El 2020 daba comienzo como un buen año para la industria musical. Sin embargo, en el mes de marzo tanto las grabaciones de discos como las giras y los conciertos se paralizaban al decretarse el estado de alarma como consecuencia de la pandemia de la COVID-19.

Se atisbaba por aquel entonces lo que sería un gran batacazo para el sector de la producción musical que ha empujado a este gremio a adaptarse a marchas aceleradas a nuevas formas de llevar a cabo su trabajo, tal y como le ha sucedido a Debruces, uno de los grupos hortalinos más queridos en todo el barrio.

Para Debruces, en particular, el 2020 empezaba por todo lo alto. Se encontraban inmersos en la grabación de su quinto álbum, Poca broma, que será el primero de una trilogía con la que la banda quiere celebrar sus 10 años de existencia sobre los escenarios. También tenían preparada la gira de presentación con conciertos por varias ciudades de España y con alguna que otra fecha en el extranjero.

Su último disco, 'Poca broma', será el primero de una trilogía para celebrar sus 10 años sobre los escenarios

Sin embargo, sus planes se vieron truncados con la llegada del coronavirus, y tan solo les dio tiempo a terminar el disco, a que llegaran las copias físicas y a hacer la fiesta de presentación en el CatHouse de Vallecas, ya que, a partir de ese momento, se paró todo… o casi todo.

SIN CONCIERTOS, PERO ACTIVOS

A pesar de que los conciertos se hayan cancelado, la banda no ha parado y ha estado aprovechando el tiempo, además de para ver películas, leer o jugar a la Play, como todo hijo de vecino, para trabajar.

“Estamos adelantando cosas del siguiente disco, que lo estamos componiendo online, grabando cada uno en casa; lo pasamos y lo ponemos en común. La verdad es que, gracias a las nuevas tecnologías, estamos un poco menos aislados, aunque sea virtualmente”, confiesan.

Precisamente, las nuevas tecnologías se han convertido en un gran aliado para este gremio. Por un lado, les han servido para poder seguir ensayando y trabajando juntos, vía WhatsApp, correo o videollamada; pero también para mantener a través de ellas el contacto con sus seguidores.

Así lo refleja “Cabeza abajo”, el último videoclip lanzado por el grupo, en el cual han participado, desde sus casas, decenas de amigos y compañeros de carretera, y que puede verse a través del canal de YouTube del grupo.

Claro ejemplo de ello han sido las múltiples iniciativas culturales y musicales que se han llevado a cabo a través de las redes sociales en los últimos meses. En el caso de Debruces, la banda participó en el festival Los Cuarentena Principales. “Tuvo bastante seguimiento.

Además, hemos colgado alguna cosilla tocando y cantando en Facebook, para entretenernos nosotros y alegrar un poco el rato al personal. No dejar de sentirnos músicos es fundamental, un respiro”, aseguran.

FUTURO POCO ESPERANZADOR

En el ámbito personal, la declaración del estado de alarma y el confinamiento han sido muy complicados de sobre llevar para todos los componentes de Debruces, ya que se ven obligados a compaginar su faceta de músicos con la de padres u otros trabajos que, en algunos de los casos, se han visto afectados por un ERTE, el paro o el teletrabajo.

Respecto a los conciertos, “de momento pinta bastante mal la cosa”, aunque esperan que para 2021 todo haya mejorado

“De momento pinta bastante mal la cosa”, responde el quinteto de roqueros a la pregunta sobre cuándo se podrá volver a la normalidad respecto a la celebración de conciertos, aunque espera que para 2021 el panorama musical haya mejorado.

Mientras todo esto ocurre, durante el resto del año, “estaremos a verlas venir, como aquel que dice, pendientes de cuáles son las noticias y cuidándonos e intentando cuidar a los nuestros”, concluyen.

 

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