En diciembre comenzamos a tener noticias de un extraño virus en China. Como suele ser habitual en estos casos la lejanía geográfica y social, aunque esto último seguramente fruto de la superioridad con la que nos fijamos en aquellas cuestiones que no afectan a Europa o al norte de río Grande, nos hacía mirarlo ajenamente y de reojo, sorprendidos más por aspectos logísticos como la capacidad de construir un hospital en menos de dos semanas.

Un mes después nos alertaron de un brote el norte de Italia. Extraño, muy extraño porque esa cosa rara, coronavirus, había saltado a un país europeo, a su región más noble, el norte, según cuentan los que conocen este bello país mediterráneo, la menos caótica y empobrecida. En este momento ese extraño virus había sido ya bautizado con un nombre técnico que bien podría haber sido el de cualquier campeonato deportivo si existiera una ciudad llamada Covid.

Este Covid-19 galopaba con pintoresco nombre y avivaba las gracietas en whatsapps, elemento de difusión de chácharas, chanzas y chuscadas generalmente intrascendentes.

El pasado 10 de marzo recibí por esta vía y confirmé por Facebook que, en lo que a mi respecta, este virus iba a estar asociado a un nombre, Marcelo Peralta, supersaxofonista de jazz, conocido por músicos, profesionales y aficionados de España, donde llevaba afincado desde 1996, y Argentina, país en el que había nacido hacía 59 años. El pasado 10 de marzo, Marcelo fallecía con coronavirus tras haber sido hospitalizado por una neumonía días antes.

"Marcelo Peralta no era de carcajadas, pero sí de sonrisas. De pocas frases y generalmente nada largas, pero ácidas y elocuentes"

Marcelo vivía en Hortaleza y no era difícil encontrarlo paseando por el barrio. Como músico también pudimos verle tocando en el distrito, y me vienen a la memoria cinco ocasiones. Dos en proyectos con su amigo Baldo Martinez, otra en un proyecto con su también amigo Carlos González (Sir Charles), y dos en proyectos en los que estaba involucrado también su compatriota, compañero y compadre Guillermo Bazzolla.

Recuerdo especialmente, y así lo mencionábamos cada vez que coincidíamos, la primera vez que pude ver a Peralta en directo en la presentación de Gnu trío, el nombre lo adoptaron tras este primer concierto de free jazz en Carril del Conde. Un exitazo. El sonido amplio, potente, granítico de Marcelo llenó el centro cultural entero y dio al público una visión del jazz sin la cual seguramente la foto jazzística de todos estos años en Hortaleza hubiera quedado incompleta.

Muchos son los recuerdos musicales que nos deja Marcelo, también algunos recuerdos personales, y esa es la envidia que dan músicos como Guillermo, Baldo, Sir Charles y otros muchos que compartieron más tiempo con él. Mis compañeros de los Encuentros Culturales Portugalete y yo nos quedamos con las pocas ocasiones que coincidimos con él. Sin conocerle en profundidad, tuvimos la oportunidad de tratar con un hombre que no era de carcajadas, pero sí de sonrisas. De pocas frases y generalmente nada largas, pero ácidas y elocuentes.

Desde la organización de los Encuentros de Portugalete, Caros Romero, Santiago Martinez y un servidor queremos transmitir el pésame a Mariana Potenza, su mujer, a sus hijos y al resto de su familia y amigos. Así como mandarles un abrazo y apoyarles en todo lo que esté en nuestra mano.

Peralta, con Sir Charles + 3, en los Encuentros Culturales Portugalete. SANTI MARTÍNEZ


Víctor Bobeche es organizador de los Encuentros Culturales Portugalete y director del programa El Jazzerrímo de Radio Enlace

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