El fin de semana vive con más intensidad el encierro de médicos y pediatras de Atención Primaria en Hortaleza. Son más las visitas, los encuentros, las acciones, los facultativos y el número de vecinas y vecinos que se acercan hasta el local de la asociación Vecinal Manoteras.

Muchos son pacientes; otros, colegas de distintas especialidades; en algún caso, personas de la vida pública; con frecuencia, familias que saben que sus médicos las necesitan, y de modo comprometido, el tejido asociativo de Hortaleza y su Coordinadora de Entidades Ciudadanas. Muchos preguntan en qué pueden ayudar, muchos vienen con bollos, fruta, frutos secos, galletas, caldo, croquetas, empanadas… Los pacientes están creando una despensa para sus cuidadores.

El aplauso a las ocho, un instante que enlaza con los duros momentos de la pandemia, ha estado rodeado de cámaras, aunque no en todos sus puntos porque, de modo espontáneo, desde los balcones de distintos barrios ha comenzado a oírse el aplauso de personas anónimas que se suman en apoyo a la sanidad y a la Atención Primaria.

SÁBADO 21, MANUALIDADES

La mañana del sábado fue de preparativos. A quien pregunta si puede ayudar le toca. Así pudimos ver a Ramón Silva, concejal del grupo socialista de Madrid, con martillo y llave inglesa en mano, ayudando a arreglar una tozuda persiana metálica. Bastante más tarea tuvieron los scouts elaborando corazones verdes con mensajes que después colgaban en una de las rejas.

Las visitas fueron de lo más variopinto. En el día en que se realizaba la prueba del MIR dentro de la oferta de Formación Sanitaria Especializada, Guillermo y Joaquina decidieron acudir al encierro y así volver a su antiguo barrio mientras su hija se presentaba a una de las 2.455 plazas que para Medicina Familiar y Comunitaria se ofertaban y a las que aspiraban 12.668 médicos.

Estaban nerviosos y preocupados porque «le gusta la Atención Primaria». El motivo podría sorprender a quien no conozca la situación de la Atención Primaria en Madrid, pero los padres de la joven aspirante lo tenían claro: «Tanto esfuerzo de una joven estudiante que tendrá que salir de la Comunidad de Madrid porque aquí los maltratan».

"Tanto esfuerzo de una joven estudiante que tendrá que salir de la Comunidad de Madrid porque aquí los maltratan"

Medios de Comunicación como TVE o La Sexta también tuvieron su protagonismo, especialmente en el «encuentro de las ocho». Fue un momento donde, pese a las temperaturas, más de un centenar de personas acudieron a la puerta del local de la Soci para acudir a aplaudir a sus médicos. Este día se inicio la lectura del libro Hasta los fonendos: diario de una huelga, una publicación destinada a apoyar la caja de resistencia dada la pérdida de ingresos económicos que les supone a los médicos cada día de huelga.

Se trata de 33 relatos y cada día, durante el encuentro de los aplausos, cada médico que ha participado en esta publicación leerá su texto. El primero fue el del doctor Alfonso López García Viedma, antiguo médico del centro de salud Benita de Ávila, quien, pese a estar jubilado, dedica su inagotable energía a evitar la desaparición de la Atención Primaria.

Con calor humano, tras el encuentro de los aplausos, los médicos volvieron a su encierro, a su suelo y a sus sacos de dormir. Nuevas iniciativas había surgido, pero había que prepararse para el día siguiente.

médicos en Manoteras

Tras el disfraz carnavalesco se ejemplificó el mensaje. ANTONIO GARCÍA

DOMINGO 22, APERITIVO Y DEMÁS

El anuncio de frío hizo dudar sobre dónde montar las mesas que l mediodía debían recibir los manjares con los que la vecindad llegaría al «aperitivo debate» que se había convocado en la Soci. Suele ocurrir cada vez que se convoca una comida de traje («yo traje patatas, yo traje tortilla…).

El objetivo era hablar con los médicos encerrados y plantearles cuantas preguntas surgieran. Esta vez, a la luz del día. Se pudieron escuchar datos, argumentos, preguntas, testimonios, emociones y el ruego de difundir. Además de más de una decena de batas blancas, de negro la Muerte, portaba un cartel con el texto «SOY EL PLAN SANITARIO. MADRID, OS ESPERO». Este personaje protagonizó una divertida performance en la que hubo de huir cuando los médicos se unieron.

Este martes 24 de enero se realizará un taller de pancartas para llevarlas a la manifestación de este miércoles de Sagasta a Sol

Una de las doctoras, con la bata sobre los hombros, explicó que la llevaba así porque una parte de ella es la de ser vecina y paciente y que la otra es la de su vocación como médica. Esta misma doctora, después, reconocía: «hoy tengo claro que me jubilo en Madrid; hasta ayer pensaba en irme a mi tierra o a algún pueblito de costa».

La unión de médicos y pacientes se mostró nuevamente y los asistentes se adaptaron al guion del cámara de TVE, cuyo barrido de cámara no quería entra en claroscuros. Salva algún problema técnico con el micro, todo discurrió con normalidad; pero las conversaciones continuaron más allá de las tres de la tarde mientras el picoteo no llegó a terminar con tanto traje como el que se había llevado.

La tarde comenzaba con la celebración de un cumpleaños y la preparación de nuevas acciones en tanto llegaba la hora del los aplausos, las 20.00 horas. También el domingo, pese al frío de la noche, congregó a un centenar de personas y, una vez más, volvió a leerse el libro Hasta los fonendos: diario de una huelga.

Esta vez, el texto era del doctor Enrique Rodríguez de Vigo, quien no pudo estar, pero fue sustituido por uno de los compañero del encierro. Se trataba de una reflexión a partir de la lectura con su hija de La historia interminable de Ende y de la figura de Atreyu en estos momentos.

Este cuarto encuentro del aplauso finalizó recordando el taller de pancartas que se trabajará en la Soci este martes 24 de enero con el fin de llevarlas a la manifestación convocada para el miércoles 25.médicos en Manoteras

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