Hortaleza Periódico Vecinal

HUELGA FEMINISTA EN HORTALEZA

La huelga feminista se siente en Hortaleza

Más de medio millar de mujeres participan en una emocionante concentración en el parque Alfredo Kraus donde se ha emplazado a las vecinas a acudir juntas a la manifestación de esta tarde en Atocha


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La huelga feminista se siente en Hortaleza

marzo 07
22:36 2018

¡Viva la huelga feminista!“. Con ese grito y al unísono, decenas de vecinas de Hortaleza (o eran cientos) han cerrado, como en un conjuro colectivo, la gran concentración celebrada este mediodía en el parque Alfredo Kraus, en el centro del distrito. Una convocatoria para celebrar (y reivindicar) el Día de la Mujer en nuestro barrio, que dio la bienvenida a la huelga general feminista anoche con varias caceroladas, y se sumará esta tarde de jueves a la gran marcha que partirá a las 19 horas desde Atocha.

La asamblea de mujeres de Hortaleza, que el pasado domingo organizó las distintas acciones convocadas hoy en el distrito, pintaba esta mañana en el local de la asociación La Unión la pancarta que agruparía después a las mujeres en el Alfredo Kraus. “Hortaleza feminista“, proclamaba la lona ubicada en el centro de la concentración, que ha reunido a vecinas de todas las edades y todas protagonistas en una lectura del manifiesto de la huelga por relevos, polifonía de voces diversas con mensaje compartido y común.

Que la igualdad te acompañe“, había dibujado una joven escolar en el cartel que llevaba como peto. Entre la multitud, sobresalían otros mensajes. “Voy a ser la mujer que dé la gana ser“, se leía en otra pequeña pancarta.

Niñas en la concentración del Alfredo Kraus / Foto Photoleza

Había ganas de expresarse, pero la concentración guardaba un respetuoso silencio mientras hubiera una mujer al micrófono. Cuando cada una de las ‘voceras’ que han compartido el manifiesto terminaba su turno, brotaban los aplausos y las consignas. “¡Huelga, huelga, huelga! ¡Huelga feminista!“, se proclamaba en un mar de prendas moradas.

Antes de terminar hubo recordatorio para que las mujeres de Hortaleza fueran juntas a la manifestación de la tarde: la quedada, a las 17 horas en la estación de metro Pinar de Chamartín.

Cartel en la concentración de Hortaleza / Foto Photoleza

Antes había que coger fuerzas, pero sin pisar la cocina, que los mandiles estaban colgados en las ventanas: las mujeres podían comer hoy lentejas guisadas por hombres en el Ateneo Libertario de Hortaleza. Y lo han podido hacer sin estar pendientes de que el peque se terminara el plato, porque La Soci de Manoteras había abierto, hasta las 21 horas, un ‘espacio de cuidados’ que ayudaba a ejercer la huelga de cuidados.

A la hora de comer, Marina y sus jóvenes amigas ultimaban en una casa de Villa Rosa la pancarta que llevarían a la manifestación. Muchas otras mujeres se resarcirian por tarde tras no poder secundar la huelga por motivos laborales, económicos y familiares.

Mandil en una ventana de Hortaleza / Foto Photoleza

En el centro de educación de adultos Mar Amarillo ya habían preparado en la víspera su mural reivindicativo porque sabían que este jueves no iba a haber clases. En el colegio Luis Cernuda tenían previsto celebrar su jornada de puertas abiertas este 8 de marzo, pero fue aplazada para solidarizarse con la convocatoria feminista. Y en Radio Enlace, la emisora comunitaria de Hortaleza, como el trabajo es voluntario y altruista, las mujeres lo han dado todo: trece horas de programación feminista desde las nueve de la mañana hasta las diez de la noche.

CACEROLADAS POR LA NOCHE

Nuestro distrito fue el primero en dar la bienvenida a la Huelga Feminista con una cacerolada anticipada, convocada este pasado miércoles a las 20.30 horas para aquellas mujeres que no pudieran participar en las de medianoche, que reunión en la boca de metro de Parque de Santa María a un grupo de vecinas, con peques y muchas ganas de hacer ruido, para hacer sentir al barrio que este jueves será una jornada especial. (VER VÍDEO)

Cacerolada en Parque de Santa María / Foto Sandra Blanco

A medianoche, y al abrigo de los soportales del antiguo mercado de Canillas, otra quincena de mujeres hicieron ruido durante apenas tres minutos con cacerolas y cucharones para llamar la atención de los vecinos y vecinas del barrio sobre la importancia que tiene sumarse al paro de actividad convocado.

Mensaje que parece haber calado, pues, al terminar el “concierto”, se unieron más mujeres de todas las edades. “Casi todo han sido caras nuevas… y muchas jovencitas, para que luego digan que los jóvenes no se mueven por nada”, comentaba una de las participantes.

Cacerolada en Canillas / Foto David Navarro

El barrio de Manoteras, hacia las doce de la noche, presentaba su imagen habitual de calles desiertas y pasos apresurados de quienes volvían tarde a casa. Algunas luces de algunas ventanas empezaban a apagarse. A cierta distancia, desde la calle Cuevas de Almanzora, se podía ver movimiento en el número 46, el local de la asociación vecinal.

Hacia allá se dirigía una vecina desde la calle Somontín. Varias mujeres confluían en el mismo punto, giraban hacia el interior de los bloques y entraban en la plaza de La Soci para después desaparecer en el local de la asociación vecinal.

Foto Sandra Blanco

En la plaza se encontraba el grupo que todos los días festeja el encontrarse caigan o no chuzos de punta. Esta noche miraban con cierta extrañeza hacia la asociación. En el fondo, también se han habituado al movimiento que a menudo hay allí.

