Su vecina Ana lo conoce bien. Es hombre bueno, trabajador y respetuoso. A sus 94 años nunca ha estado enfermo y ahora es quien cuida a su compañera tras 66 aniversarios de una boda que no tuvo luna de miel hasta hace tres años. Había que trabajar.

El azar lo llevó a ser público en un plató de televisión. Entonces, su vitalidad y sus ganas no pasaron desapercibidas y El Hormiguero de Pablo Motos lo catapultó como rapero nonagenario. Desde entonces, Daddy Melquiades es celebridad en Hortaleza, pero más en Miami.

El abuelo rapero es de la generación de quienes levantaron el país tras la guerra. Con 11 años dejó la escuela, pero nunca las ganas de aprender. Ahora se atreve con todo y es famoso por el rap y el reguetón, aunque lo que más le gusta es el flamenco, si no, que se lo pregunten a Los Chunguitos o a Rosalía.

PREGUNTA: Estás en plena forma. ¿Has hecho un pacto con el diablo?

RESPUESTA: Es que soy de otra galaxia (risas). Yo no sé qué es tomar una pastilla. Estoy muy bien y todavía canto flamenco.

¿Desde cuándo vives en Manoteras?

La semana que viene hace 46 años que me dieron las llaves, pero llevo conociendo el barrio 60 años. A todas esas casas venían lo que llamaban los domingueros, se venían a hacer los domingos sus pisos porque era de la Obra Sindical del Hogar. Esta tranquilidad que hay aquí no la hay en ningún barrio de Madrid.

¿De Madrid de toda la vida?

Nací en Puerta del Ángel un 5 de febrero de 1925. Mi madre era de Torrijos y mi padre, de Herencia. Somos cinco hermanos y soy el mayor.  La más pequeña ha cumplido hace unos días los 87.

"Hace 46 años que me dieron las llaves de mi casa en Manoteras, pero llevo conociendo el barrio 60 años"

¿Dónde estudiaste?

A los 3 años me llevaron mis padres al colegio de monjas; luego, a los 6 años me pasaron a los Salesianos del Paseo de Extremadura. Allí estuve actuando en el cuadro de actores y cantores del colegio.

¿Y después?

A los once empezó la guerra. Estábamos haciendo una función de teatro porque estaban dando los diplomas a final de curso. Yo había aprobado el ingreso de Bachiller. Mi abuela me lo había pagado, porque en aquella época quien era bachiller era un don.

Entonces oímos que llegaban “faccio no, comunismo sí”. Venían con hoces, con palos, con todo… Los curas se quitaron la sotana, se quitaron todo. Atrancamos la puerta principal y saltamos por la tapia del colegio de los Salesianos. Todavía estoy corriendo (risas).

¿Pasaste la guerra en Madrid?

Nos echaron de Puerta del Ángel porque decían que venían los moros. A los niños los evacuaron. Yo salí a San Javier con el tercer convoy al cargo de mis tres hermanos. Estuve con el secretario general del Partido Comunista. Nos atendieron de maravilla. Luego mi padre quiso que estuviéramos más cerca y nos trajo a Herencia.

¿Ahí se podía comer más?

¡Ahí no se podía comer! Se comía muy mal porque no había nada.

"Nos echaron de Puerta del Ángel porque decían que venían los moros. A los niños los evacuaron. Yo salí a San Javier con el tercer convoy al cargo de mis tres hermanos"

¿En Madrid no fue fácil?

Aquí en Madrid no había más que lentejas. Lentejas había todas las que querías. Mi padre fumaba cáscaras de naranja, las quemaba, las envolvía y olía toda la casa a naranjas.

¿Y volviste a Madrid?

Terminada la guerra no podían pasar los niños aquí. Entonces, mi padre fue a por nosotros y nos trajo camuflados en un camión con sacos de azúcar. Ahí tenía yo 13 años en el 38.

¿Qué hiciste al terminar la guerra?

Terminó la guerra y me puse a trabajar. Empecé en el Café Lepanto de la calle Alcalá, que era un café de categoría. Empecé de botones, luego pasé a dependiente y después a camarero. Así estuve hasta que terminé la mili, lo cerraron y me coloqué en los autobuses en el año 50.

"Empecé de botones, luego pasé a dependiente y después a camarero. Así estuve hasta que terminé la mili, lo cerraron y me coloqué en los autobuses en el año 50"

¿No volviste al colegio?

