Hombre, siempre hay alguno que no le gusta el fútbol y viene.

El señor de pelo blanco de la taquilla certifica la evidencia: no hay circo más grande que un Madrid-Barça, y si hace algunas décadas el fútbol compartía el fervor de las masas con el boxeo, los toros o el circo con sus leones, hoy las únicas fieras que atraen a la gente van en pantalón corto y dan patadas a un balón.

Mucho antes de esta desolación, en 1982, se suicidaba Manuel Villa, uno de los Hermanos Tonetti, los payasos más famosos de España. Durante décadas los Tonetti y su circo Atlas habían recorrido ciudades y pueblos entre risas e incredulidad. En un país que olía a repollo cocido y cirio fueron payasos, trapecistas y animales exóticos los que pusieron color y diversión. En 1982, con la televisión como gran elemento de ocio, las risas venían del Mundial de Naranjito y de Verano Azul. El “más difícil todavía” pasó de lema de las atracciones a mantra de supervivencia del negocio.

Un colegio dentro del ciro

El Circo Mundial, en Hortaleza hasta enero, recoge y mantiene esa tradición de circo popular con payasos, trapecistas y fieras. Su director, José María González Villa, hereda una solera que viene del Price —que entonces no era una sala de conciertos que a veces alberga un circo— y, con algunas concesiones a la nueva sensibilidad, mantiene esa opción de vida de tráileres y barro. Hoy una escuela infantil municipal brilla enfrente del carromato que es el colegio del Circo Mundial para los niños que viajan con la compañía. Muchos artistas del circo son hijos y nietos de gente como ellos.

Circo Mundial 4Espectáculo de fuego en el Circo Mundial / Foto Sandra Blanco

En los 90 surgió un modelo de circo para el gusto actual: con más tecnología y sin animales en cautividad. El Circo del Sol, con sus acrobacias bajas en calorías, no compone con leones y domadores. El Circo Mundial sí mantiene varias atracciones con animales. Hay elefantes que obedecen a la intrépida Miss Aurori, y otras bestias como los cocodrilos. La página web describe la atracción con los reptiles como “actos con animales”. Dan menos de lo que prometen, pero los dientes de los cocodrilos asustan tanto como su vida itinerante.

Para los nativos de la ciudad rodear el campamento del circo es un espectáculo casi tan grande como las propias actuaciones. Los camiones se miran ceñudos cerrando un recinto en el que conviven personas y animales. Su saneamiento son unas tuberías hasta las alcantarillas.

– ¿Qué es eso papá?

– Dos elefantes.

– ¡Oooohhh!

Nico tiene tres años y no imaginaba así de grandes, arrugados y malolientes a los elefantes de sus cuentos. Salen por un rincón de la carpa después de actuar y pasean resignados hasta su refugio lleno de paja.

Conexión Pyongyang-Hortaleza

El Circo Mundial hace honor a su apellido e incorpora a acróbatas portugueses, payasos mexicanos y hasta trapecistas norcoreanos. Son la gran atracción de este año, además de por venir de un enigma al norte del Paralelo 38 —“Desde el planeta rojo”, según el folleto del circo—, por ser capaces de hacer el cuádruple salto mortal: lo nunca visto.

Circo Mundial 2Los acróbatas de Corea del Norte, durante su espectáculo / Foto Sandra Blanco

No sólo son los favoritos de Kim Jong-un, sino que Alberto y Carolina de Mónaco, miembros de una familia que sabe lo que es un circo, los premiaron en 2013 con el oro en el Festival de Montecarlo.

Los trapecistas norcoreanos salen de la carpa por otra esquina y observan sorprendidos cómo un indigente vestido de payaso intenta colocar a un padre con su niño unas fotos de gatitos por “la voluntad”.

– En diciembre esto se anima más.

El señor de pelo blanco lo dice con convicción. Y si no, después de Navidades hay fiestas en alguna parte donde alzar la carpa y buscar el asombro de los elefantes y el cuádruple salto mortal.

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