Lo corona un espectacular tobogán que se enreda alrededor de un árbol metálico. Tiene tantos columpios que incluso un adulto desearía volver a ser niño o niña durante un rato. Pero lo que verdaderamente destaca del área infantil situado en el cruce de las calles Niceto Alcalá Zamora con María Tudor, en el barrio de Sanchinarro, puede pasar inadvertido para la mayoría: el parque es accesible para peques con diversidad funcional que en otras zonas infantiles se topan con barreras para divertirse.

Creado en una superficie de 1.000 metros cuadrados, muy cerca del colegio público Cortes de Cádiz, tras una inversión de más de 200.000 euros, el área infantil inclusiva de Sanchinarro ya los han disfrutado peques de todas las edades y capacidades durante este verano.

Dentro del parque, existe una zona inclusiva circular de 200 metros cuadrados con suelo de caucho y elementos adaptados para menores con diversidad funcional. Cuenta además con superficies compactas que les permiten caminar, correr, saltar y gatear juntos por toda la zona de juegos.

Hay también un área destinada a los más pequeños con elementos propios para bebés de corta edad y pavimento de arena. El resto del área dispone también de pavimento amortiguador de arena y cuenta con elementos de juego singulares como dos tirolinas y diversos elementos de trepar.

En mayo de 2016, el Pleno de Hortaleza aprobó una propuesta presentada por la asociación Jóvenes del Parque, que lleva más de 30 años trabajando por la integración de las personas discapacitadas, para reformar de forma paulatina los parques públicos del distrito «para facilitar su carácter inclusivo y adaptarlos a niños y niñas con diversidad funcional». Aquel mismo año, el parque de Villa Rosa estrenó el primer circuito inclusivo de Hortaleza, adaptado para sillas de ruedas, pero que también facilita mediante señales el recorrido de personas ciegas o sordas.

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