Ya hace 25 siglos que Hipócrates de Cos, el del juramento, avisó de que el calor altera el equilibrio de los humores del cuerpo y genera fatiga y debilidad. En aquel entonces, las olas de calor no eran comparables con las de hoy, que ya no son eventuales, sino “estructurales” según los científicos. ¿Qué estamos haciendo o dejando de hacer?

En los picos de calor de julio, el Ayuntamiento de Madrid pasó al nivel 2 del plan CalorMAD en la fase de emergencia de alto riesgo. Esto suponía, entre otras medidas, que habría refugios climáticos, es decir, ampliación de horarios en espacios públicos y puntos de agua nebulizada y pérgolas en ubicaciones estratégicas, que no hemos sabido encontrar en Hortaleza. ¿Qué habrá pasado en estas fechas con tantas soledades no deseadas?

¿Qué se puede hacer ante la realidad del incremento del calor extremo? Para Elizabeth Diago, investigadora del ISGlobal, “las iniciativas comunitarias demuestran que la protección más efectiva no siempre viene de arriba, sino del barrio”, razón por la que aboga por “saber quién vive solo en tu escalera, conocer el refugio climático más cercano, tener un plan familiar”, pero todo esto debe promoverse con recursos. ¿Cuadra esto con el hostigamiento al asociacionismo y el cierre de espacios vecinales en nuestro distrito?

Sin duda, el talante cainita que caracteriza a la actual Junta Municipal no da esperanzas de que se puedan poner en marcha iniciativas que involucren al distrito. Prueba de ello es el mensaje que el 31 de julio envía el concejal David Pérez para que, en agosto, con todo el mundo desperdigado, la emisora comunitaria Radio Enlace vacíe el local de la Casita del Conserje, espacio municipal que, por su accesibilidad, permite que distintos colectivos con discapacidad motora puedan producir sus programas. El Ayuntamiento firmó con la emisora su permanencia “hasta la publicación de las Bases reguladoras de la Autorización de uso del citado local, por pública concurrencia”. Si lo dice claro lo firmado, ¿de qué les viene ese afán de destruir?

David Pérez ordena el desalojo de Radio Enlace en víspera de las vacaciones de agosto

Podemos especular, pero solo contamos con un mensaje en la red social X de @davidperez que dice: “ese local se utilizará para otros fines”. No es la primera vez que cierra algo y destruye el trabajo vecinal, como con el compostaje. Con personajes de esta calaña, ¿podemos tener así esperanza de que, ante la adversidad climática, el conjunto de la sociedad se una para paliar la hecatombe que nos espera en próximos años?

Nuestra única esperanza está en la vecindad y el cuidado mutuo. Lo hemos visto en la respuesta que Radio Enlace ha tenido cada vez que ha sido maltratada y ha pedido apoyo. Ocurrió así cuando David Pérez instigó para que se le quitara la caseta de las Fiestas de Hortaleza y ha ocurrido ahora cuando se ha pretendido atropellar un derecho y, en pocas horas, miles de firmas en Change.org han apoyado.

El calor que nos ha producido la nefasta actitud de la Junta Municipal nos impide ahora reflexionar sobre otros temas de este número. ¿Por qué están aquí? ¿Qué debemos pensar sobre el derecho al agua y al bienestar físico y psicológico? ¿Es justo que solo dispongamos de dos piscinas municipales para una población de más de 200.000 habitantes? ¿Solo tendrán derecho al agua las urbanizaciones privadas?

Aunque estamos en la diáspora del estío, ¿podemos pensar en las cuotas de los clubes deportivos? ¿Qué hacemos con las calles y cómo parar que se conviertan en un circuito atronador que rompa el descanso y la salud? ¿Para quién serán nuestras bibliotecas y por qué se le dio la espalda a la vecindad?

La memoria en verano nos lleva a los arroyos de antaño en Hortaleza y Canillas, a Robe de Extremoduro y a los recuerdos que nos trasladan a las aulas del colegio San Fernando cuya AMPA en 1978 empujó para que se llamara como el poeta Luis Cernuda. También descubrimos que Un Día Cualquiera fue antes parte de La Fauna. Pero si algo quedará del verano será el especial Menud@s hortalin@s y el ejemplo de una joven valiente que nos dejó demasiado pronto, cuando apenas iniciaba sus sueños.