Hemos quedado en Mar de Cristal, una cita frágil porque él no tiene mi teléfono y sé que no llegará en un ‘seiscientos’ porque no tiene coche. Lo imagino como a los de aquella generación de 1957, la de sus padres, que veían que el símbolo del desarrollo llegaba a pocos.

Ha escrito directamente al periódico diciendo «aquí estoy» y nos ha hablado de Autoentrevistas.com, el sorprendente plató del mítico coche de los sesenta para pasear algo más que «caras conocidas, interesantes, entre ellos, el Gran Wyoming, el Langui, Miguel Ángel Revilla, Ara Malikian, Juan Luis Cano o Antonio Resines», por poner solo unos ejemplos.

Jorge, como toda su generación, sabe que o grita o está perdido; sin embargo, formado lo está y mucho. Es licenciado en Periodismo, Máster en Fotografía y MBA en Empresas e Instituciones Culturales.

Buscamos por la calle Torquemada un bar donde la conversación se pueda grabar. Es misión imposible: o bullicio o soledad escamoteada por el televisor. Por fin un local adecuado, pero nos echan: «¿Periodistas? ¿Qué buscan, eh? ¡Fuera!». Pero en esta zona, como en toda España, siempre hay un bar para la comunicación.

PREGUNTA: ¿Dónde has vivido?

RESPUESTA: Por Mota del Cuervo, al principio de Pedroñeras, cuando todo era campo, todo era trigo, y pasaba por allí un pastor con sus ovejas. Se decía que ahí daba la vuelta el viento. Con 13 años, nos cambiamos a Guadalupe.

¿Algún recuerdo especial?

En el polideportivo de Villa Rosa se hacían sardinadas en verano. Eso era irte con tus amigos con la bici de noche, mientras tus padres se tomaban las sardinas…

¿Eres de barrio o barrionalista?

De la identidad cultural y de las tradiciones. Me encantan las Fiestas de Hortaleza, siempre son un motivo de reunión con la gente.

Foto Sandra Blanco

¿Cuál fue tu colegio?

El Ágora, un colegio libre y pequeño, con integración hasta los 14 años, en el que nos conocíamos todos. De ahí a la Complutense.

¿Por qué Ciencias de la Información?

Siempre he sido bastante inquieto, me ha gustado que me pasaran cosas y contar historias.

¿Y eso del seiscientos?

El mundo tecnológico da hoy muchas posibilidades al periodismo. A mí se me ocurrió que, probando con un coche de los años sesenta y una cámara del siglo XXI, se podía crear un ambiente mágico donde pasen cosas que no ocurrirían en un plató.

¿Cómo consigues el coche?

De mi mejor amigo de la época del Ágora, Pablo Mesón. Tiene el ‘seiscientos’ y la GoPro, la cámara con la que grabo. Las dos cosas son ya más mías que suyas (risas).

¿A quién entrevistas?

Este proyecto funciona con gente conocida, pero lo que de verdad me gustaría es subir a gente que tenga detrás una vida muy potente.

Ríes mucho en tus entrevistas.

Se nota que me lo paso fenomenal. Por eso persigo este sueño porque, si no, hubiera desistido.

¿Qué pautas sigues?

En lo que más pienso es en mí como espectador. No quiero que sea algo convencional como en la tele. No soy humorista e intento que sean ellos los que suelten las gracias.

¿Qué es lo más duro?

Cansa mucho estar detrás de los managers o los representantes de la gente conocida.

¿Qué personaje te ha costado más?

Me costó mucho Wyoming al principio. Siempre está hasta arriba.

¿Qué personaje te ha sorprendido más?

Joaquín Reyes me gustó mucho. Es un tío que ha trabajado muchos guiones. Improvisa fenomenal. Sabe perfectamente lo que quiere la gente.

¿Próxima entrevista?

Me han propuesto entrevistar a Adelardo, una de las figuras del Atlético de Madrid con Gárate, Luis Aragonés… Y estoy dándole vueltas a ver qué sorpresa le hago. A ver si Pancho Varona me canta el himno dentro del coche.

¿A qué hortalina llevarías en coche?

Estoy detrás de Carmena. Se la ha encontrado mi madre con la bolsa de la compra subiendo al autobús… Pero, en el Gabinete de Prensa, no me hacen ni caso.

¿Algún otro trabajo?

Ahora estoy los viernes en el programa Hoy por Hoy Madrid. Con el ‘seiscientos’, me pierdo por Madrid y hacemos conexiones con Gran Vía. La gente que nos escucha nos tiene que encontrar. Para Cámara Abierta, lo recorto a dos minutos. Poco a poco, voy saliendo en radio…

¿Alguna entrevista con censura?

No y no lo haría. En eso, no me corto.

¿Cómo reciben los medios tu trabajo?

He escrito a muchos periódicos y no me contestan o me dicen que no les encaja, pero que les encanta. Creo que, en los Estados Unidos, sí saben perfectamente lo que es información y lo que es entretenimiento y lo conjugan. Como pasará aquí en España, que vamos más retrasados.

¿Qué falta en nuestra prensa?

En la prensa falta lo que la gente quiere: menos información y más entretenimiento interesante. Si ves que hay alguien que está haciendo unas entrevistas en un coche, que la de Wyoming tiene 23.000 views; la otra de Joaquín Reyes, 11.000…, yo diría «vente para acá, que tú estás empezando a generar un tráfico interesante».

¿Culpa de la formación?

No hemos estudiado nada de finanzas. Haría falta estudiar modelos de negocio de periodismo. Al final, un redactor jefe y un jefe de edición son muy buenos en eso, pero no creo que tengan visión de negocio.

¿Qué les dirías a los jefes de redacción?

Si un redactor jefe, antes de decirme que no, hablara con el equipo comercial y vieran posibilidades de negocio, a lo mejor, me diría que sí. En los Estados Unidos, saben que el contenido tiene que ir seguido de dinero.

Y tú, ¿qué puedes hacer?

Se pueden hacer muchas acciones en el coche. Hay que tirar de ingenio.

Foto Sandra Blanco