar aquí por los precios de la vivienda. No estoy asociado a nada, pero intento participar en las actividades, voy al Club del Disco, a conciertos en El Nido, a cosas de la Cabalgata

Soy licenciado en Historia, y desde hace once años tengo una pequeña empresa de visitas guiadas por Madrid, Microplán, muchas se centran en los barrios de Madrid, especialmente en Hortaleza: aquí visitamos el antiguo pueblo, los caseríos del siglo XIX, el cementerio, el Silo, la antigua era, que es la única que queda en Madrid… Mezclo lo que estudié en la facultad en Historia Contemporánea con mi propia experiencia y mis investigaciones en profundidad de los barrios. Tengo más de 70 rutas, temáticas, de crímenes, sobre racionalismo, las vermutadas, por barrios, desde Guindalera hasta Carabanchel… Ahora estoy haciendo rutas antinavideñas, se trata de salir del masificado centro de Madrid, aprovechando mi interés por lo hiperlocal.

¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Cómo ha sido la acogida de tus libros, ves forma de vivir de esto?

Desde hace cinco años también me dedico a escribir. Dame todo lo que tengo es ficción informada, se publicó en 2021, son una serie de textos de ficción con conexiones temáticas, psicogeográficas y formales. Crónicas del Madrid prohibido, el último, de no ficción, se sumerge en diversos aspectos de la capital, pero alejados del hipercentralismo. Ahora estoy escribiendo una novela, y uno de los protagonistas es de la colonia Orisa. La verdad es que agradezco mucho el apoyo de la Librería Mar Negro y de la biblioteca Huerta de la Salud, tienen ejemplares de mis libros.

"Ahora estoy escribiendo una novela, y uno de los protagonistas es de la colonia Orisa"

Diferencias en tu libro entre el Madrid oficial y el oficioso, ¿crees que la gente es capaz de decirte no ya en qué distrito municipal vive, sino en qué barrio, según las denominaciones oficiales? ¿Eso pasa también en Hortaleza?

En general, la gente no conoce sus barrios, pero en Hortaleza sí, vamos presumiendo de ser hortalinos. Esto se ha perdido no de forma inocente, es buscado, se trata de aculturar a los ciudadanos, con cosas como poner nombres de mares lejanos a las calles del pueblo que antes eran la calle de la Noria, la de las Fuentes… O sustituyendo las antiguas casas por edificios de ladrillo naranja del desarrollismo. Se trata de que la gente no reclame su propia identidad. También hay mucha diversidad, porque entre los antiguos pueblos de Hortaleza y Canillas quedaba mucho espacio que rellenar con promociones urbanísticas más impersonales, están desde los poblados dirigidos de Canillas o la UVA hasta el Conde de Orgaz, que no tienen nada que ver a ningún nivel.

¿Podrías descubrirnos algún local canalla o desconocido en el barrio, o ya no quedan? Locales de sexo diverso, de ambiente, antros peligrosos…

Yo recuerdo que en los noventa podías quedar perfectamente en Hortaleza, en locales como el Tótem, el Alambique, el Tritón, el Palermo o el Quinto Pino. Ahora que el Centro está tan saturado, se reactiva el barrio y la gente vuelve a salir por aquí.

¿En qué locales hortalinos recomiendas degustar el menú madrileño esencial y ponerse gocho? ¿Hay alguna especialidad autóctona de Hortaleza?

En un histórico como Casa Florencio, los callos están entre los mejores de Madrid; en el Arturo, la fabada es un puntal con premios nacionales. Asturianos y gallegos hay muchos muy buenos, aunque no sean originarios, son de gente que vino a Madrid y trajo su cocina.

¿Qué te preocupa ahora mismo del barrio, ves algún problema que solucionar?

Pues este año he visto que en las Fiestas de Primavera no había casetas de las asociaciones, ni estaba Radio Enlace, una pena: eso responde a un claro ataque frontal a las asociaciones, perfectamente meditado y orquestado desde la Junta. Toca difundir todas sus actividades, cada uno desde su posición, acudiendo a todos los eventos y empujando para que sobrevivan. También me preocupa esa especie de hongo comeaceras que hay en el casco histórico, las personas mayores lo tienen difícil para pasear, hay que urbanizar a favor de los vecinos, que todo sea transitable. Y no solo por la cuestión práctica, sino moral, porque lo que sientes como tuyo se cuida. Me preocupa también, como historiador, la desaparición de la era que hay en Orisa, ¡espero que la rehabilitación prevista no la destroce!

Adrián Pinar

Portada de ‘Crónicas del Madrid prohibido’, último libro de Adrián Pinar.

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