Llegadas las siete de la tarde, se dejaron de oír las campanas de la parroquia Nuestra Señora del Tránsito para escuchar en su lugar los aplausos de los vecinos al son de «Sanidad pública» y «La sanidad no se vende se defiende», entre otras reivindicaciones.

Con carteles donde se podía leer «Privatizar nos mata» e incluso una camiseta blanca ondeando en una improvisada asta que resultaba ser una caña de pescar, más de una treintena de vecinas y vecinos de diversas edades, junto con el personal sanitario, se reunieron el jueves 1 de octubre en el centro de salud Benita de Ávila (calle Benita de Ávila, 19) para mostrarse en contra de los recortes y de las medidas tomadas por la Comunidad de Madrid en esta pandemia.

Este centro de salud, situado en el barrio de Canillas, no ha sido el único en el que tuvo lugar una manifestación. A la misma hora, se concentraron también en otros centros de Madrid, situados principalmente en el distrito de Vallecas como son los centros de salud Peña Prieta, Ángela Uriarte, Buenos Aires, Numancia, Entrevías, Federica Montseny y Campo de la Paloma. Para los vecinos es importante «reivindicar la salud pública y los servicios públicos de calidad desde el barrio, un espacio fundamental», declaró una de las asistentes a la cita hortalina.

"Estábamos desbordados ya con lo que teníamos, si encima nos viene una pandemia, nos ha colapsado prácticamente el sistema"

Una de las demandas principales de los sanitarios es que se no se deje desatendida a la Atención Primaria. «Estábamos desbordados ya con lo que teníamos, si encima nos viene una pandemia, nos ha colapsado prácticamente el sistema», expresó Alfonso López García de Viedma, médico de familia y sindicalista de Amyts (Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid). Ante el desbordamiento que les supone cumplir con su trabajo cotidiano más ahora el de rastreo y los test, piden también «sacar el PCR del centro de salud, montarlo fuera y contratar a un personal que haga esas pruebas, no nosotros».

En el centro de salud Benita de Ávila, se está realizando una media diaria de 45 a 50 test PCR para detectar positivos de coronavirus. De momento, tienen material suficiente, pero «realmente todo lo fuerte será a mediados del mes que viene, que es cuando empieza todo el frío, la gripe y parte de la segunda oleada que está habiendo de coronavirus. Ya veremos qué situación se nos viene encima», afirmó un enfermero del centro.

LARGA LUCHA POR LA DEFENSA DE LA SANIDAD PÚBLICA

Esta no es la primera vez que se producen protestas en diferentes barrios para defender la Atención Primaria. El pasado mes de septiembre, hubo otra concentración en los diferentes centros de salud de Hortaleza, donde los sanitarios anunciaban una huelga indefinida para finales de mes ante su precaria situación y falta de recursos para afrontar a la COVID-19. Finalmente, la desconvocaron porque el sindicato Amyts y el gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso llegaron a un acuerdo en el que se han prometido «mejoras retributivas y organizativas».

A pesar de ello, la situación sigue siendo crítica y el ambiente tanto entre el personal sanitario como entre los pacientes es de descontento e incertidumbre. «No quiero que se privatice la sanidad, quiero que nos atiendan porque es que no nos atienden», comentó otra de las asistentes a la concentración.

Decenas de vecinas y vecinos concentrándose frente al centro de salud Benita de Ávila. JULIA MANSO

Es notoria la falta de personal que no se ha suplido, así como la evidente carencia de rastreadores, un elemento importante para evitar la transmisión del virus. Son los mismos sanitarios del centro los que llevan a cabo esta labor, pero afirman: «Somos médicos, no somos ni rastreadores ni policías».

Su experiencia al realizar los rastreos no es del todo satisfactoria porque se encuentran con que no todo el mundo hace la cuarentena. «Realmente el problema lo tiene la población», pero a su vez «también hay que ver la situación de cada persona». Y es que no todo el mundo tiene la oportunidad de confinarse, bien porque vive al día económicamente y si deja de trabajar no tiene para comer, bien porque vive en un pequeño piso en el que no es posible cumplir el aislamiento de otros miembros de la familia.