Faltaban dos minutos para las doce cuando se abrió la puerta del local. Salió la primera y, en un instante, más de una veintena de mujeres se situaban bajo el voladizo en la oscuridad de la noche. “Ya es la hora”, comentaba una. “Espera, aún no”, replicaban desde otro punto. Debían de haberlo hablado antes, pero una de ellas explicó con el brazo cuál iba a ser la ruta. De cerca, se podían distinguir varias generaciones, desde estudiantes a jubiladas. Solo mujeres. Entonces, dieron las doce.

– ¡Ea, chicas! ¡Vamos!

Pasacalles en Manoteras / Foto Sandra Blanco

Comenzaba en ese instante el 8M, el 8 de marzo, el Día de la Mujer. Y en ese momento comenzaron a sonar las cazuelas y las cacerolas que la oscuridad semiocultaba. Como un grillo gigante que anuncia otra estación del año, desde la plaza de la Soci los pasos rápidos de las feministas giraron en fila hacia Cuevas de Almanzora para pasar por la farmacia y cruzar de acera poco antes de que un autobús municipal saludara con su claxon mezclando sus músicas.

Una joven que paseaban un perro se unió al grupo. Nuevo giro hacia la calle Somontín y algunos viandantes sacaban apresurados sus móviles para grabar lo que era un acontecimiento sencillo de barrio pero histórico.

En el bloque de la óptica algunas cabezas se asomaban desde un décimo piso y saludaban en el silencio roto por la cacerolada. El paso firme se dirígía hacia la calle Alicún. Había que correr para seguir el ritmo decidido del grupo. En breve se iba a llegar de nuevo a Cuevas de Almanzora y el barrio ya no era el mismo.

Ha sido un recorrido rápido, de pasos decididos. Ya en la puerta de la Soci, han callado las cazuelas y las cacerolas para oírse un rotundo “¡que viva la lucha de las mujeres!”. Entonces llegó la foto del grupo ante el local vecinal.

Casi no se han formado corrillos pero se ha oído alguna conversación sobre lo que se hará al día siguiente. Alguna de las presentes no puede sumarse a la huelga: “si tú supieras las carta que nos ha llegado de personal”. Otra lamentaba la casualidad de una cita médica justo este día 8 de marzo. Y la más optimista decía que “tras doce horas de trabajo, esto me ha levantado el ánimo”. Una voz más imperativa recordó que el tiempo vuela: “¡Vamos, que mañana tenemos que estar a las ocho menos cuarto en Fuente de la Mora!”.

Mujeres ante La Soci de Manoteras / Foto Sandra Blanco

En el local de la asociación queda una gran olla, paquetes de pasta y fruta. Desde las nueve de la mañana y durante doce horas, será un centro de cuidados para apoyar la huelga feminista.

PIQUETE INFORMATIVO EN FUENTE DE LA MORA

El domingo pasado, la coordinadora de mujeres Hortaleza 8M decidió que el piquete informativo estuviera en Fuente de la Mora desde las 7.45 horas. Esta mañana, antes de la cita, Esther repartía cintas moradas a quienes salían hacia las oficinas de la zona. Pero al poco se unieron Belén, Concha, Carolina, Verónica, Inés, Raquel y Nati; después se unió Pilar que había estado informando en Pinar de Chamartín.

Sin duda, para estas mujeres era un día muy esperado. Concha comentaba que había dormido mal y se había “levantado nerviosa por venir aquí”. Belén hablaba de la cacerolada de la noche y Esther comentaba que habían estado ensayando La casa de Bernarda Alba para su lectura dramatizada en el centro cultural de Hortaleza este viernes 9.

El objetivo era “empatizar con el movimiento”, conscientes de que hay mucha gente que no puede hacer la huelga por diferentes motivos. Para ello, se iba a entregar una cinta morada, que en casi todos los casos fue a las manos de otras mujeres. Una niña paraba para escuchar a la puerta del metro, pero la madre se lo impidió: “Métete, métete”. Hubo un “ejecutivo  de corbata” que se llevó la cinta morada a la muñeca diciendo“viva la lucha feminista”.

Pero eran tres metros y medio los que había preparado; así que, en pocos minutos, se quedaron sin ningún trozo de tela. Las oleadas de trabajadoras y trabajadores que asomaban por Fuente de la Mora hubieran necesitado de miles de metros. Tampoco había tiendas abiertas y, aunque la hubiera habido, recordaban que “hoy también es huelga de consumo”.

Pero había mucho que hacer y reacciones de todo tipo, aunque casi todas las caras trataban de disimular. ¿Era por la contradicción interior o por lo temprano de la hora? Entonces empezaron a cantar letras feministas de la huelga. Así comenzaron las sonrisas. Solo un mal encarado recriminó que una pintura morada fijara el símbolo de Venus, el símbolo feminista.

Hasta las 9.30 horas, junto a un gran charco, el piquete informativo se mantuvo hablando con cuantos pasaban y cantando: “¡Que viva la lucha de las mujeres!”, “¡Mujeres unidas, jamás serán vencidas!”, “¡Somos guapas, somos listas, somos feministas!”, “¡Queremos empleo, trabajo nos sobra!” o “¡Estamos hasta el culo de tanto tío chulo!”. También inventaron o adaptaron otra canción en aquel mismo momento: “¡Las chicas feministas tenemos un deseo: queremos ser iguales en sueldo y empleo. Empleo pa’lante; precariedad pa’tras. Unidas en la huelga lo vamos a lograr!”.

Objetivo cumplido, pese a algunas miradas y un par de reproches. Aún falta camino.

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