Es domingo y de los de puente; sin embargo, la sala del centro cultural de Hortaleza se va llenando y la expectación y el nerviosismo crecen por instantes. El motivo es la presentación de un libro de la llamada literatura infantil. ¿Qué habrá detrás de este gran interés editorial en Hortaleza si la autora no es conocida, sale en una editorial creada en 2021 (Rimpompante) y este cuento es su primer libro?

La respuesta la tenemos cuando todo aparenta calmarse y la presentadora del acto, la filósofa hortalina Carmen Bengoechea Bernal, nos enumera parte de la identidad de Natalia Serrano Lotina, la autora de Superluisito: Natalia es madre, tía, buena amiga, vecina, maestra…

Como filósofa, Carmen plantea preguntas como los requisitos para ser escritora y las sintetiza en generosidad, afán por aprender y valentía como voluntad y libertad. La pensadora también se pregunta por los reencuentros. Los de Natalia y ella comenzaron en la asociación La Torre de Hortaleza, después se volvieron a ver gestantes en el centro de salud Mar Báltico y, de nuevo «gestantes», en los primeros pasos antes de la publicación de Superluisito.

Superluisito

Carmen Bengoechea y Natalia Serrano al inicio de la presentación. ANA NAFSI

En la presentación del libro, Natalia explicó sus objetivos: «tenía que llegar tanto a niños como a adultos» para difundir su mensaje de «que hay que mirar hacia adelante», de que «hay que confiar en la vida» y de que «los finales se pueden cambiar». Y en estas descubrió que fue «su hijo Luis con cuatro años» quien «le hizo abrir los ojos y mirar hacia adelante». Fue entonces cuando siguió el consejo de Carmen: «escribe en libertad o deja de ser tú».

Entonces comenzó la lectura del cuento, un texto en primera persona donde Luis, el niño de cuatro años, dice que le «encantan los superhéroes» y que «mamá dice que soy uno de ellos». Un tanto escéptico, decide averiguar cuáles son sus superpoderes y…

Y nada, en ese momento la autora deja al público con la miel en los labios. Comienza la fase de preguntas del público a la autora. Una voz familiar para Natalia inicia el interrogatorio: «¿De dónde has sacado tiempo, Natalia». Risas cómplices anticipan la respuesta de la maestra que se reconoce «un poquito hiperactiva» y que «araña cinco minutos».

Se habló de las ilustraciones de Marta García Tuki, de la libertad y respeto de Rimpompante, también del valor de todos los libros de su biblioteca escolar y del «potencial estupendo» del distrito, porque Natalia se siente portadora «de la bandera de Hortaleza» y la bandera «de las mujeres valientes».

Entonces la una voz infantil, a la que Natalia le da el nombre de Lucas, pregunta que qué pasa si las escritoras se cansan de escribir. Es el turno de hablar de las niñas y los niños en su vuelta al aula tras la pandemia: «volvimos a las aulas con mucha alegría para volver a vivir». Aún faltaba el tercer acto, el de las dedicatorias. La mayor parte del público se dispuso a guardar cola para arañar de la autora un tiempo y unos trazos para que la memoria se funda en el recuerdo personal.

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Los primeros del público en recibir la dedicatoria de Natalia Serrano. ANA NAFSI

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