Iba a ser el último pleno de la legislatura. La fecha tenía mucho de especial (23 de abril)  y la sesión era extraordinaria. Al tiempo, la Casa de Castilla-La Mancha en Madrid celebraba la entrega de los premios Dulcinea 2018 en el número 4 de la calle Paz.

Los dos actos tenían algo en común, los dos coincidían en día y (casi) hora. Así era, en ambos eventos se homenajeaba a Miguela del Burgo, reconocida maestra en nuestro distrito, además de escritora y gran pedagoga.

Miguela falleció el pasado 10 de febrero. En la breve distancia de setenta y tres días y ocho kilómetros, la Junta Municipal en pleno y la asociación de escritores de la que ella formaba parte organizaban sendos homenajes.

El primero a las seis y media; el segundo, a las siete. Todo un dilema para Juan Francisco Madrid, marido de Miguela. Se alteró el orden del programa de la asociación literaria y un taxi, a modo de pegaso, hizo posible que la familia estuviera presente en los dos actos.

EN LA JUNTA MUNICIPAL

El tercer punto del orden del día planteaba «asignar el nombre de Miguela del Burgo al paseo peatonal que transcurre entre la confluencia de las calles Chiquinquirá y Nevado del Cumbal, y la calle Gregorio Sánchez Herráez», sobre el voladizo de la M-40.

En la lectura de la proposición, Yolanda Rodríguez, concejala presidenta del distrito,  leyó «asignar el nombre de Maestra Miguela del Burgo» e hizo un breve retrato de esta maestra a la que, en su último congreso, las AMPA del distrito premiaron. Yolanda, además, le dio un sentido más amplio porque Miguela también representa a esa «gente que hace su trabajo día a día».

En el turno de los grupos políticos, comenzó Juan Escrivá, portavoz de Ciudadanos, destacando que Miguela era «conocida y reconocida por los habitantes del distrito» y «el cariño que sus alumnos le procesan».

El portavoz del PSOE, Jorge Donaire, calificó el acto como un «broche» para cerrar la legislatura y, como padre del Pablo Picasso que la conoció, destacó «su sonrisa constante, su esfuerzo y una vocación por la educación muy grande», además de reconocer cómo Miguela «les inculcó el amor por la lectura».

El Pleno de Hortaleza aprobó por unanimidad asignar con el nombre de la maestra el paseo peatonal sobre el voladizo de la M-40

En tercer lugar, para María Cristina Marina, portavoz del PP, era «un honor y una satisfacción haber conocido a Miguela», cuya novela Adiós, Álvaro, conserva en las estanterías de su casa. Esta portavoz agradeció a Yolanda Rodríguez el haber iniciado de oficio este reconocimiento y dio un consejo: «Nos tenemos que quedar con la imagen de la sonrisa de Miguela, de la valentía y fortaleza que tuvo para sacar las cosas adelante siempre luchando por la educación».

Cerró este turno Rufino Gómez, portavoz de Ahora Madrid, quien, con la satisfacción de que este acto se celebre en el Día del Libro, destacó algunos de los logros de Miguela del Burgo, tanto personales como profesionales, y la definió como una mujer adelantada a su tiempo.

Antes de la votación, la familia pidió que en la placa solo figurara «Miguela del Burgo» porque, como emocionado expresaba su marido, «Miguela era muchas cosas». Pese a esa emoción, Juan Francisco comentó la lucha de Miguela y supo agradecer este reconocimiento.

Miguela estaba «muy orgullosa de ser maestra» pero no solo era maestra: «Mejor dejar la persona». «Pues lo quitamos y ya está», respondió la concejala antes de someterlo a votación. La asignación del nombre de Miguela del Burgo fue aprobada por unanimidad.

Juan Francisco Madrid con Miguel del Burgo, en el domicilio de la pareja. PHOTOLEZA

EN CASA DE CASTILLA-LA MANCHA

Que en un 23 de abril de 1616 coincidieran los decesos de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega, fue un buen pretexto para que en 1931 se declarara como Día del Libro ese día de primavera.

Esa coincidencia no iba a dejar de ser tenida en cuenta por la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha para la entrega de los premios Dulcinea 2018 de poesía, narrativa y ensayo. En el acto, además, se anunciaba el «homenaje a la escritora daimieleña Miguela del Burgo, miembro de la Junta Directiva de la AECLM, recientemente fallecida».

Como se ha indicado, cambió el orden del programa para que la familia de Miguela tuviera tiempo para llegar desde la Junta Municipal. Así lo explicó el escritor Alfredo Villaverde, coordinador del acto y director del Aula Literaria Juan Alcaide, quien además es vecino de Hortaleza.

El premio de ensayo había quedado desierto. El de narrativa recayó sobre la novela histórica La gruta de Diana de la conquense Luz González Rubio, escritora y miembro de la «red internacional de Mujeres de negro contra la guerra». El premio de poesía fue para el briocense Jesús Aparicio González por Huellas de gorrión, una antología que recoge tres lustro de producción poética.

El colegio Pablo Picasso, del que Miguela del Burgo fue directora, pondrá el nombre de la maestra a su biblioteca

Durante la lectura de los poemas, Juan Francisco Madrid con su familia se incorporaron al acto. Les acompañaban dos de los vocales vecinos que venían de la Junta Municipal, David Fernández y Marta Ramos.

Era una acto extenso en el que iban a participar catorce personas entre familia, amigos y compañeros docentes y escritores de la asociación, la cual otorgó la medalla su medalla de  honor a Miguela del Burgo.

EN EL PABLO PICASSO

Durante el acto, una de las personas que habló de Miguela del Burgo fue Lara Román, actual directora del CEIP Pablo Picasso. Además de contar su proceso de aprendizaje junto a aquella gran directora («¡Ay, Miguela!» era su frase), Lara anunció el homenaje que el propio colegio celebrará el próximo 16 de mayo en el que la biblioteca del colegio recibirá el nombre de Miguela del Burgo, «nuestra antigua y querida directora, en uno de los sitios donde fue más feliz».

 

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