Además, el médico Alfonso López García de Viedma confiesa que no llega a entender la efectividad de los confinamientos selectivos, ya que «estamos confinados para salir de tu barrio a otro barrio, pero sales a trabajar y la gente se va a las siete de la mañana en el metro como sardinas en lata». Ante el descontento de las primeras zonas confinadas en Madrid, opina que «se han enfadado mucho porque les estás estigmatizando respecto al resto de la población. Les están diciendo que son culpables». Respecto a si otro confinamiento total sería la solución y si la economía lo soportaría, Alfonso comenta tajante: «Si muere la gente, ya no hay economía».

CONTINÚAN LAS REIVINDICACIONES DEL PERSONAL SANITARIO

La incertidumbre en los próximos meses es muy clara, pero más evidente es el ánimo entre las sanitarias y sanitarios que piden refuerzos y medidas contundentes para poder afrontar esta segunda ola. En un trabajo esencial en el que tienen que darlo todo de sí mismos, ahora están tirando de reservas de energía porque «esto es muy largo, esto quema y esto cansa y como no hay ayuda de la Administración, no hay refuerzos, no tienes gente, no hay rastreadores, todo es para la Atención Primaria. Llega un momento que dices: yo no puedo más».

Parece ser que la OMS (Organización Mundial de la Salud) no se ha hecho eco de la situación, puesto que ha admitido que no sabe qué falla en España para que seamos el país europeo con más casos, respuesta que tienen muy clara los que lo viven diariamente: «Aquí vamos tarde en todo, no ponemos las medidas y ha habido posiblemente una falta de responsabilidad muy importante de la población».

Tan superadora es esta situación que ya se han visto dimisiones, como la de Emilio Bouza, portavoz del Grupo COVID-19 de la Comunidad de Madrid, un «Fernando Simón madrileño» que tan solo ha durado 48 horas en el cargo, o Yolanda Fuentes, directora general de Salud Pública de Madrid, que dimitió en mayo por desacuerdos en la fases de desescalada.

"Estamos luchando a la fuerza, estamos agotados, pero no abandonamos a ningún paciente" Alfonso López García de Viezna

«Que sepáis que estamos luchando a la fuerza, estamos agotados, pero no abandonamos a ningún paciente» fueron las últimas palabras por parte del médico de familia del centro Alfonso López García de Viedma como muestra de gratitud a los vecinos y vecinas por acercarse y mostrar su apoyo en la concentración.

Su esfuerzo es la base de esta lucha, como indicaba Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, en el programa Planeta Calleja: «Los sistemas sanitarios que garantizan la salud general de la población son aquellos que apuestan por la Atención Primaria. Es fundamental para que nuestras sociedades sean sanas, estén mejor preparadas para responder ante pandemias y sobre todo estén menos predispuestas a padecer enfermedades graves».

Las últimas medidas han ordenado el cierre total de Madrid, restringiendo la movilidad en diez municipios, entre los que se encuentra la capital. Solo se podrán hacer desplazamientos por causas justificadas como asistir al médico, al trabajo y a centros educativos o para cuidar de personas mayores o dependientes. Hortaleza es uno de los distritos que ha tenido menos casos de coronavirus en lo que llevamos de pandemia, aunque este último mes de septiembre las cifras han aumentado ligeramente. Aun así, seguimos por debajo de los 500 casos por 100.000 habitantes, baremo utilizado para restringir los barrios de la ciudad.

Pero las reivindicaciones de los profesionales del sector sanitario siguen sin ser escuchadas, por ello, esta semana se ha organizado una nueva concentración el jueves 8 de octubre a las 19.00 horas frente al centro de salud Mar Báltico (calle Mar Báltico, 2).

(Visited 414 times, 1 visits today)