Nico Naranjo tiene solo 27 años, pero ya habla con la convicción de alguien que ha dedicado una gran parte de su vida a reflexionar sobre cuestiones que a muchos nos pasarían desapercibidas. Nos recibe en su casa-estudio de la Carretera de Canillas, no muy lejos de donde nació, creció y se convirtió en un joven ilustrador con trabajos publicados en editoriales tan potentes como Dibbuks, Ankama o SM.

Nico se define como ilustrador, profesor (imparte clases de dibujo en la Escuela de Dibujo Profesional o ESDIP), hortalino, amante del curri y scout. En la asociación juvenil Scout Proel 334 de la calle Andorra, se formó en una de las facetas más importantes de su vida: la de la concienciación social, medioambiental y artística. Su primer cómic, La Patrulla Tucán de la editorial Dibbuks, se inspira en sus vivencias y experiencias en los campamentos de los scouts, y es una especie de agradecimiento al espíritu de superación y crecimiento que aprendió con ellos.

HISTORIAS DE BARRIO

Aparte de unos meses viviendo en Francia y en alguna otra zona de Madrid, Nico Naranjo ha pasado la mayor parte de su vida en Hortaleza. “Busco acercarme a las historias cercanas. Me conmueven las historias que suceden entre vecinos, en la red de comunicación que se establece en un bloque de viviendas”.

Otro de los libros que ha ilustrado, Cuando el abuelo se va de viaje, escrito por Paloma Muiña y publicado por SM en la colección El Barco de Vapor, narra la aventura de barrio de una niña y su abuelo. La portada muestra a un ancianito de mirada tierna, de esas que te disparan al corazón. “Lo que busco en mis dibujos es hacer del humor cariño y del cariño, humor”, explica Nico, que afirma que el dibujo no es solo una expresión estética, sino también una expresión sin más.

“Lo que busco en mis dibujos es hacer del humor cariño y del cariño, humor”

Uno de los proyectos más destacados de su trayectoria es Hijos de la ira. Publicado por la editorial Nuevo Nueve y escrito por Damián Campanario, es el relato fantástico sobre niños de la guerra y robots en un universo distópico de ciencia ficción. “El abuso de poder, la injusticia, el cuidado de la infancia…, son temas sobre los que he reflexionado mucho gracias a mi madre –explica–, que trabaja en el Centro de Primera Acogida de Hortaleza y que, de una forma u otra, siempre se reflejan en mis ilustraciones”.

LITERATURA INFANTIL

Fue durante la pandemia cuando Nico Naranjo se dio cuenta de que su camino debía dirigirse no tanto hacia el cómic como hacia la ilustración infantil. “El mundo de la literatura infantil va en expansión porque realmente estos libros se empiezan a concebir como obras de arte para adultos. Vivimos en una sociedad visual y se empieza a entender la voz del ilustrador como autor completo. El ilustrador tiene que estar al servicio del texto, pero no en un papel secundario”.

Nico habla también de sus sueños, como trabajar en una serie, pero con cautela. “No es por quitarle romanticismo, pero prefiero ser como un horticultor, disfrutar de la felicidad y del esfuerzo de las cosas pequeñas que crecen. Dibujar es algo innato, pero lo que hay que hacer es dedicarle tiempo”. Y termina con una cita de uno de sus artistas referentes, David Peña Toribio, más conocido como Puño: “Cuando alguien me pregunta a qué edad empecé a dibujar, yo siempre le respondo: ‘¿A qué edad lo dejaste tú?’”.

‘Los Siete de Barbarroja’, con guion de Marc Tinent, es el nuevo proyecto que Nico Naranjo está ilustrando.

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