Antes queremos que quienes no le ponen rostro sepan que Alberto fue La Voz de Villa Rosa, el boletín vecinal en formato periódico que durante muchos años ha llegado a cada buzón sin magia pero con el milagro de la voluntad de un profesional de la prensa, de un artesano de la palabra. Sí, de Alberto. Esas páginas han sido y son identidad, realidad, pasado y futuro de su barrio y de la ciudad que crearon y somos. Tras esas páginas, disciplinado, estaba Alberto. No olvidemos que con él hablamos de una generación (o de varias) que trajo aceras, calles, parques, colegios, centros de salud…; pero también risas, música, baile, cultura… Llegaron desde sus pueblos cargados de ilusiones y también trajeron democracia y libertad. En Villa Rosa, además, esa voz impresa, ese negro sobre blanco.

Por ello te queremos hablar, Alberto. No sabemos si te hemos dado las gracias. Tú eras nosotros. Tú eras el consejo de redacción de Hortaleza Periódico Vecinal. Te nos has ido sin aviso ni aplazamiento como Borja, dos tozudos con los plazos. ¿Será que tiene que ser de este modo o es que somos sordos a la vida y a la muerte?

Te veo ayer, junio de 2009, y te leo hablando del Concurso de Corales que quince años atrás había puesto en marcha tu asociación. Tropiezo en otra página también con un artículo de Paco Caño hablando de los parques. ¿Quién le iba a decir que hoy un parque lleva su nombre: Parque de Villa Rosa Paco Caño! ¿Será que sí hay justicia?

Paco de La Unión dice que la prórroga te ha durado poco. ¡Vaya susto lo del Ramón y Cajal! Pero te volvimos a ver en las fiestas del Pinar y no aprendimos. ¡Salir en plazo, salir en plazo!, decías. Y cuando las críticas arreciaban, eras nuestro valedor. Nos regañabas y nos defendías. ¡Un gruñón de corazón enorme!

¡Claro! Era también tu proyecto y ya no tiene remedio decir que eres, como nosotras (¡vale!, “y nosotros”), este humilde peródico vecinal. Siempre, estas páginas, duren lo que duren, serán tuyas compañero. Aunque ya no haya para ti pruebas ni galeradas, te queda tarea porque queda recuerdo. Alberto, queremos salir cada mes (no sonrías que ya nos conocemos). Tú pusiste los cimientos. Veras como sí.

¡Nuestro abrazo eterno!

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