Comenzó 2020 mirando al 6 de abril de 2019 cuando finalizaba el decimoquinto Certamen de Teatro Abierto de Hortaleza. Tocaba mejorarlo. La nueva edición acumulaba mucho trabajo, pero llegó la pandemia cerrando ilusiones y bajando telones. ¿Qué pasaría en un año?

Parecía imposible, fue complicado, pero al fin hubo certamen desde el 23 de enero al 24 de abril, por lo que debemos felicitar a quienes lo ha hecho posible en medio de la pandemia. Cuando se hizo público, José María Valle, vecino de la UVA de Hortaleza que actuó en La Cátedra gritaba en las redes: «¡Vive El Teatro!».

El derrumbe de unas chimeneas en el centro cultural Carril del Conde obligó a hacer cambios y trasladarlo al de Sanchinarro, que, por otro lado, con un aforo mayor permitió más afluencia de público.

Y el año comenzó con la compañía invitada, Ribalta Teatro y su función Con la muerte en los tacones, un título apropiado al tiempo vivido, que puso con su arte el aperitivo de lo que fue otro gran certamen de teatro en Hortaleza. Después vinieron once compañías, una de ellas fuera de concurso. Banarte Antzerki Taldea, A Rivas Telón, Teatro Estudio 21, asociación Danza Down, asociación cultural La Barraca de Federico, La cura de Batán, compañía Interpretarte, asociación grupo de teatro Platea, En el 32 de Pío Baroja y asociación cultural Los Hojalata. 

¿CÓMO SE ADJUDICAN LOS PREMIOS?

Decidir los premios fue difícil por haber sido este un certamen de categorías muy igualadas. ¿Qué pensó el jurado y qué intuyó el público? Es notorio que en la escena confluyen todas las artes, y que la articulación de todas ellas determina el resultado final en cuanto a comprensión, sentido y emoción que el autor pretende. Conocer los criterios con los que trabaja el jurado ayuda a comprender las menciones de homenaje a las artes que por si solas destacan en alguna representación, sea esta premiada o no.

La presentación puede, llevada de la libertad de interpretación, ser extrapolada del tiempo y el espacio sobre el que se creó originalmente y, si con esto se consigue hacerla comprensible a la hora de traNsmitir la emoción y el sentido de la obra literaria, es cuando hablamos de una buena adaptación. He aquí que ya tenemos tres artes en juego: literatura (texto original o adaptado), dirección de escena e interpretación.

Todavía intervienen más artes para crear el artilugio escénico completo. El espacio viene de la mano de las artes plásticas: la escenografía, el atrezo y el vestuario. Envueltas en una atmósfera temporal y emocional apropiada, creada por la iluminación, las referencias de la videoescena, el espacio sonoro y la música hacen que el público se sumerja en el hecho dramático y experimente la emoción y perspectiva que persigue el texto.

Representación de la obra ganadora ‘Materia reservada’ por el grupo de teatro Platea en el centro cultural Sanchinarro. PILAR CASTILLEJOS

Y EL GANADOR ES…

Son muchas las referencias que los técnicos aplican; pocas, sin embargo, las que el público analiza porque el público siente, vive y se deja sumergir en la catarsis de la escena. Y he aquí el prodigio de este año de los prodigios cuando jurado y público coinciden en proclamar, en este caso, al grupo de teatro Platea de Tomelloso ganadora del XVI Certamen de Teatro Abierto de Hortaleza por su obra Materia reservada.

No desmerecieron el segundo premio que fue para la representación de Lío en Mesina de la compañía A Rivas el Telón (Rivas Vaciamadrid) o el tercer reconocimiento que recibió la compañía Interpretarte (Hortaleza) por su representación de El caballero de Moribundia.

Sin embargo, cada obra tuvo su reconocimiento por cada una de esas artes escénicas que este certamen de Hortaleza nos viene enseñando a apreciar. Son pocos años los que le restan para la mayoría de edad y el certamen ha demostrado que ha sabido sobreponerse a una pandemia y ya es parte imprescindible de nuestra identidad. Cada vez falta menos para que vuelva a subir el telón.

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