Hortaleza todavía era gris en 1979. Habían pasado cuatro años de la muerte de Franco y la democracia se abría paso, pero al barrio le faltaba de todo. En aquel año, en el distrito se contaban 2.023 chabolas o viviendas de pésima calidad. En otros 2.088 hogares no había agua corriente y en 2.215 ni siquiera un retrete.

Además, muchos de los barrios carecían de calles asfaltadas, zonas verdes, alumbrado público o alcantarillado. En todo el distrito había apenas dos institutos públicos y ningún ambulatorio. Por no tener, Hortaleza no tenía ni Junta de distrito.

Entonces, la sede se compartía con San Blas. «Había dos concejales y un solo despacho, y se peleaban por ser el primero en llegar para ocuparlo», hizo saber Rubén Caravaca, gestor cultural y hortalino de nacimiento, el pasado 22 de noviembre en Danos Tiempo, donde recordó como la cultura llenó de color un barrio hasta entonces en blanco y negro.

Tras las primeras elecciones democráticas al Ayuntamiento de Madrid, que dieron la alcaldía al socialista Enrique Tierno Galván, la ciudad vivió años de efervescencia que se simplifican en el acotado relato de la movida madrileña. Porque los barrios protagonizaron sus propias revoluciones culturales, y la de Hortaleza tuvo a Rubén Caracava fue artífice y protagonista.

El programa de radio con público ‘La cultura de Hortaleza en los años ochenta‘, organizado por Hortaleza Periódico Vecinal en colaboración con Radio Enlace, quiso rescatar del olvido las iniciativas impulsadas por la Junta de Hortaleza, donde Rubén fue responsable de cultura desde 1982 hasta finales de la década, que plagaron el barrio de actividades y conciertos.

Durante hora y media, Rubén Caracava rememoró la calamitosa primera actuación de Siniestro Total en Madrid durante la Semana de la Juventud de Hortaleza, la ganga que supuso traer a Radio Futura a las Fiestas del barrio o el tino que se tuvo en contratar a unos jóvenes Héroes del Silencio justo antes de que despuntara su fama.

La Hortaleza de los ochenta evocada en Danos Tiempo resultó sorprendente para aquellos que no la vivieron. Es difícil imaginar que las piscinas municipales abrieran por las noches para proyectar películas como Tiburón. «Y un día tiramos al agua a la sargento de la Policía Municipal con el uniforme», desveló Rubén, asegurando que todas estas iniciativas culturales se aprobaban por unanimidad de todos los grupos políticos.

Las piscinas municipales abrían por las noches para proyectar películas como 'Tiburón': "Y un día tiramos al agua a la sargento de la Policía Municipal con el uniforme"

«El día antes del Pleno quedábamos con la oposición a tomarnos unas cervezas y nos lo aprobaban todo. Todo salvo una cosa», precisó. Se trataba de una exposición conmemorativa de la revolución rusa en Huerta de la Salud, con el parque decorado como el Moscú soviético.

Anécdotas que afloraron con la participación de los asistentes en un programa de radio coral donde se multiplicaron las voces y los recuerdos. Un viaje radiofónico al pasado que dejó un gran poso de nostalgia. «Recuperaría la ilusión que teníamos entonces en hacer cosas», reconoció Rubén durante la retrospectiva.

Portada del programa de las Fiestas de Primavera de Hortaleza de 1981.

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