Hay situaciones extremas que llevan a un menor al Centro de Primera Acogida de Hortaleza. Por ejemplo, que esté sufriendo maltrato en su hogar. O que haya intentado suicidarse y sus padres, por temor a que vuelva a ocurrir, no quieran que regrese todavía a casa. En esos delicadísimos casos, en un momento de absoluta vulnerabilidad, son derivados al centro ubicado en la glorieta Santos de la Humosa, en el parque Isabel Clara Eugenia, el único de la Comunidad de Madrid que gestiona estas situaciones de urgencia para que profesionales, tras una evaluación, busquen el lugar más adecuado a la situación del menor.

CENTRO SATURADO

Los educadores del centro de primera acogida de Hortaleza están preparados para atender a jóvenes con estrés postraumático, pero ahora son ellos los que trabajan permanentemente estresados. Desde hace semanas, se cuentan por más de un centenar los menores que se hacinan en un centro con sólo 35 camas, y muchos tienen que dormir en colchonetas sobre el suelo, repartidos en pasillos y otras estancias.

“Están aguantando una situación indigna”, denuncia una de trabajadora, advirtiendo que el centro se encuentra al borde del “cataclismo” sin que la Comunidad de Madrid aporte las soluciones demandadas desde hace tiempo. La falta de espacio ha provocado que 40 menores tengan que dormir todas las noches fuera de las instalaciones, en la tercera planta del Centro de Salud Mental de Hortaleza, en la calle Mar de Kara. Un espacio que, según los trabajadores, no está habilitado y tiene carencias en su sistema de evacuación.

“Nosotros tenemos que acoger a los chavales con afecto, tranquilizar y escuchar. Es un trabajo muy delicado, que necesita empatía, espacio y un entorno adecuado, y ese trabajo ya no lo podemos hacer”, añade esta trabajadora, que junto a otros educadores han remitido un escrito a Fiscalía para reclamar que actúe ante la falta de respuesta del Gobierno regional.

En la carta, estos profesionales exponen que, en los dos últimos años, han trasladado su situación a los diferentes responsables de la Consejería de Familia y Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid. “Hoy mismo, con 130 menores en el centro, no hemos recibido ningún tipo de respuesta por las instituciones referidas”, lamentan los trabajadores en la carta enviada a la Fiscalía el pasado 5 de octubre.

FALTA DE RECURSOS

A finales de septiembre, cuando los medios de comunicación alertaron sobre el desbordamiento del centro, la consejera de Familia y Servicios Sociales, Lola Moreno, atribuyó la situación a la llegada a España durante verano de menores extranjeros no acompañados, los denominados ‘menas’, responsabilizando a la política migratoria del Gobierno de Pedro Sánchez. “No somos un centro solo para ‘menas’, somos un centro de urgencia”, precisan los trabajadores del centro. En su opinión, las causas no son únicamente coyunturales.

“Durante la crisis se recortaron las plazas de la red de acogida al que derivamos a los chavales. Tenemos taponada la salida mientras se ha abierto un boquete en nuestra entrada”, resume de forma gráfica una educadora, subrayando que la saturación también prolonga la estancia temporal de los menores en Hortaleza.

“La red de protección tiene unos recursos muy limitados. Las soluciones pasan por contratos y gestiones administrativas que llevan su tiempo. Durante ese tiempo, los chicos siguen aquí. Y entonces, se colapsa”, explicaba el pasado mes de junio la directora del centro, Olga Ventosa, en una entrevista a este periódico.

Ante el enésimo colapso, el Ayuntamiento de Madrid ofreció a finales de septiembre el Palacio Valdés, con 80 camas y ubicado en Tres Cantos, para aliviar la situación en el centro de Hortaleza. Un ofrecimiento que aceptó la Comunidad de Madrid, pero no el alcalde de Tres Cantos, Jesús Moreno (PP), al considerar que no existe una “situación extraordinaria” que justifique el traslado de menores a su localidad. “Todos nos dicen que hay que solucionarlo, pero nadie da una solución”, resume una de las educadoras de Hortaleza.

(Visited 464 times, 1 visits today)

Comparte este/a entrada