El grupo para confeccionar mascarillas surgió en una reunión telemática de Hortaleza Periódico Vecinal, donde tres de las personas que participamos en el periódico propusimos esta iniciativa. En el grupo hemos llegado a estar hasta 17 personas que han trabajado a destajo.

Cada una de nosotras tenemos nuestra propia historia detrás, pero nos unen las ganas de colaborar en aras del bien común. En tres semanas de trabajo se han repartido más de 1.300 mascarillas en una veintena de puntos del distrito. Todo con el trabajo altruista y solidario de estas mujeres.

Helena lamenta que no ha podido hacer muchas mascarillas, a pesar de ser una de las personas que iniciaron esta andadura, aunque creo que la labor no es solo coser y va mucho más allá. Para ella es una buena enseñanza tanto para sí misma como para su niña de dos años que ha visto a su madre coser lo que podía y cuando podía, para dar mascarillas tanto a su familia por mediación de su padre, al conserje de urbanización al que nadie había suministrado protección, como a los compañeros de su marido.

Ha sido un buen momento para poner sus valores de ayuda, de respeto y de colaboración. Y una buena enseñanza para su hija, que recordará que no hay que ser egoísta y que hay que afrontar los problemas entre todos y no esperar a que nos los solucionen. “Tenemos que cuidarnos nosotros para poder cuidar a los demás y al revés, cuidar a los demás para poder cuidarnos a nosotros mismos”, proclama nuestra compañera Helena.

Azucena entregando mascarillas a Julia. SANDRA BLANCO

Azuzena trabajaba en hostelería y ahora está en un ERTE. Para ella, que está acostumbrada a trabajar todo el día, el hacer mascarillas supone ocupar el tiempo en algo que ayuda a los demás. Además, ponerse un horario de costura la ayuda a organizarse el día.

Para Gloria la situación actual es complicada y jamás imaginada. El confinamiento la trajo algo soñado, 24 horas para ella sola, pero a qué precio. Eso no entraba en el sueño. Los dos primeros días fueron los peores. “La prisa ha muerto”, decía.

Aida estaba haciendo mascarillas por su cuenta junto a su amiga Rosa de la Hermandad del Rocío de Hortaleza. Las daba en la farmacia o en la pollería de su barrio cuando vio el anuncio. No se lo pensó dos veces y quiso colaborar con nosotras para poder llegar a más gente. La situación de Aida no es desconocida para muchas familias que seguramente lean estas líneas.

Ella trabajaba en un colegio y ha ido directamente al paro. Su marido trabaja en autocares turísticos y ahora está en un ERTE. “Me siento muy a gusto colaborando en este grupo y me gustaría quedar con todas cuando todo esto pase, yo me encargo”, asegura. Estaremos muy contentas de poderlo hacer, porque de esta experiencia saldrá un grupo lleno de buenas intenciones.

Estas mascarillas de tela y confeccionadas en casa se podrán recoger gratis en establecimiento del barrio como la librería Mar Negro o la peluquería Volumen's

La semana pasada, cuando Julia, que ayuda como conductora, iba a recoger mascarillas, se unió Sandra, la coordinadora de fotografía del periódico para hacer un reportaje del proceso. Como Gloria vive en un primero de terraza baja, se les ocurrió hacer el reparto por la terraza, ya que quedaba muy vistoso. No pasó desapercibida dicha acción por la Policía Municipal, que bajando del coche, les preguntó por lo que estaban haciendo. Tras ver el motivo y la pertinente autorización, les dejaron seguir con su labor. Además, y ante la insistencia de ellas, aceptaron unas monísimas mascarillas pequeñitas para sus niños.

Julia recogiendo mascarillas por la terraza de Gloria. SANDRA BLANCO

Tenemos que dar las gracias a Juan Carlos Chans de Participación Ciudadana de la Junta Municipal de Hortaleza que hizo las autorizaciones para transitar libremente por el distrito para repartir mascarillas o recoger telas para su confección.

Conseguir telas fue un gran problema, ya que ha sido difícil hacerse con ellas y con una calidad aceptable. Pese a las donaciones siempre hacía falta más, y de nuevo hay que agradecer a Juan Carlos, pero también a Alicia de ‘Nadie sin mascarillas’ de Hortaleza, que hayan compartido telas estupendas que nos han dado cancha para poder trabajar un poquito más.

Manuela es otra de nuestras conductoras, ella tiene una peluquería, ‘Volumen’s’ en la calle Santa Virgilia. Al llegar el confinamiento tuvo que cerrarla y esperar. Ahora colaborará después de su horario de cierre, por la tarde, ya que en este momento de desescalada puede reabrir su negocio. Para ella, el cortar telas y hacer de transportista le ha dado la vida mientras no se podía salir a la calle. En su peluquería dejaremos mascarillas tanto de adulto como de niños para que las reparta entre su clientela.

Detalle de una mascarilla infantil. SANDRA BLANCO

También las dejaremos en la librería Mar Negro, porque todavía hay mucha gente que no tiene. Esta mañana mientras estaba con Julia dándola un rollo de elástico, una mujer mayor que iba con su marido nos ha preguntado por las mascarillas. Al final he quedado con ella y se la llevaré a su casa.

Nuestra veterana también se llama Manuela, una mujer de setenta y pico que es un amor, y dedica su tiempo a ayudar en esta época de pandemia con lo que mejor sabe hacer, coser.

La historia de Esther es un poco complicada, convaleciente de un cáncer y con arterioesclerosis que la mantiene de baja, no ha dudado en colaborar. “Vi un vídeo de nuestros mayores, que lo han dado todo por sus hijos, para sacar adelante su casa su familia, sus nietos y ahora daban lo único que les quedaba, su vida. El vídeo me comprimió el pecho, sentí un profundo dolor y acabé llorando, cuando vi el anuncio pensé, que con que solo ayudar a uno de ellos, ya sería suficiente. El confinamiento pasa factura, pero esta labor me está ayudando mucho, espero poder ayudar yo también a los demás”, cuenta Esther.

Personalmente, es un orgullo pertenecer a este grupo. Faltan muchos otros nombres, como María, Begoña, Paloma, Lucía, Ana, Carmen, Charo o Raquel, y no me gustaría dejarme a nadie en el tintero porque hay tanto que agradecer. Son personas de grandes corazones, de almas blancas y limpias, altruistas y generosas.

Mientras otros estafan cobrando por mascarillas inservibles, nosotras las costureras de Hortaleza Periódico Vecinal, las hacemos con nuestras manos y nuestro corazón, para luego regalarlas con una sonrisa.

‘Peques’ de una familia lucen sus mascarillas en la terraza de su domicilio. SANDRA BLANCO

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