“Por razones ajenas a nuestra Voluntad, les comunicamos que a partir del próximo día 1 de Julio, seguiremos prestando nuestros servicios en la Calle…tal, razón… cual”

Con textos parecidos a este, algunos locales de la que ha sido, hasta ahora, una de las galerías comerciales más importantes y con más tradición de nuestro distrito, se despiden de los que han sido sus clientes durante más de treinta años de existencia. 

Así, de esta manera tan escueta, se da cerrojazo definitivo a un trocito de la historia de nuestro barrio también y es que, cuando uno pasea por las plantas de la vieja Galería Comercial de la Carretera de Canillas, se hace complicado no recordar momentos pasados de la adolescencia. 

Comprar media barra en la panadería de la planta baja y pedir a los dueños de La Charcutería que la llenen de embutido para desayunar en los recreos -mi menda ha sido alumno del Politécnico-; comprarle a Jose, el casquero, unos callos o recoger un encargo de tu madre en la pescadería de Santiago, en la planta de arriba, son instantes que no podrán volver a repetirse ya (al menos de la misma manera y en el lugar de siempre) a partir del próximo 1 de Julio. Se hace complicado separar, por tanto, lo personal de lo verdaderamente importante que nos ocupa, porque detrás de esta clausura están los rostros de vecinos, amigos, conocidos, cuando menos, y para un servidor ha sido muy emotivo enfrentarse a su mirada a la hora de escribir estas lineas.

Mercado de Canillas 2Foto José Hermógenes

Un cierre anunciado

Frente al “era algo que se veía venir desde hace tres años, pero que se hizo inminente el pasado noviembre, cuando a alguno (de los que no teníamos el contrato indefinido) se nos ofreció renovar el alquiler del local por tan sólo seis meses” y el “si es que ya se cerró el del Carmen por lo mismo, porque no hay quien luche contra las grandes superficies. Este señor (el dueño) es un mero empresario y habrá hecho cálculos y le compensará económicamente alquilarlo a una gran superficie y punto…. no, no sabíamos cuando iba a suceder, pero, la mayoría sí sabíamos que llevaban meses barajando diversas ofertas…No nos ha pillado tan de sorpresa”;  contrastan los testimonios de aquellos que, off the record, afirman que “las cosas se podían haber hecho de otra manera y el trato recibido no ha sido el adecuado a lo que (consideran) era lo lógico, después de tantos años de dedicación y tanto esfuerzo por resistir ante las adversidades. No se nos ha dado tiempo de reacción y no se nos ha hablado con claridad desde un principio ni dado otra opción” o también el “detrás de cada uno de nosotros hay una historia personal y ya me dirás que hago yo ahora con sesenta y pico años y no habiendo hecho otra cosa durante toda mi vida, más que currar”, que son las opiniones de algunos de los principales afectados ante este cierre. 

Contrastes que hacen evidente una disparidad de opiniones latente. Todo depende, pues, del cristal con que se mire el panorama.

Sea como fuere, es una realidad plausible e incontestable que muy pocos de los tenderos implicados (sólo cuatro, aquellos que poseían un contrato indefinido y todos aquellos que componen el hall de la entrada de la primera planta), han conseguido ubicar sus negocios en el piso superior de la galería de nuevo -ese que aparentemente seguirá abriendo sus puertas, como siempre, y sobre el que se cierne la sombra de la duda, también, ya que los comerciantes que se quedan en el edificio, desconocen si su renovación contractual (de tan sólo cinco años) será definitiva, pues todo queda en el aire y un poco a expensas de ver como marchan las cosas con los nuevos inquilinos del subsuelo y de la, prácticamente, totalidad de la parte superior de la galería y, a su vez, de saber si se ajustan a las nuevas condiciones y horarios de estos- lo que da lugar a la pregunta del millón.

¿Qué gran superficie o superficies abrirán sus puertas en lo que era ya la planta inferior completa y gran parte de la superior de nuestro querido mercado?. Todo queda en el aire, pues a la hora de cerrar este artículo, un humilde servidor, no ha conseguido esclarecer las dudas que hay a este respecto (los mejor posicionados son: una cadena de alimentación Mercadona o un Supermercado Maxcop y un gimnasio, pero son sólo rumores).

Habrá que esperar para ver como evolucionan los acontecimientos y al próximo mes de octubre para saberlo. Será entonces cuando resolvamos todas estas preguntas porque está previsto que, los nuevos inquilinos, abran las puertas pasado el verano.

Última visita al mercado

Recorro el pasillo de la galería superior, con la intuición amarga de estar pisando las losetas brillantes, -imitación a mármol veteado con tonos naranjas, amarillos y marrones claros- por última vez, e intento hacer acopio de olores y sensaciones, como para despedirme de alguna manera de un pedacito de nuestra niñez, de nuestra vida. Voy recorriendo el corredor despacio, pasando puesto por puesto. Muchos tienen el cierre metálico color vino tinto bajado ya, otros recogen lo que les queda de género ora cariacontecidos, ora enfadados. 

Despidiéndome de los pocos inquilinos que aún quedan, hago balance general. 

Lo único positivo en el haber es, por un lado, el saber que algunos de los comerciantes -no más de cinco en total- empezarán una nueva etapa en locales independientes, aledaños a la galería (proyecto que emprenden con un esfuerzo económico adicional, para poder seguir prestando servicio a sus clientes de toda la vida) y también que, aquellos comerciantes que pertenecen al proyecto Tiendas Amigas y que tanto han ayudado a los más desfavorecidos hasta ahora, seguirán fieles a su compromiso adquirido. 

Como si de los versos de Blas de Otero se tratara, recuerdo, en este sentido, el juramento hecho por uno de estos comerciantes amigos, al preguntarle sobre su continuidad con dicho compromiso: 

“Sí, por supuesto… No vamos a dejar a nadie en la estacada encima. Nos queda la palabra. Eso, es lo único que nos queda, si la perdemos ya…. apaga y vámonos”.

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