No he vuelto a ir al colegio desde los 11 años. Cuando mis hijos venían del colegio, estudiaba con ellos. He adquirido una cultura amplia a partir de estar con mis hijos.

¿En qué has trabajado?

Estuve 35 años en los autobuses. Era cobrador. Por la mañana, me dedicaba a representante de ropa de niño. Hubo una jubilación anticipada que dieron a los cobradores y mecánicos de la EMT. A raíz de eso, empezaron a poner agente único. Yo pasé a encargado de la zona deportiva de la EMT frente a La Paz y a encargado de los apartamentos del Plan Social de la EMT en Tavernes de Valldigna. ¿No me ves que solo me falta subir en globo?

¿Y alguna afición?

Estando en los autobuses, fui durante 20 años delegado de las categorías inferiores del Real Madrid. Yo no he estado más que con chavalines. Es que me encantan. Me sobra calzoncillo, me sobra camiseta… Bueno, bueno, pero juegan al fútbol que es… 20 años sin cobrar ni un duro (risas).

"Estando en los autobuses, fui durante 20 años delegado de las categorías inferiores del Real Madrid"

¿Cómo das el salto al espectáculo y la fama internacional?

Doy el salto por la hermana de un compañero de trabajo. Le pregunto “qué tal tu hermana, qué hace”. Y me contesta que está con sus cosas de figuración. “¿Y eso qué es?”. Y dice “pues mira que vas a los platós y das palmas”. Y digo “¿no me puede dar tu hermana una agencia”? Empecé así, ibas al plató y te daban un bocadillo de mortadela y un vaso de agua. Luego iba de figuración, luego de figuración especial. Y ya últimamente, empecé con el amigo este Jordi.

¿Jordi Moltó?

Jordi Moltó es íntimo amigo. Esta es la persona que me ha hecho todos los guiones. El abuelo rapero, el abuelo reggaeton… Es estupendo, una persona maravillosa. A mi mujer la quiere como si fuera su madre.

¿Cómo es tu relación con Daddy Yankee?

Yo soy el número uno en España del reguetón y él es el número uno en América (risas).

¿Qué opinas de estas músicas?

Son modas que son pasajeras porque son de un año o dos y desaparecen. Lo mío es el flamenco y el flamenco es de toda la vida. Y es que salen a cantar y no canta ninguno. No hacen más que “porque te voy a coger, porque te voy a bajar, porque te voy a subir y no sé qué” y hacen tonterías. Que si me agacho o que si me levanto. No, canta algo, que vea todo tu cante. ¡Vamos, yo respeto y respeto a todo el mundo, pero a mí no me va eso!

¿Y de ver la televisión?

Yo no concibo estar sentado en un sofá. Prefiero estar haciéndolo si es que me llaman. Si me llaman, voy. Me gusta coger a mi esposa e ir andando los dos.

"Si hubiera algún director que se atreviera conmigo, estoy dispuesto a hacer una película o lo que quieran"

¿Trata bien nuestra sociedad a los mayores?

No estoy de acuerdo en el trato que reciben algunas personas. Hay mucha gente por ahí que los pobres son muy mayores y no pueden subir ni bajar. ¡Fíjate vivir en un quinto piso sin ascensor! ¡Madre mía!

¿Qué te parece la imagen de la mujer en el reguetón?

Voy a ser sincero. Yo veo a esas niñas que van con el culo al aire y no me gusta.

¿Hay más machismo que en tu época?

A nosotros nos llamaban chuletas (pone tono chulo). Entonces decían que la mujer tenía que estar atada a la pata de la mesa. Ahora, como la mujer trabaja y hasta gana más que el marido, dice que “te va a aguantar tu padre”.

¿Qué te gustaría hacer?

Si hubiera algún director que se atreviera conmigo, estoy dispuesto a hacer una película o lo que quieran. Si se atrevieran… Yo con ganas. Les canto flamenco. Lo que crean conveniente hacer. Con 94 años estoy dispuesto a hacerlo.

Todos esos textos me los tengo que estudiar y memorizar. Me los dan y me tiro una semana como si  fuera un chaval de 15 años. Me acuerdo de todo.

¿Cuál es tu secreto?

Me mantengo, llevo una vida austera y artista. ¡Eso sí!

 

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