Médicos, pediatras y enfermeros de Atención Primaria pararon a las 12.00 horas del martes 15 de septiembre para concentrarse ante la puerta de sus centros y protestar por la situación «insostenible» de la sanidad madrileña ante la segunda oleada de la pandemia del coronavirus. Así ocurrió en Benita de Ávila, Jazmín, Monóvar, Mar Báltico, Sanchinarro, Silvano y Virgen del Cortijo. Todos los centros del distrito de Hortaleza.

Sobre todo, participaron los profesionales que estaban de turno, pero también respondieron a la convocatoria pacientes y ciudadanos informados que acudieron a dar apoyo a una primera llamada de atención seria a la administración. La convocatoria no tuvo suficiente difusión y, por el horario, no pudieron acudir muchos vecinos y vecinas que regularmente respondían a la cita de las ocho de la tarde en apoyo de la sanidad pública.

No solo ocurrió en el distrito de Hortaleza, sino en toda la Comunidad de Madrid o, al menos en la inmensa mayoría de los centros de salud y hospitales, excepto en algún caso, como el de un centro de salud de Parla donde hubo pacientes que amenazaron a sus sanitarios y estos no pudieron concentrarse. Sin embargo, pese al número de participantes, fue general el apoyo a los profesionales de la salud y al manifiesto que se difundió.

El pasado 9 de septiembre, las organizaciones sindicales que integran la Mesa Sectorial de Sanidad (Satse, CCOO, AMYTS, CSIT Unión Profesional y UGT) presentaban en un documento la situación de la Atención Primaria y la inacción e incumplimientos de la administración sanitaria.

POSIBLE HUELGA INDEFINIDA

La concentración del día 15 ha sido la primera llamada de atención. La siguiente, también una concentración, tendrá lugar el día 21 en la calle Aduana ante la propia sede de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Si la sordera administrativa continúa, «procederemos al endurecimiento de la medidas de presión», declara la Mesa Sectorial. Si esto fuera así, el sindicato AMYTS (Asociación de Médicos y Titulados Superiores) ya ha convocado huelga indefinida en Atención Primaria desde el próximo 28 de septiembre y espera que se vayan sumando los demás sindicatos de la Mesa Sectorial.

¿Por qué esta movilización? En muchos centros se dio lectura al comunicado de AMYTS, redactado y consensuado pocas horas antes de la concentración, pero que tuvo el apoyo de todos los sindicatos sanitarios y en él «estuvieron de acuerdo todos los estamentos» (administrativos, celadores, enfermería y médicos).

El manifiesto unificaba el mensaje y, sobre todo, evitaba «la tergiversación que en muchas ocasiones vienen sufriendo los profesionales sanitarios», según nos comenta una de sus redactoras.

"Estamos exhaustos y nuestro gobierno no ha hecho nada por aliviar nuestro sufrimiento laboral", denuncian los sanitarios

Básicamente, el manifiesto que se pudo oír en voz de los sanitarios hablaba de una «situación insostenible en la Sanidad española y, de forma directa y acuciante, en la madrileña». Sus redactores hacen alusión a los «recortes y precariedad presupuestaria» que arrastran desde «la crisis de 2008». Todo esto con la pandemia se ha desbordado y han debido trabajar «con medios insuficientes y a riesgo de nuestra salud y de la nuestras vidas y las de nuestras familias», continúa el texto.

Sin embargo, como sigue diciendo el manifiesto, «la respuesta del personal sanitario fue y sigue siendo excepcional», algo que no ocurre con los representantes de los distintos gobiernos. Así declaran que «estamos exhaustos y nuestro gobierno no ha hecho nada por aliviar nuestro sufrimiento laboral», algo «especialmente crítico en Atención Primaria» y no «ajeno a los hospitales».

Esta «insoportable situación», como califica el manifiesto al día a día de su labor, lleva a convocar huelga a partir del 28 de septiembre «con todo el dolor y el pesar de nuestras conciencias», situación a la que puede llegar a sumarse los hospitales y el SUMMA.

El objetivo de estas concentraciones, decía el manifiesto, es «hacer entrar en razón a las Consejerías de Sanidad y Hacienda, a quienes tienen la responsabilidad de gestionar los recursos de todos».

Escuchar, dicen los sanitarios, serviría para»evitar tener que adoptar medidas más extremas, no deseadas por nadie». Efectivamente, en este momento, pese a las descalificaciones de Isabel Díaz Ayuso, los profesionales de la salud no desean llegar a una huelga porque es prioritaria la atención a los pacientes.

En ese sentido, hay sanitarios que están terminando su jornada a las once o doce de la noche o dos o tres horas más tarde los del turno de mañana, muy fuera de horario, lo que implica estar fuera de la cobertura del seguro en caso de un problema. Sin embargo, «no puedes dejar a la gente ir sin, al menos, valorarla», explican, y asumen el riesgo.

Por ello, la descalificación de Díaz Ayuso a AMYTS tachándolo de sindicalista ha sentado mal: «Hoy nos ha vuelto a insultar». Y responden «que lo hicieron los sindicalistas fue doblar turnos y seguir trabajando». Trabajo a destajo y agotamiento total

¿QUÉ REIVINDICAN?

En la nota de prensa de la Mesa de Sanidad del pasado 9 de septiembre se enumeraban algunas de las necesidades de los sanitarios: desde la racionalización de la jornada laboral (vuelta a las 35 horas), el nombramiento pendiente de interinos, el plan de choque de Atención Primaria, el reconocimiento a la labor desempeñada, las medidas de compensación previamente acordadas, la creación de una mesa de Urgencias y Emergencias y medidas de conciliación familiar y laboral.

Que la administración escuche a sus profesionales sanitarios es una cuestión primordial, según nos insisten en uno de centros de salud consultados. Ni el Colegio de Médicos está mereciendo la atención de los responsables de la Consejería de Sanidad, pues incluso han desoído la oferta de rastreadores cualificados, que ahora son imprescindibles, pero que están ausentes.

En esta delicada situación, el «basta ya» de los sanitarios puede no parecer verosímil, tan inverosímil como la falta de previsión de quienes tienen las competencias en Sanidad y su letargo veraniego. Esperemos que el descrédito populista no vuelva a utilizarse, aunque con los mimbres actuales todo es verosímil.

¿Serán los medios y los responsables políticos capaces de criminalizar a los sanitarios que nos salvaron la vida? Es una cuestión que empieza a flotar en el aire y que, como en el caso de Parla, se empieza a materializar con pacientes que agreden a sus sanitarios.

Sanitarios del centro de salud Benita de Ávila en Canillas. ÁNGEL GARCÉS

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